El Correo de Burgos

Los padres rechazan los horarios de la escuela Altamira

El centro infantil ha adelantado 45 minutos su entrada y salida

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Burgos

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Una vez más, los padres y madres de la escuela infantil de Nuestra Señora de Altamira están en pie de guerra. En esta ocasión, el detonante ha sido la modificación de horarios introducida este curso en el centro por la Junta de Castilla y León, que ha decidido adelantar en 45 minutos la entrada y salida de los alumnos.

Así, tras los cambios aplicados, la actividad en la instalación comienza a las 8.45 y concluye a las 16 horas, afectando de lleno al horario laboral de los padres, que se ven obligados a trastocar la planificación realizada en cursos anteriores. Además, subrayan, estos nuevos horarios imponen unos «hábitos difíciles de mantener» en los hogares familiares, ya que la comida también se ha adelantado hasta las 12 horas.

En este sentido, desde el AMPA del centro afirman que los cambios introducidos por la Junta vienen motivados por una política de ahorro en personal. Y es que, la Consejería de Familia ha decidido no contratar este año a profesionales externos para gestionar el programa Madrugadores y los trabajadores internos se ven obligados a acudir antes a la instalación para cubrir este servicio y cumplir con el resto de sus obligaciones, aunque luego salgan antes.

Además, a juicio de los padres, esta política supone un perjuicio para la atención de los alumnos, ya que los profesores se cargan con nuevas competencias sin que haya descendido el número de matriculados -un total 72-. Por ello, desde el AMPA se solicita a la Consejería de Familia que vuelva a contratar a profesionales externos.

Malas formas

Pero sin duda, lo que más ha molestado a los padres son las formas con las que la Junta ha actuado en todo este proceso. Y es que, lejos de buscar el consenso con las familias, la Administración regional ha puesto en marcha las medidas sin consultarles. De hecho, los padres critican que las modificaciones se aprobaron en pleno mes de julio, cuando los niños ya habían sido matriculados en base a los horarios del curso anterior.

Una vez conocida la decisión, el AMPA remitió un escrito a la Consejería en el que se expresaba el malestar de los padres con la nueva situación, si bien, la misiva aún no ha obtenido respuesta y el curso ha comenzado según la nueva planificación.

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