El Correo de Burgos

MIRANDA

«Cuando me vaya, seguiré queriendo a mi ciudad como la quiero ahora»

FERNANDO CAMPO, ALCALDE DE MIRANDA DE EBRO

El alcalde mirandés, el socialista Fernando Campo-E. M.

El alcalde mirandés, el socialista Fernando Campo-E. M.

Publicado por
ESTEFANÍA MALDONADO
Burgos

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Tras más de treinta años en política y después de tres legislaturas como alcalde, Fernando Campo ha hecho del Ayuntamiento mirandés su vida y de su forma de gobernar un estilo propio, el «campismo», conocido fuera de las fronteras locales por su carácter firme, socarrón, tímido y decidido a partes iguales. Con este bagaje a las espaldas, pero sin un ápice de desencanto, en el mes de mayo dará un paso atrás para dedicarse a sí mismo, abandonando un despacho en el que afirma no pasar demasiado tiempo, porque prefiere tratar con sus ciudadanos a pie de calle.Pregunta.- ¿Qué hará cuando deje la alcaldía?Respuesta.- Dedicarme a mí mismo, que ya es hora. Uno en la vida tiene sus tiempos y los tiene que medir, ya que en breve tendré 62 años. Dedicaré más tiempo a algunas aficiones como pasear o leer. Y posiblemente a escribir algo sobre mi experiencia en el Ayuntamiento mirandés, lo que se pueda decir y lo que no se pueda (risas).P.- Después de 30 años habrá mucho que contar. ¿Y mucho que callar?R.- Yo siempre he contado casi todo, pero en política a veces se ve lo que sale en los medios, pero no los entresijos de lo que ha habido para que eso salga.P.- Siempre ha sido un alcalde carismático al que nunca le ha importado decir lo que pensaba, aunque no gustase...R.- Yo soy del PSOE, pero me importa sobre todo Miranda y algunas veces he tomado decisiones o posicionamientos no muy en la línea oficial de lo que quería el partido, por el bien del mirandesismo.P.- ¿Por qué tomó la decisión de no volver a presentarse?R.- La política municipal es la más bonita porque vas viendo la realización de tus proyectos y por la cercanía con los ciudadanos. Pero también es la parte más dura de la política por esa razón. En ciudades como Miranda tu despacho no está en el Ayuntamiento sino en todas las calles de la ciudad, donde el ciudadano te conoce y te aborda, y eso hace que llegue un momento en que, desde un punto de vista personal, tomes la decisión de delegar un poco la responsabilidad.P.- ¿Era el momento?R.- Es el mejor momento porque me voy siendo alcalde y lo he hecho con tanto tiempo por delante que me sirve para despresurizar. Ha sido una decisión racional, con un 20% de la legislatura aún por delante, y que se ha hecho de una forma normalizada. No me voy porque no tenga ilusión o ideas, como alguien ha dicho por ahí, sino porque era mi momento.P.- ¿Se es alcalde las 24 horas del día? ¿Lo echará de menos?R.- Se es alcalde toda la vida, y aún cuando te vas, yo seguiré pensando en la ciudad. Trataré de no echar de menos el cargo, pero seguiré queriendo a mi ciudad como si lo fuera.P.- ¿Se puede desconectar y tener vida privada?R.- Esta es mi vida. Sólo vivimos una vez y tienes que decidir qué tipo de vida quieres vivir. Yo opté por que en una parte muy importante de mi vida quería cubrir mis necesidades básicas a través del servicio a los demás y conseguir plasmar mis ideas gobernando.P.- Toda una vida dedicada a la política, ¿da más alegrías o decepciones?R.- Tantos años dedicado a la política tienen un balance positivo. Más de alegrías que de decepciones, aunque también las he tenido, claro, con proyectos y con personas. Pero ver cómo en los últimos años ha cambiado la ciudad de la manera que tú entiendes que debía, con mejores servicios, triplicando zonas verdes, peatonalizando… pues da satisfacción, por supuesto.P.- ¿Qué es ser alcalde?R.- Amar a tu ciudad. Nadie puede ser alcalde para sentarse en un sillón -yo nunca me he sentado en el del despacho-, sino plasmar tus ideales y las ideas de los ciudadanos en hechos prácticos. Y trabajar con firmeza, que no hay que confundir con soberbia o prepotencia. Un alcalde ha de ser firme y no un pusilánime.P.- ¿Eso le ha hecho sentirse solo a veces?R.- Es lo que se llama ‘la soledad del poder’. A veces estás rodeado por mucha gente, pero hay decisiones que sólo puedes tomar tú. Aunque eso nunca me ha amilanado.P.- Siempre habla de tener un modelo de ciudad en la cabeza ¿Se va dejándola como quería, o le ha quedado algo en el tintero?R.- Hay dos cosas que tengo clavadas en el corazón. Una es poder haber desarrollado el museo de Miranda pero no se ha podido por la crisis económica. Y otra es una ilusión que tenía desde que era concejal, realizar la plaza porticada entorno al río y la iglesia del Espíritu Santo, que no ha podido realizarse por problemas de gestión. El resto de cosas, creo que lo hemos logrado.MÁS EN EDICIÓN IMPRESA

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