El Correo de Burgos

MIRANDA

Miranda despide con lágrimas y emoción a Julián Simón de la Torre

El ex presidente del Senado, Juan José Laborda, señala durante su discurso que «el recuerdo de Julián nos dejará consuelo y alegría porque con Julián disfrutamos de la vida»

Compañeros de Simón en el PSOE como Fernando Campo, Julio Villarrubia o José María Jiménez acudieron al funeral.-E.M.

Compañeros de Simón en el PSOE como Fernando Campo, Julio Villarrubia o José María Jiménez acudieron al funeral.-E.M.

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ESTEFANÍA MALDONADO
Burgos

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Familia, amigos y compañeros de partido así como representantes de otras fuerzas políticas se reunieron ayer en el tanatorio de Miranda para dar su último adiós al socialista Julián Simón de la Torre, quien fue incinerado en una emotiva ceremonia civil tras su inesperado fallecimiento por un paro cardiaco el pasado jueves. Durante el acto, y a petición de la familia, intervinieron el ex presidente del Senado, Juan José Laborda, y el ex alcalde de la ciudad, Fernando Campo.Al primero, le unía una estrecha amistad «cultivada dichosamente durante 32 años de común vida política». Visiblemente emocionado, Laborda se dirigió a los presentes para expresar que aunque en estos momentos «la sensación de vacío es insoportable, después el recuerdo de Julián se agrandará entre nosotros, dándonos consuelo y alegría porque con Julián disfrutamos de la vida».También incidió en que «no es la admiración del amigo» lo que le llevaba a recordar las virtudes de Julián, un socialista «histórico» que ha ostentado «grandes responsabilidades en las distintas cámaras para las que fue elegido». Sin embargo, destacó aún más desarrollando «una formidable actividad social y política» como dirigente del PSOE durante más de tres décadas en las que siempre llamó la atención su vocación política «de primer orden» y su forma de aplicar la inteligencia para «descubrir, describir y analizar los sentimientos la gente».Julián «ha seguido a su padre, a quien tanto admiraba», prosiguió Laborda. «Primero en su militancia política y finalmente le ha seguido, mucho antes de lo que hubiera sido lógico, por los caminos que la muerte abre hacia el infinito», recalcó.Asimismo, su amigo y compañero durante toda su trayectoria política puso en valor la inteligencia emocional de «quien era capaz de sufrir y alegarse por sus vecinos y conciudadanos desconocidos». De igual manera, evocó los «miles y miles de kilómetros recorridos», los horarios «extravagantes» para asistir a «reuniones interminables», su presencia en fiestas locales o la asistencia a «trágicos velatorios de compañeros asesinados por el terrorismo». Una actividad «descomunal» que el entorno de Julián Simón le hubiese recomendado hoy en día «que bajara el ritmo y, como siempre, no nos haría ni puto caso, una prueba de esa vocación política que explica los éxitos de nuestra democracia».Tampoco olvidó Laborda la trayectoria de Julián «como la de los mejores políticos de este tiempo», al que calificó como una «delicada intersección moral de una red humana que ha sostenido firmemente la convivencia democrática en España». Así, en un momento en el que «se olvidan o se ignoran las dificultades que tuvimos y cuando el éxito de nuestra democracia se quiere ver como algo natural, el trabajo de Julián con su desprendimiento personal, perdurará el memoria porque ha entrado en las miles de historias humanas que se cruzaron en su vida», explicó ante los presentes.Le precedió en el turno de palabra el ex alcalde deMiranda, Fernando Campo, quien calificó de «injusta» una muerte «tan repentina». Más si cabe en un momento en el que «aunque había abandonado las responsabilidades políticas, estaba planteándose otra forma de vida, con su vitalidad y con nuevas ilusiones».Campo definió durante su intervención de «las tres pasiones de Julián: la política, la familia y la amistad». Respecto a la primera, indicó que le venía «de saga» desde la incursión de su abuelo en la Guerra Civil y la vida de su padre, Julián Simón Romanillos, «sin duda el mejor alcalde que ha tenido esta ciudad». Por su parte, «el propio Julián, que lo ha vivido desde los diferentes puestos en los que ha estado y siempre ha intentado mejorar la sociedad, de forma especial, la de Miranda», manifestó.De su trayectoria, Campo subrayó dos anécdotas de «cómo tenía fuerza e interés por Miranda». En primer lugar, las negociaciones con el entonces secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlans, para la gratuidad de la autopista AP-1 a su paso por la ciudad. «Tuvimos cuatro reuniones muy duras y el empeño que puso Julián hizo que eso fuera posible». La segunda fue la consecución de instalación del Plan Reindus en Miranda «hablando» con el director general de Industria, Jesús Candil.El ex regidor remarcó el «fuerte sentimiento» de la familia Simón. Incluso se dirigió a la hija del fallecido para decirle: «María, tu familia tiene un libro escrito, que se ha dado en varias generaciones, tu bisabuelo, tu abuelo, tu padre y yo sé que tú vas a seguir esa impronta. Hoy es un punto y aparte duro, pero el siguiente capítulo, estoy seguro, lo escribirás tú».Por último, Campo confesó que a pesar de no pertenecer al «círculo más íntimo de Julián», su enfrentamiento en primarias a la Alcaldía de Miranda «hizo con el tiempo que nos conociéramos mejor y se generase una relación muy singular». Tanto es así que «siempre que me dio su palabra la cumplió».Un amplio elenco de cargos políticos se desplazó ayer hasta el tanatorio de Miranda para dar su último adiós a Simón de la Torre. Entre ellos, el actual secretario regional del PSOE, Luis Tudanca, así como su antecesor, Julio Villarrubia, de quien fue mano derecha hasta mayo. También acudieron la diputada Mar Arnaiz, el senador Ander Gil, Fernando Benito, el ex portavoz del PSOE en la Diputación, José María Jiménez o la secretaria provincial Esther Peña en compañía de la ejecutiva socialista comarcal en pleno, encabezada por el secretario Miguel Ángel Adrián y la alcaldesa Aitana Hernando.Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, se trasladó hasta el tanatorio en la tarde del viernes para presentar sus respetos personalmente a la familia del fallecido, con quien compartió muchos años de trabajo desde sus respectivos partidos en la administración regional. Al entierro de ayer también acudió el popular y mirandés Borja Suárez, portavoz de la Diputación.La ceremonia se clausuró con un sobrecogedor silencio únicamente roto por el sonido del saxofón interpretando las notas de La Internacional y un caluroso aplauso para despedir al histórico político mirandés, que fue incinerado en el interior del tanatorio junto a sus más allegados.

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