El Correo de Burgos

RIBERA

Condenan al Sacyl por el retraso de un diagnóstico

La paciente, una mujer enferma de cáncer de colon, falleció tras haber acudido hasta en tres ocasiones al hospital Santos Reyes de Aranda de Duero

Entrada del hospital arandino al que acudió la fallecida en tres ocasiones.-L. V.

Entrada del hospital arandino.

Publicado por
LORETO VELÁZQUEZ
Burgos

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El Sacyl deberá indemnizar con 111.000 euros a la familia de una paciente que falleció por un retraso de diagnóstico de un cáncer de colon. Así lo dicta la sentencia tramitada por los Servicios Jurídicos de la Asociación ‘El Defensor del Paciente’, y dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. La resolución estima igualmente la imposición de los intereses a la aseguradora, lo que supone un incremento de alrededor de 20.000 euros de la suma indemnizatoria, imponiendo además las costas a la parte demandada.Según consta en el proceso judicial, la paciente de 45 años de edad, acudió en tres ocasiones al hospital Santos Reyes de Aranda de Duero, recibiendo hasta tres diagnósticos distintos. En la primera consulta, el día 26 de febrero de 2013, la mujer acudió derivada por su médico de cabecera, tras palpar una masa en fosa ilíaca derecha y presentar dolor de dos semanas de evolución.Tras realizar ecografía, que alertaba de líquido libre en fosa ilíaca derecha, se le diagnosticó apendicitis, y se avisó a cirugía, quiénes tras realizar las oportunas pruebas, descartaron dicha apendicitis. «Se dio el alta a la paciente, sin que se supiera qué era ese bulto», lamentan desde el Defensor del Paciente.En la segunda visita, el 4 de marzo de 2013, la paciente acudió de nuevo a su médico de cabecera porque continuaba con dolores. El médico constató la palpación de una masa dura y dolorosa en fosa iliaca derecha, y solicitó la realización de una ecografía. La prueba se realizó el 26 de marzo en el Hospital Santos Reyes por el mismo radiólogo que en la anterior ocasión, quien informó de líquido en fondo de saco de Douglas. Sin describir el bulto que palpó el médico, diagnosticó una pequeña hernia inguinal derecha (de 10X11mm), que se redujo manualmente, y la paciente fue dada de alta.«Esta hernia inguinal, tal como manifestaron todos los peritos comparecientes en la vista, no se podía corresponder con la masa palpable ni podía justificar la presencia de líquido libre ni el dolor que la paciente arrastraba desde hacía semanas. Por tanto, se debieron realizar pruebas complementarias porque el bulto palpable seguía sin diagnosticarse», explican.El 15 de julio de ese mismo año la paciente volvió a la consulta de su médico, por persistencia y agudización de los mismos síntomas que venía refiriendo desde el mes de febrero. Además, acusaba una importante pérdida de peso. El médico solicitó una Rx de tórax y analítica. A la espera de realizar dichas pruebas, la paciente regresó a consulta tres días más tarde. El médico constató importante dolor en fosa iliaca derecha con empastamiento, por lo que remitió a la paciente al Hospital Santos Reyes para estudio complementario. Al día siguiente, se realizó una tercera ecografía a la paciente, por el mismo radiólogo que en las dos anteriores, constatando la presencia de líquido y lesiones que calificó como «hemangiomas», sin que se describiera el bulto palpable.Algo no convenció

No obstante, algo no debió convencer a los médicos, pues solicitaron que se repitiera la ecografía, pero esta vez realizada por una radióloga distinta. El resultado fue muy diferente al constatar la existencia de una «gran masa heterogénea sólida en fosa iliaca derecha sugestiva de neoplasia, con dos lecciones vecinas a esa masa. Asimismo, se hallan numerosas metástasis hepáticas». Ante este hallazgo se decidió realizar un TAC Abdominal, que confirmó un tumor en estadío IV (el más avanzado) que estaba perforando e infiltrando adenopatías locales y regionales, y provocó metástasis hepáticas en toda la extensión del órgano. «TAC realizado 5 meses después de la primera exploración de febrero, informaba de un cuadro evolucionado ya extendido a otras zonas y órganos».A la hora de explicar la diferencia entre estos dos hallazgos ecográficos del 19 de julio de 2013, el jefe del Servicio de Cirugía aportó la clave al afirmar que en el hospital ya se tenía constancia de muchas quejas del radiólogo que había efectuado las 3 primeras ecografías a la paciente. «No era de fiar, fallaba demasiado», llegó a asegurar.La sentencia estima que hubo una pérdida de oportunidad terapéutica por el retraso diagnóstico, que minoraron de forma importante las posibilidades de supervivencia de la paciente. «Al momento de realizarse el diagnóstico correcto, las probabilidades de curación y tratamiento efectivo eran ya prácticamente nulas, dada la evolución importante del tumor».Carmen Flores, presidenta de la Asociación ‘El Defensor del Paciente’, celebra el reproche que la sentencia recoge en relación al hecho de que, pese a conocer en el hospital que el radiólogo en cuestión «no era de fiar», se mantuviese en su cargo, con el riesgo que ello podía significar para los pacientes. «Esta situación es absolutamente intolerable, puesto que se está jugando con la vida de los pacientes, y lo peor de todo, es que el propio Jefe de Servicio lo está permitiendo, al mostrar tal pasividad», expresa la resolución.

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