De Lucio denuncia la falta de democracia interna en Ciudadanos
El exalcalde de Villarcayo critica las trabas de la ejecutiva provincial para crear la agrupación de Merindades, la connivencia con el PP y el nulo apoyo que recibió tras la moción de censura

Miguel de Lucio, edil de Cs en Villarcayo.-ECB
Si pudiese volver dos años y medio atrás, seguramente Miguel de Lucio declinaría presentarse a las municipales de Villarcayo. Pero lo hizo. Y conquistó uno de los grandes bastiones populares del norte aún siendo un perfecto desconocido. El efecto Ciudadanos funcionó mejor de lo esperado y la formación naranja se convirtió en el equipo revelación en pequeños y grandes ayuntamientos. En Las Merindades se daban las condiciones idóneas para crear una agrupación. Sobre todo porque «fuimos los primeros en cumplir todos los requisitos». Sin embargo, por razones que se le escapan, la ejecutiva provincial se ha negado hasta el día de hoy a oficializar su constitución a pesar de contar con delegaciones en Burgos, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Salas de los Infantes y Burgos-Noroeste. Para el edil es la gota que colma el vaso, el culmen del «sinsentido»y una nueva muestra de que la cúpula del partido «manda callar cualquier atisbo de democracia interna».De Lucio dijo ‘basta’ el lunes a través de una extensa misiva publicada en la cuenta de Ciudadanos Merindades en la red social Facebook. En menos de 24 horas ya había recibido un mensaje de whatsapp procedente de un afiliado de peso en Miranda para que borrase la carta. «No pienso retirarla», aseguraba ayer dejando bien claro que lo suyo no es un calentón, sino el desahogo por escrito de un edil cuya «voz discordante» nunca encajó demasiado bien entre muchos de sus compañeros por hablar claro sobre asuntos peliagudos como el fracking, cuyo rechazo siempre estuvo por encima de su pertenencia al partido.El conflicto de las agrupaciones estalló del todo durante la asamblea local del mes pasado en la que se renovó la directiva. Según De Lucio, muchos afiliados preguntaron por el tema de Las Merindades, «pero no sabían contestar». Lo único que obtuvo el exalcalde de Villarcayo fue el compromiso del coordinador de Cs Burgos, José Luis Acquaroni, de trasladar la petición de Valladolid el 14 de septiembre, aunque hasta el momento no ha recibido «ninguna respuesta».Tampoco la espera a estas alturas de la película. No solo por los encontronazos que ha tenido con algunos responsables del partido a nivel provincial -no todos-, sino por los ‘barones’ autonómicos que se mueven entre bambalinas, aquellos que «no son figuras públicas» pero que «marcan las directrices». Ya no se muerde la lengua: «si el problema soy yo que lo dejen claro». No obstante, señala que su caso no es un rara avis en Ciudadanos, pues «muchos concejales de otras zonas de España también salen desencantados».«¿Por qué no solucionáis esto en 24 horas?». Es lo que «preguntaba la gente» durante la asamblea. Entretanto, De Lucio defendía su iniciativa incapaz de comprender por qué Miranda cuenta con una agrupación «si no tiene concejales» o el visto bueno de Salas si se trata de un municipio y no una comarca. Finalmente, Las Merindades se vio integrada en Burgos mientras a los afiliados de Medina de Pomar o del Valle de Mena «les mandan a la agrupación de Miranda».Pacto «contra natura»«Sé que no soy político». A esa conclusión ha llegado el edil después de tocar el cielo, descender a los infiernos y mantenerse a flote en la oposición contra viento y marea. Después de la moción de censura -fruto de un «pacto contra natura» entre Iniciativa Merindades de Castilla (IMC) y el PP- que propició su salida, echó en falta el «apoyo» de la ejecutiva provincial. Tampoco se ha sentido arropado cuando era -y es- el blanco de todas esas voces críticas que le consideran el «causante de todos sus males». Y sobre todo, le duele sobremanera que «cuando hemos tenido amenazas nadie de Burgos ha preguntado».Por otra parte, el edil opina que su distanciamiento de la cúpula provincial obedece a las diferentes críticas que ha vertido contra el Partido Popular, varias de ellas en Facebook que «me pidieron retirar». Sin embargo, cuando se presentó a las elecciones «tenía muy claro que no quería al PP en Villarcayo». De igual manera, nunca llegó a entender el desmarque de Cs a la moción planteada contra el alcalde de Burgos, Javier Lacalle. «Probablemente les impusieron la medida a adoptar en la resolución de aquella propuesta», recoge en su incendiario texto de la red social mientras se pregunta «cómo de atados» se verían por aquel entonces Gloria Bañeres, Jesús Ortego y Vicente Marañón.¿Qué pudo ocurrir entre medias? Nada más y nada menos que la polémica urbanización ‘Campo de Aviación’ que el propio De Lucio llevó a la Fiscalía tras detectar presuntas irregularidades por parte de la anterior Corporación, en manos del PP con Mercedes Alzola al frente. La única muestra pública de apoyo por parte del grupo provincial de Ciudadanos tuvo lugar, bajo el formato de rueda de prensa, a finales del año pasado cuando el diputado José María Fernández compareció en Burgos junto a los ediles de Villarcayo y Lidia Isla, del PSOE. No en vano, el exregidor asegura que «desde el primer día me dijeron que eso estaba perdido». Ahora, celebra haberse mantenido en sus trece, ya que la Fiscalía ha solicitado una ampliación de las diligencias y el proceso sigue «en boga».
Acabar la legislaturaSabe que se juega su expulsión, pero en ningún caso dejará «a la gente tirada». De Lucio se compromete a seguir planteando una «oposición dura» en el Ayuntamiento de Villarcayo, con o sin Cs, para combatir el «miedo a hablar» en tiempos de Alzola que «ha vuelto otra vez» a raíz del bipartito entre un partido con sensibilidades «de izquierdas y republicanas» y el PP.De momento, confía en aguantar hasta el final de la legislatura con la intención de mantener el «proyecto ilusionante» que le atrajo cuando se convirtió en el primer afiliado de la formación naranja en el municipio. Mientras siga dentro, defenderá los «intereses» del partido si considera que «son los correctos». De igual manera, alzará su voz para exigir a la ejecutiva regional que represente a la comarca como se merece, abordando el cierre de Garoña, las «comunicaciones horribles» o la despoblación. Lo que no se atreve a confirmar es si volverá a las urnas en 2019. Prefiere dejarlo en el aire. «Después Dios dirá». Y punto.