El Correo de Burgos

Las tres carreteras más peligrosas de Burgos copan la mayoría de los accidentes

Más de la mitad de los accidentes de tráfico en Burgos ocurren en tres carreteras. Son las vías más peligrosas de la provincia, con diferencia

Un accidente en la A-1 ocurrido a principios de octubre cuando un turismo volcó a la altura de Lerma.

Un accidente en la A-1 ocurrido a principios de octubre cuando un turismo volcó a la altura de Lerma.BOMBEROS DE BURGOS

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En la provincia de Burgos, la siniestralidad vial sigue siendo una cuestión prioritaria, dado el volumen de tráfico que concentra a diario por su red principal y, especialmente, en el eje de norte a sur desde el comienzo de la antigua autopista AP-1 y la Nacional-I que discurre en paralelo, hasta su prolongación hacia el centro de la península por la A-1 en la Ribera del Duero.

Precisamente esa mayor abundancia del tránsito, especialmente de vehículos pesados que transitan entre el norte de España y su conexión con Europa hasta el centro de la península, favorece que ocurran siniestros de tráfico con frecuencia.

De hecho, entre las vías con mayor accidentalidad de la provincia de Burgos hay tres carreteras que destacan principalmente por la acumulación de accidentes y son precisamente las que componen ese eje que recorre la provincia de un extremo a otro: la A-1, la N-1 y la AP-1. 

De tal forma que estas tres vías de circulación copan el podio de la siniestralidad viaria de una manera muy significativa ya que entre las tres concentran más de la mitad del total de accidentes registrados en las diez carreteras más peligrosas de la provincia burgalesa.

La carretera con mayor accidentalidad de Burgos es claramente la autovía A-1 que comunica la capital burgalesa con la Ribera del Duero y se prolonga hacia territorio segoviano camino de la Comunidad de Madrid. Este tramo de autovía de poco más de cien kilómetros de longitud registró 20 accidentes en 2013, frente a los 16 que ocurrieron en la Nacional-I, que es la segunda carretera con más siniestros pese a que ha rebajado muy significativamente la media de vehículos que transitan por ella desde la liberalización de la autopista; y los 14 siniestros acaecidos en el centenar de kilómetros de la AP-1 desde Burgos a Ameyugo.

Estos datos de carreteras con más accidentes en Burgos incluyen todos los siniestros, incluyendo aquellos en los que no se han producido heridos, con personas que sí han resultado lesionadas pero no llegaron a ser hospitalizadas, los que sí fueron ingresados en un hospital y aquellos accidentes que tuvieron víctimas mortales y han sido recopilados por el portal Informes Mecánicos con los microdatos del informe consolidado de accidentes 2023,publicado esta semana por la DGT.

En conjunto, estas tres vías, la A-1, la N-1 y la AP-1, representan un 55% de los accidentes reportados en las diez carreteras más peligrosas de Burgos, lo que da idea no sólo de su elevado peso en la estadística, sino de la peligrosidad real de esas tres rutas. El resto de las vías más peligrosas, como la CL-629 (13 accidentes), la N-120 (9) y la A-231 (6), suman 40 incidentes en total, distribuidos de manera más uniforme entre ellas. Este contraste vuelve a evidenciar la preeminencia de la A-1, la N-1 y la AP-1 como focos críticos en términos de siniestralidad.

La importancia de estas tres carreteras no solo radica en el número de incidentes, sino también en su papel como arterias principales de conexión en la provincia. Estas vías soportan un tráfico más intenso, lo que aumenta la probabilidad de accidentes y las convierte en un punto de interés clave para la seguridad vial en Burgos. 

Si bien el resto de las carreteras analizadas, la carretera de Santander, la N-623; la BU-925, que transcurre entre las localidades de Aranda de Duero y La Gallega; la CL-127, en el Condado de Treviño; y BU-526, que enlaza la CL-629 en Bercedo con la N-232 -de Vinaroz a Santander- en Soncillo, con cinco a seis accidentes cada una) también presentan riesgos considerables, su impacto es significativamente menor en comparación con las tres principales.

Llama la atención, por otra parte, que entre las diez carreteras más peligrosas no figuren dos de las vías principales de la provincia como son la autovía de Castilla, la A-62; y la autovía a León, la A-231. En el primer caso el volumen de tráfico es también elevado y protagoniza episodios de gran afluencia de vehículos en las diferentes operaciones de salida del tráfico a lo largo del año.

De igual manera, la BU-30, la ronda de circunvalación de Burgos tampoco está presente en ese ranking de peligrosidad pese a que se trata de una de las vías de alta capacidad de mayor densidad del tráfico en la provincia.

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