Jugando entre recuerdos. Así es la iniciativa que preserva la memoria de los pueblos de Burgos
El Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación recopila los juegos populares que marcaron la infancia de sus usuarios. Las tabas, la comba, los alfileres, la rayuela... La idea ahora es acercar estas diversiones de siempre a los colegios rurales para plantar cara a las pantallas

Algunos de los protagonistas de Jugando entre recuerdos: Delfina, Julián y Sofía -con su alfiletero- posan junto a la responsable del proyecto, Laura Cantero, y la responsable de Bienestar Social, Inmaculada Sierra.
Sofía se lanza sin miedo a explicar ante los micrófonos el intríngulis del juego con el que hace más de ochenta años se divertía en las calles desiertas de tráfico y peligro de su pueblo, Fuentespina, donde aún reside a sus 94. No había juguetes, ni mucho menos pantallas, y cualquier cosita de andar por casa se podría convertir en foco de jarana infantil. En su caso, los alfileres eran los protagonistas de no pocas tardes entre amigos.
Hace gala de memoria y con mucho salero detalla la mecánica del entretenimiento en cuestión. Lo más difícil, asegura, era conseguir los alfileres. "Tener uno era cosa grande, costaban un ojo de la cara", explica, para presumir del alfiletero que muestra como objeto de colección.
"Hay que hacer un montón de tierra con un hueco para meter los alfileres y por turnos se lanzan piedras para desenterrarlos. El que logre que afloren se los queda y gana el que más acumula. Lo más importante era la maña", relata. Desenterraba Sofía Lorenza Moraga Miguel, para más señas, tal recuerdo gracias a Jessica, la trabajadora de la empresa Senior, responsable del Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación, que le animó a sumarse a la iniciativa en marcha que hoy presentaba sus frutos en sociedad en el Monasterio de San Agustín.
"En febrero, el 17, hace ocho años que viene a mi casa y estoy muy contenta", asegura, para añadir que la experiencia ha servido, de paso, para echar una partida a los alfileres con sus biznietos (seis, ni más ni menos).
La memoria de Sofía quedará para siempre preservada en la revista Jugando entre recuerdos, editada por Senior en colaboración con la Institución Provincial, en la que una decena de usuarios del citado servicio cuentan cómo pasaban el rato en su niñez, siempre que la escuela y las labores del hogar o del campo -a las que se dedicaban entonces desde bien pequeños- se lo permitían.
Burgos
'Saboreando recuerdos'. La esencia de las recetas más tradicionales de Burgos
LAURA MUÑOZ / BURGOS
Así, junto a Sofía Lorenza Moraga, María del Carmen Rubio, José Espejo, Delfina Monja, Julián Abajo, María Rosario Fernández, Margarita Sancha, Juliana Municio, Felipe Antonio Peña y Enrique Ayudo rescatan pasatiempos como los alfileres, las tabas, la comba, la tanga, la peonza, la muñeca de trapo, el corro de la patata, la rayuela, los bolos o las canicas. Y lo hacen, todos, en compañía de sus ángeles de la guarda: Matilde Zaldo, Noemí Sanz, María Lourdes Santa Cruz, María Victoria Mediavilla, Antonia Iglesias, Inmaculada Concepción Fernández, María Trinidad Pérez, Jéssica Johana Jiménez y Ana Gutiérrez, auxiliares de Senior empeñadas a ir más allá de la ayuda 'logística' que implica su trabajo y acompañar a las personas mayores que visitan con asiduidad en su "proyecto de vida".
Así lo explica Laura Cantero, responsable de un proyecto vinculado al que ya pusieron en marcha hace dos años, llamado Saboreando Recuerdos. "Sabemos que son muy sabios y tienen mucho que transmitir así que tal y como hicimos con las recetas pensamos en hacer un 'jueguetario' para reunir sus recuerdos", detalla con el resultado de tal aventura en sus manos, la revista que, esperan, sirva a los niños de hoy para aprender nuevas formas de diversión alejadas de las pantallas. Y es que ese es precisamente el próximo reto de la iniciativa: Jugando 2.0, que consistirá en acercar el material recopilado los colegios rurales. No descartan, incluso, lanzar un segundo número de la publicación dada la "gran cantidad de juegos que han salido".
Contaría seguro con el respaldo de la Diputación a tenor de las palabras expresadas por su portavoz y responsable de Bienestar Social, Inmaculada Sierra. "Estamos encantados y muy agradecidos porque este tipo de iniciativas demuestran que para la empresa que lleva a cabo este servicio los usuarios son mucho más que un número, mucho más que alguien que necesita apoyo, son, de hecho, personas cuya memoria hay que proteger y a las que han sabido encender esa luz en la mirada al recordar esos momentos que les hicieron felices", subraya, para destacar además que el objeto de sus testimonios, esos pasatiempos, son "al mismo tiempo patrimonio inmaterial que estamos obligados a salvaguardar para transmitírselo a las generaciones venideras".