Una excavación en Cueva Palomera centrará la nueva campaña de Ojo Guareña
Se desarrollará hasta el próximo 11 de mayo y continuará con los trabajos en el portalón de la Cueva de Kaite

Los complejos kársticos de Ojo Guareña y Cueva Palomera figuran entre los de mayor desarrollo de España. En la primera se pueden visitar 400 metros y hasta 2,5 kilómetros en la segunda. / GRUPO ESPELEOLÓGICO EDELWEISS
La campaña de excavaciones en Cueva Palomera y Cueva de Kaite, dos de las principales cavidades arqueológicas del Complejo Kárstico de Ojo Guareña (Merindad de Sotoscueva) ha comenzado y estarán activa hasta el próximo 11 de mayo.
En la campaña del presente año, a desarrollar entre los días 21 de abril al 11 de mayo, aparte de continuar con la excavación en el portalón de la Cueva de Kaite, se iniciará una nueva excavación en Cueva Palomera, junto a los perfiles estratigráficos muestreados en 2016 en la Rampa de Palomera, algo que ya se intentó hacer el pasado año, aunque tuvimos que desistir en el último momento. A finales de 2024 "nos concedieron el proyecto Gr. 10787 Shifting the human role in ecosystems: impact biodiversity erosion on the Late Pleistocene and Early Holocene human populations in northern Iberia", señalan desde el grupo de investigación.
Con este proyecto y con la nueva convocatoria de 2025 de ayudas a la investigación arqueológica convocada por la Diputación de Burgos y con participación del Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva, aún sin resolver, "esperamos sufragar los costes de la campaña de excavación en ambas cavidades, pues nuestro objetivo último es analizar las adaptaciones humanas ante los cambios ambientales del Pleistoceno superior y del Holoceno".
En la Cueva de Kaite, también se realizarán dataciones OSL que permitan mejorar la información obtenida en esas cronologías con el C14, así como análisis palinológicos que nos permitan confirmar las especies botánicas que estaban presentes en el entorno mientras la cavidad era frecuentada por los neandertales.
Provincia
La excavación de la cueva de Kaite en Ojo Guareña retoma su actividad en busca de neandertales
Fuencisla Criado
Otro de los objetivos es continuar transfiriendo el conocimiento adquirido con las nuevas campañas de excavación al equipo de guías turísticos de Ojo Guareña coordinado por Clara López San Vicente. Además, vamos a continuar con la grabación de recorridos virtuales en fotografía y video en 360º de los yacimientos arqueológicos que, por su fragilidad y dificultades de acceso, no pueden ser incluidos en las visitas turísticas que ahora se concentran en la Cueva-ermita de San Tirso y de San Bernabé y en Cueva Palomera. De momento se ha finalizado ya el relativo a la Sala de las Pinturas y se está montando el correspondiente a las Galerías de las Huellas.
El miércoles 23 de abril tendrá lugar una Jornada de Puertas Abiertas en la campaña de Cueva Palomera, que será coordinada por el equipo de guías turísticos del Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva.
El Karst de Ojo Guareña es uno de los más relevantes de Europa por la importancia de sus valores geomorfológicos, biológicos y arqueológicos. El macizo en su conjunto agrupa cerca de 400 cavidades, pero son veintitrés cavidades principales y muchas otras menores las que configuran el Complejo Kárstico de Ojo Guareña, localizado íntegramente en la Merindad de Sotoscueva, al compartir su litología y tectónica, pero especialmente una génesis hidrológica común, debida a la evolución de los ríos Guareña, Trema y arroyo de Villamartín. Fue declarado Monumento Histórico Artístico (Bien de Interés Cultural) en 1970 y Monumento Natural en 1996.
Burgos
Los primeros coleccionistas de fósiles habitaron en Prado Vargas
El Correo de Burgos | El Mundo
De esas 23 cavidades citadas, 14 han sido conectadas espeleológicamente, conformando la Red Principal de Ojo Guareña, con más de 112 km de conductos distribuidos en seis niveles interconectados, aunque algunas de las cavidades no conectadas con la red principal, como la Cueva de Kaite, evolucionan en niveles claramente superiores a los seis citados, por lo que corresponden a fases más antiguas (GEE, 1986; Ortega et al., 2013; Ortega y Martín, 2023).
La mayoría de las entradas a la red principal (Palomera, Dolencias, Huesos, Cornejo, Cuatro Pisos, San Bernabé, Moro, La Mina, Torcona y Villallana) cuenta con diferentes yacimientos arqueológicos, destacando especialmente Cueva Palomera. De las restantes cavidades de importancia que no conectan con la red principal, destacan por sus yacimientos la Cueva de Kaite, Cubía, Covaneria y la Cueva del Prado Vargas, aparte de muchas otras de menor tamaño distribuidas por todo el karst (Ortega y Martín, 1986; Ortega et al., 2013, 2021b).
Cueva de Kaite
Su entrada principal corresponde al más antiguo paleosumidero del río Guareña; se abre a 140 m por encima del cauce actual, representando el momento más antiguo de la karstificación del Complejo Kárstico de Ojo Guareña, aunque no tiene conexión con su red principal de galerías. Se trata de un conducto horizontal, con desarrollo muy cortical, próximo a la superficie, por lo que en él predominan los espeleotemas que llegan a colmatar su continuidad. Un colapso del techo en su tramo intermedio facilitó la apertura de una segunda entrada en el término conocido como El Portillo. Sus excepcionales condiciones de aislamiento motivaron que, desde el año 2002, sea objeto de un proyecto de investigación paleoclimática (Martín-Chivelet et al., 2011; Turrero et al., 2015).
En su portalón de entrada se conocían, desde 1958, restos de la Prehistoria reciente, con un potente muro concrecionado que lo aislaba del interior de la cavidad y de las corrientes de aire provocadas por la existencia de la otra entrada. Su tramo final, tras el segundo acceso, presenta un santuario de arte rupestre, con la mayoría de sus paneles grabados que representan cápridos y cérvidos, en algún caso formando escenas y, en otros, con la cría en el vientre. Son figuras seminaturalistas que se han relacionado con las fases de transición entre los últimos cazadores-recolectores y los primeros agricultores del Neolítico (Uribarri y Liz, 1973; Ortega y Martín, 1986; Ortega et al., 2013), representando la evolución al Estilo V propuesto por algunos investigadores (Bueno et al., 2007; Bueno y Balbín, 2021).
Todas las dataciones obtenidas de carbones de este sector son del Neolítico, salvo las cuatro correspondientes a varios esqueletos del Calcolítico con las que clausuraron su reducido acceso (Ortega et al., 2021b; González-Rabanal, 2022). El actual proyecto de investigación comenzó en el año 2023, y durante las dos campañas previas, realizadas gracias a las subvenciones de la Diputación Provincial de Burgos y del Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva, así como de un proyecto Juan de la Cierva del investigador Marco Vidal-Cordasco, se ha centrado en las excavaciones del portalón de entrada de Kaite. Se ha intervenido en una ocupación neandertal, confirmada por tres dataciones de hace más de 40.000 años, con herramientas en sílex, en las que predominan las lascas de muy reducidas dimensiones, las raederas y denticulados.
También se han recuperado herramientas talladas en hueso. En 2025, gracias al apoyo de la Fundación Palarq, se ha realizado un análisis de traceología y de paleoproteómica en buena parte de los restos óseos. Los restos faunísticos también están aportando información relevante sobre las estrategias de subsistencia de las poblaciones humanas y de los ecosistemas que habitaron. También se ha podido confirmar que dos muestras de carbones superficiales correspondían a principios del siglo VII, lo que concuerda con la cronología visigoda de varios restos de la Cueva de San Bernabé y de Cueva Cornejo (Ortega et al., 2021b).
Cueva Palomera
Se trata de un antiguo paleosumidero del arroyo de Villamartín, previo al actual de la Sima Dolencias (Ortega y Martín, 2023); es el acceso habitual y más cómodo a la red principal de Ojo Guareña que, con sus más de 112 kilómetros topografiados, alberga multitud de yacimientos en su interior: zonas de hábitat, santuarios con arte rupestre, lugares sepulcrales y otros que indican su frecuentación habitual en diversos periodos, desde el Paleolítico Medio hasta la Edad Media.
Los más conocidos, que cuentan con numerosas publicaciones, algunas en revistas internacionales especializadas, son la Sala de las Pinturas, la Sala de La Fuente y la Sala y Galerías de las Huellas (Gómez-Barrera et al., 2000, 2003; Ortega et al., 2020, 2021a, 2021b; González-Rabanal et al., 2023). En breve se unirá una publicación detallada de la Sala Keimada, con pinturas y grabados paleolíticos y con una reiterada frecuentación, acreditada por una serie de dataciones que cubren toda la Prehistoria reciente, desde el Neolítico antiguo hasta la Edad del Hierro. Otros de los más significativos como la Galería de los Grabados, la Galería Macarroni, Galería del Chipichondo o la Vía Seca apenas han sido publicadas en trabajos preliminares (Ortega y Martín, 1986; Ortega et al., 2013).
En la entrada de Cueva Palomera, tuvo lugar una excavación, en 1970, dirigida por María Soledad Corchón, de la Universidad de Salamanca, que buscaba los niveles paleolíticos correspondientes al grupo humano que realizó las pinturas de dicha cronología, en el interior de la cavidad. Tras alcanzar una profundidad de 4,50 m seguían apareciendo niveles con cerámicas, pero se abandonó la excavación, se entregaron los restos al Museo de Burgos y nunca se publicaron los resultados (Ortega y Martín, 1986).
Varias décadas después, las prospecciones de resistividad eléctrica efectuadas en la entrada y Rampa de Palomera, revelaron la existencia de rellenos terrígenos en ese sector que podrían alcanzar hasta 15 m de profundidad (Bermejo et al., 2016).
En la Rampa de Palomera, unos 50 m más hacia el interior de esa primera cata, en 2016, bajo la dirección de Ana Isabel Ortega, se reavivaron dos frentes de una zanja natural provocada en los sedimentos arqueológicos por antiguas escorrentías, permitiendo conocer la estratigrafía de sus primeros 3 metros y obtener una serie de dataciones que se remontaban hasta hace unos 6.850 años, en el Neolítico antiguo (Ortega et al., 2021b). Muy cerca de allí, a una altura ligeramente mayor, existen retazos colgados de una brecha sellada por una concreción en la que observan algunos restos fósiles de oso.
Equipo de investigación
El equipo está codirigido por Ana Isabel Ortega Martínez (Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes, Institución Fernán González) y Marco Vidal Cordasco (Grupo I+D+i EvoAdapta de la Universidad de Cantabria) y cuenta con diferentes especialistas del Grupo I+D+i EvoAdapta de la Universidad de Cantabria, Universidad de Valladolid, Universidad del País Vasco, Universidad Isabel I de Castilla, Universidad de Oviedo, Universidad Complutense de Madrid y CIEMAT. Colaboran el equipo de guías de Ojo Guareña, la Sociedad Española de Espeleología y Ciencias del Karst y la Asociación Espeleofoto.