El oso, el cambio climático y un ácaro devastador para las abejas: los principales retos de la apicultura burgalesa
Espinosa de los Monteros celebra este fin de semana su Feria Regional de la Miel de Brezo bajo el lema 'En defensa de nuestras colmenas'. El Ayuntamiento cede una vivienda para habilitar un museo apícola

Los apicultores de Burgos deben afrontar un sinfín de retos.
Arduo trabajo el que tienen por delante los apicultores burgaleses, sobre todo en la zona norte. El sector se enfrenta a varias amenazas y no queda más remedio que permanecer ojo avizor. Con el oso acechando después de atacar numerosas colmenas en Merindad de Valdeporres, conviene extremar la vigilancia y adoptar medidas para evitar que su presencia en la zona afecte a otras parcelas.
La Asociación Provincial de Apicultores Burgaleses (Asapibur) ya ha podido constatar, a través del Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, que los daños ocasionados en Las Merindades son obra de una osa y su cría. No es la primera vez que se produce este fenómeno y, por eso, la vicepresidenta de la organización, Yolanda Martínez, recomienda a los profesionales que «no se muevan de allí».
«El oso es muy persistente», apostilla el apicultor Ángel Nava mientras advierte que la mejor manera de prevenir ataques es «poner pastores eléctricos». Se avecina, por lo tanto, un verano de «mucho trabajo» dada la necesidad de establecer «líneas de defensa» y desbrozar las zonas de hembrada porque el riesgo de incendios es «alto».
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Lo que parece evidente, y así lo enfatiza Nava, es que «el oso no se va a mover de allí». Después de ser avistado en Valdeporres, Sotoscueva o el entorno de La Engaña, el hecho de que haya una hembra permite anticipar que su presencia se extenderá por «toda la cordillera cantábrica burgalesa». Por ello, Asapibur ya ha organizado un curso formativo y prevé realizar alguno más. Probablemente también en Quintanar de la Sierra, donde también se han visto ejemplares.
Sobre esta problemática se hablará largo y tendido los días 9 y 10 de agosto con motivo de la decimosexta edición de la Feria Regional de la Miel de Brezo en Espinosa de los Monteros. Una cita ineludible para los amantes de la apicultura que el sábado por la tarde reunirá a expertos como Juan Carlos Merino, ponente estrella de una conferencia en la que se pretende abordar la amenaza de la Tropilaelaps, un devastador ácaro que ya ha entrado en Europa y que, seguramente, no tarde demasiado en llegar a España.

Presentación de la Feria Regional de la Miel de Brezo de Espinosa de los Monteros.
También se encargará Merino, junto a Martínez y Nava, de analizar la situación actual del sector en el edificio de usos múltiples La Castellana. A través de una mesa redonda, los tres expondrán cómo está el panorama mientras tratan de aportar soluciones. Se incidirá, entre otras cosas, sobre el impacto del cambio climático. En este sentido, la vicepresidenta de Asapibur no oculta su preocupación al respecto; máxime cuando muchos compañeros consideran que este año será «el peor de la historia».
La gastronomía, como no podía ser de otra manera, constituye un pilar fundamental dentro de la feria. Con el respaldo de Burgos Alimenta, se celebrarán los tradicionales concursos de mieles y de postres con miel. Además, la programación incluye talleres infantiles de temática apícola, dos pases del circuito didáctico Apiedúcate y una ruta teatralizada a cargo de la Asociación Cuna de Monteros. Entretanto, los restaurantes del pueblo y alrededores servirán platos y pinchos en los que no falta ese dulce manjar que sale de las colmenas.
De cara al domingo, una de las principales novedades de esta edición. Nada más y nada menos que un Safari Fotográfico por distintos entornos naturales de la zona que culminará en el Picón Blanco, concretamente en una nave apícola de Api Espinosa. Según detalla Martínez, apenas quedan plazas disponibles y el éxito de la convocatoria ha sido «tremendo».
Como bien dice el alcalde de Espinosa, Jean Paul Sánchez, la apicultura es un sector «muy importante» para el municipio porque «se vende mucha miel» y genera «puestos de trabajo». En base a ello, el Ayuntamiento ha cedido una vivienda en la que se habilitará un museo apícola. Aparte de cumplir una función didáctica, contribuirá a fomentar el turismo y poner más en valor si cabe un producto indispensable en la despensa burgalesa.