Música clásica como «ventana de esperanza» en los pueblos de Burgos
El ciclo 'En Clave Rural', promovido por la Diputación y la Sociedad Filarmónica, celebra su cuarta edición con nueve conciertos del 21 de febrero al 30 de mayo en diferentes iglesias de la provincia

Presentación del ciclo 'En Clave Rural. Música y Patrimonio', en la Diputación de Burgos.
Nada más acabar el concierto, una niña anunció a viva voz desde la primera fila que «de mayor quería ser chelista». Hace ya casi un año de aquello, durante el ciclo Música y Patrimonio, en Nofuentes. Con la «iglesia llena» después de que el alcalde movilizase a todos los vecinos de la zona, el presidente de la Sociedad Filarmónica de Burgos, Nacho Bravo, supo a ciencia cierta que el esfuerzo merecía la pena. Por la «explosión de alegría» entre los asistentes y, sobre todo, por la «impactante» y reveladora declaración de intenciones de la chiquilla.
«Este ciclo nació de una manera muy humilde en su planteamiento pero con una carga de profundidad importante», recordaba este jueves Bravo, antes de contar la citada anécdota, durante la presentación de la cuarta entrega del festival, a cargo de la Diputación y la propia Filarmónica, rebautizado como En Clave Rural. El programa, más ambicioso que nunca, contempla nueve conciertos en distintas localidades de la provincia desde este sábado, 21 de febrero, hasta el 30 de mayo.
No se trata únicamente de una «labor maravillosa» que «no tiene precio». Llevar la cultura a los pueblos es, para Bravo, abrir una «ventana de esperanza». A cualquier edad y en cualquier sitio. Como en Pineda de la Sierra, donde «uno de sus habitantes más longevos estaba tremendamente emocionado de poder escuchar música clásica en la ermita».
Esa «lluvia fina que va calando» caerá, con una amplia «variedad» sonora desde el siglo XII hasta la época contemporánea, para «crear emociones» y «aportar grandísimo valor» al medio rural. En este sentido, la diputada responsable del área de Cultura, Raquel Contreras, no dudó en agradecer públicamente la «colaboración» del Arzobispado de Burgos al ceder sus templos y la acogida de «los párrocos que nos abren las puertas».
De Nueva York a Burgos
Con esta edición, Música y Patrimonio habrá recorrido cerca de 40 localidades. De aquí a mayo, todos los conciertos arrancarán a las 7 de la tarde con entrada libre hasta completar aforo. La primera parada, este sábado en Poza de la Sal, es uno de los platos fuertes del programa. Desde Nueva York, la formación Ulysses Quartet deleitará al público con obras de Haydn, Komitas, Caroline Shaw o Christina Bouey.
Mención aparte merece Carles Trepat, afincado en Burgos y «máximo representante de la guitarra española». Su actuación, el 7 de marzo en Cubillo del Campo, promete marcar un antes y un después en el ciclo En Clave Rural. O Ander Tellería, quien evocará las Cantigas de Alfonso X El Sabio el sábado 21 en Rabanera del Pinar. Por su parte, el Cuarteto Iberia llegará el 18 de Abril a Espinosa de los Monteros con la firme intención de demostrar que su «proyección extraordinaria» no es fruto de la casualidad.
Con miembros de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) entre sus filas, el Cuarteto Ribera ofrecerá uno de sus siempre aplaudidos recitales en Pedrosa de Duero el 25 de abril. A continuación, Diego Jiménez y Nadal Roig Serralta harán lo propio, el 2 de mayo, en Cardeñadijo.
La recta final dará comienzo el 16 de mayo con Divina Proportione, grupo burgalés especializado en música renacentista, en Pradoluego. De ahí al siglo XX de la mano de Medinukai, el 9 de mayo en Vilviestre del Pinar, antes de cerrar en alto con los salmantinos Qduo Percusión en Pedro de Río Urbel el día 30.
Quién le iba a decir a Bravo, hace cuatro años, que el proyecto prosperaría de esta forma. La iniciativa, al abrigo de la Filarmónica, nació con «mucha ilusión y pocas probabilidades de éxito». Sin embargo, el tiempo ha demostrado que estaba equivocado y que, visto el entusiasmo en cada entrega, merece la pena «mantenerlo en el tiempo». Algo que no hubiera sido posible, según reconoció, sin el «respaldo» de la Diputación y la «energía» de los técnicos de Cultura.