Cultura en femenino para un mundo rural que «se trabaja todos los días»
De Covarrubias al resto del planeta. El Festival de Mujeres Creadoras de Castilla y León vuelve a desplegar sus alas, del 3 al 5 de septiembre, con un amplio elenco de artistas internacionales y el apoyo expreso del Ministerio de Cultura a través de su Aula Albura

Cristina Izquierdo e Inmaculada Sierra, en la presentación del Festival de Mujeres Creadoras.
Un grupo de abuelas juega a las cartas en la calle, al fresco, a la puerta de una casa en Covarrubias. Tres mujeres observan la partida desde el balcón situado a la derecha; una cuarta desde el ala izquierda. Sujetan, aparentemente, una cuerda que les permite tender la ropa. Si uno se fija bien, las prendas no están colocadas al azar. Representan un par de animales, vaca y toro casi seguro. Pareidolia convertida en arte. Bendito -y necesariamente reivindicativo- sesgo de la percepción para alzar la voz en defensa del medio rural.
La imagen en cuestión representa, con grandiosa sencillez, el sentido filosófico y vital del Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León (+FIMUC). Siete ediciones y la octava en camino, del 3 al 5 de septiembre, en la villa rachela. Con actividades culturales previas a partir del 24 de agosto y una programación que suma más de medio centenar de propuestas, 26 compañías y 34 artistas de toda España, Francia, Canadá, Colombia y República Checa. Todo un reto, desde Arlanza al resto del planeta, al que se suman Quintanilla del Agua y Tordueles y Lerma.
«Muchas veces es cuestión de fe, de confianza ciega y de ver el abismo en cada momento». Cristina Izquierdo, directora artística del +FIMUC, sabe de lo que habla. Por eso hace suyo el lema escogido para esta edición: Sin lindes... Habitar la tierra en libertad. Tomó en su día la decisión de quedarse y prestar atención a su entorno «sin necesidad de justificar constantemente la propia pida y sin necesidad de pedir permiso para existir». Al fin y al cabo, «tal vez de eso trate la libertad».

Imagen promocional de la octava edición del Festival Internacional de Mujeres Creadoras.
Las palabras de Izquierdo no son una mera y edulcorada declaración de intenciones. La cultura en femenino desde el medio rural «se trabaja todos los días». El festival ayuda, desde luego, pero la reflexión colectiva no es fruto de momentos puntuales sino de encuentros periódicos para conversar, desahogarse y dinamizar. Solo así, puntualiza, «las dificultades se vuelven a favor».
Ser o no ser; crear o no crear. «No va a haber cambios si no es a través de la cultura», sentencia la directora del festival orgullosa de haber convertido este humilde aunque cada vez más grande encuentro en «referente internacional». Algo así como un «milagro», más que merecido, que ha permitido generar una amplia «cadena de afectos» que no deja de crecer.
Estrenos y novedades
Izquierdo augura una edición «muy especial», más que las anteriores, por varios motivos. Sobre la base de la pirámide, la recuperación de usos y costumbres que «nos hacían sentir libres» en esa España rural que resiste frente a la despoblación. De ahí en adelante, una red de «creación comunitaria» con el arte, en todas sus formas, por bandera. Como el que es capaz de ofrecer Genevieve Côté, finalista de Canada's Got Talent, a la hora de recrear sonidos de la flora y fauna valiéndose única y exclusivamente de su voz.
Es probable, tal y como apunta Izquierdo, que esta singular vocalista canadiense sea quien mejor representa la esencia del +FIMUC. Pero no la única. Todas y cada una de las creadoras tienen mucho que aportar. Las hay, incluso, ansiosas de estrenar sus espectáculos en suelo burgalés. Es el caso, por ejemplo, de la francesa Sophie Mandoux y su primer show circense en solitario: Les P'tits Bras. O El alma del elefante de Brama Teatro, performance plástica visual sobre la eternidad del alma y su inherente fusión con las sensibilidades humanas.
Tal es el impacto del Festival de Mujeres Creadoras, dentro y fuera del país, que hasta el Ministerio de Cultura ha sabido reconocer el talento colectivo de sus organizadoras a través del Aula Albura. De esta forma, el proyecto de creación colaborativa Huellas -a caballo entre Castilla y León y Castilla-La Mancha- permitirá a cuatro estudiantes (María Cuadrado, Rocío Camarero, María Herreros y Laia Skovsted) la realización de prácticas en el medio rural junto a vecinas de Covarrubias. Su objetivo, siempre en común, no es otro que la configuración de un espacio pictórico que iniciará su andadura el 24 de agosto en el pasaje de la Luna.
Otra novedad a tener en cuenta: mesas redondas de mujeres creadoras. Puede que no se trate de un formato innovador, pero falta hacía. Sobre todo ahora, quizá más que nunca, al tratarse de «un momento importante para sentarnos a hablar sobre el futuro de nuestros pueblos». De ello puede dar fe la vicepresidenta de la Diputación y alcaldesa de Tordómar, Inma Sierra. Porque si algo han demostrado iniciativas como +FIMUC, no sin esfuerzo, es que «de la pequeña semilla que sembramos en el territorio nacen cosas auténticamente grandes».