El Correo de Burgos

El 'Texas burgalés': la historia secreta del día que brotó petróleo en este rincón de España

Un inesperado chorro de crudo de 50 metros de altura en los años sesenta transformó por completo el devenir industrial de la comarca de La Lora

Bomba de extracción o 'caballito' en el campo petrolífero de Ayoluengo.

Bomba de extracción o 'caballito' en el campo petrolífero de Ayoluengo.Turismo Castilla y León

Antonio Bret
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El hallazgo de hidrocarburos en la pedanía burgalesa de Ayoluengo marcó un hito histórico en la minería peninsular al convertirse en el primer campo petrolífero en suelo firme de España. La empresa CIEPSA (Compañía de Investigación y Explotaciones Petrolíferas, filial de Cepsa), en alianza con la firma estadounidense Amospain (sociedad participada por Texaco y Standard Oil of California), inició perforaciones sistemáticas en la comarca de La Lora a comienzos de los años sesenta. 

Este esfuerzo culminó a las 12:45 horas del sábado 6 de junio de 1964, cuando el pozo Ayoluengo-1 expulsó un chorro de crudo que alcanzó cerca de 50 metros de altura. La sonda perforadora, situada a 1.348 metros de profundidad, desató la sorpresa en el municipio de Sargentes de la Lora, atrayendo de inmediato a técnicos, autoridades y curiosos.

La fiebre del oro negro y la explotación comercial en La Lora

El descubrimiento desató una intensa actividad industrial en una zona predominantemente agrícola e históricamente castigada por el despoblamiento. La explotación comercial oficial comenzó en 1967 tras la concesión gubernamental, abarcando una extensión cercana a los nueve kilómetros cuadrados donde se llegaron a perforar 54 pozos. 

Durante la etapa de mayor rendimiento, en la década de los setenta, la producción alcanzó picos cercanos a los 5.000 barriles diarios. Este volumen requirió la instalación de infraestructuras específicas, como las icónicas bombas mecánicas de balancín —popularmente llamadas "caballitos"— que redefinieron el paisaje del páramo burgalés.

Pese a las altas expectativas iniciales, las características técnicas del material limitaron su impacto en el mercado energético nacional. El crudo de Ayoluengo presentaba una densidad media-pesada con elevado contenido en parafinas, lo que dificultaba su refinado para combustibles ligeros como gasolinas. 

La producción se destinó en su mayor parte al uso industrial directo como fuelóleo en calderas de plantas fabriles del norte peninsular, trasladándose en camiones cisterna hasta la estación ferroviaria de Quintanilla de Escalada. Con los años, el rendimiento natural del yacimiento inició un declive constante e irreversible.

El cierre de la concesión y el legado del patrimonio industrial burgalés

La etapa extractiva en Sargentes de la Lora concluyó formalmente el 31 de enero de 2017, fecha en la que venció la concesión comercial de 50 años otorgada por el Estado. En sus últimos años de operabilidad bajo la firma Compañía Petrolifera de La Lora (filial de la británica CPS Energy), el campo apenas mantenía unos pocos pozos en marcha con extracciones residuales de entre 100 y 150 barriles al día. 

Tras denegarse la prórroga del permiso y quedar descartadas las licitaciones posteriores, el Ministerio para la Transición Ecológica asumió el proceso administrativo para el sellado definitivo de las perforaciones y el desmantelamiento seguro de la zona.

El impacto cultural y social de Ayoluengo perdura como un capítulo singular del desarrollo industrial de Castilla y León. El municipio alberga el Museo del Petróleo de Sargentes de la Lora, un centro de interpretación pionero en España inaugurado en 2015 para conservar la memoria geológica de la comarca. Varios "caballitos" de extracción conservados sobre el terreno forman hoy un itinerario de patrimonio etnográfico que testimonia la época en que Burgos lideró la única aventura petrolífera del subsuelo peninsular.

tracking