El Correo de Burgos

«Desconozco los motivos pero no quieren que el PGOU salga»

La anterior jefa del servicio de Urbanismo municipal responsabiliza a los grupos políticos del retraso en la aprobación del planeamiento de Aranda

Burgos

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ARANDA

Llevaba treinta años como jefa de servicio en la oficina de Urbanismo en el Ayuntamiento de Aranda de Duero. Se jubiló el pasado mes de febrero y lo tiene claro: el Plan General de Ordenación Urbana no sale por una cuestión de voluntad política. «Llevamos un año y pico parados esperando que la secretaria hiciera sus informes», declara Marisa Haro, contundente porque, según su versión, el año anterior «también estuvo parado por falta de voluntad del equipo de gobierno». «Ellos tenían muy claro que no iba a salir y desconozco los motivos, pero no quieren que el PGOU salga».

Molesta con los políticos insiste en que el trabajo técnico que dependía de ella está todo hecho. «Las alegaciones están hechas desde 2016 y dictaminadas. El equipo redactor ha hecho su trabajo, ahora les toca a los políticos llevarlo a pleno», sentencia.

Sus reproches se extienden a la nueva secretaria. «Ha venido de comisaria política y con el reto de poner orden en el Ayuntamiento ha entrado sin saber cuáles son los problemas, como un elefante en una cacharrería», critica.

Caos

La falta de voluntad política tiene, en su opinión, otras consecuencias como el «caos absoluto» que impera en una oficina de obras no organizada. «Ha habido muchas épocas, pero hoy muchos tienen la espada de Damocles porque al estar contratados les pueden echar», advierte al recordar que de los trece trabajadores que hay en la oficina solo tres son funcionarios. «Hay una funcionaria interina pero se ve afectada por la sentencia del recurso de UGT», puntualiza.

Tampoco ayuda el hecho de que desde el año 2015 no haya un letrado en el servicio de Urbanismo que pueda realizar los informes jurídicos necesarios. «Eso también genera retrasos», insiste, convencida de que la responsabilidad es de un gobierno al que culpa de que no haber hecho nada por cubrir el puesto con plaza o de forma interina. «Ellos dicen que no se podía pero según esa teoría tampoco se podía haber hecho con el aparejador y la contrataron».

Para Haro, la política de personal ha sido caótica desde hace veinte años. «Sólo ha funcionado bien en tiempos de Porfirio Abad y Ricardo García Ochoa», analiza con la mirada puesta en el mandato de Leonisa Ull cuando por decreto se puso a los jefes de servicio bajo la coordinación del concejal. «Ahí empezó el descalabro», concreta.

La política influye. «Recibimos muchas presiones para que salgan unas cosas antes de otras», reprocha sin olvidar los otros muchos informes que se piden o externalizan cuando el resultado no gusta.

A la hora de buscar soluciones, Haro apunta a una estructuración jerárquica que se controle desde Alcaldía a través de la jefatura del servicio. «Lo importante es que trabajen todos en la misma línea y que no se pase por encima de nadie».

Proincove

La arquitecto responde también a las manifestaciones en las que la alcaldesa, en una entrevista a este periódico, aseguraba que en el caso Proincove, cuando estuvo en la Concejalía de Obras «debió haber sido tomado en consideración por los técnicos pero no lo fue y nos ha ocasionado tres millones de euros de interés, a añadir a los cuatro millones de la valoración que hizo el Ayuntamiento». «Podían haber pedido otra valoración pero prefirieron mirar para otro lado», contesta Marisa Haro convencida de que aunque se le intente culpar al redactor del informe, éste tenía poca experiencia y no se cuestionó si la cifra era demasiado elevada. «La responsabilidad es política total y absolutamente», zanja. Preocupada por una tensión que no se ha calmado desde su marcha, reitera que ella dejó todo el trabajo hecho y se va con la conciencia tranquila. «Ha sido un año de locos en el que incluso me llegue a tener que coger una baja de veinte días a causa del estrés. Ahora solo quiero vivir en paz y que no me sigan machacando», concluye.

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