Vacían los extintores en un acto vandálico y se van al bar llenos de polvo
Ha ocurrido en el pequeño pueblo de Villalba de Duero. El arreglo costará 4.000 euros

Así quedó el espacio cultural
La actitud incívica de dos menores de edad ha dejado al pueblo de Villalba de Duero sin servicio médico. Según explica el alcalde, Alberto Rasero, en la noche del sábado, sobre las 23.30 horas, los jóvenes accedieron al edificio de usos múltiples vaciando todos los extintores y llenándolo todo de un polvo que, asegura, era irrespirable.
Además arrancaron los termostatos de la climatización, “que al ser digitales cuestan un dinero”, y destrozaron el váter del aseo. “A uno de ellos le pudimos retener porque es que son tan poco listos que se van al bar a tomar cerveza llenos de polvo de extintor. El otro por desgracia se escapó”, lamenta mientras deja claro que se buscará a los dos responsables y pagarán por lo que han roto “sin sentido”. “Calculamos unos 4.000 euros. Ya hemos presentado la correspondiente denuncia y vamos a dar parte al seguro”.

El aseo apareció también con destrozos
El centro médico ha tenido que cerrar sus puertas
Como consecuencia de estos actos vandálicos, el centro médico ha tenido que cerrar sus puertas y suspender el servicio. “Abrirá de nuevo el miércoles”, anuncia.
Hay que recordar que el edificio de usos múltiples cuenta con tres zonas diferenciadas: el consultorio médico, que normalmente abre todos los días; un espacio educativo, con tres con tres salas polivalentes; y un auditorio donde se potencia el variado programa cultural. Su construcción fue un sueño logrado en el que resultó determinante la implicación de la Junta de Castilla y León, que aportó 380.000 euros, así como de la Diputación de Burgos, que sumó a la causa 200.000 y el Ayuntamiento, que completó la partida hasta llegar a los 750.000 euros del presupuesto total.
Ribera
Detenidos 12 menores y un joven en Aranda por el destrozo de los baños de Picón
Loreto Velázquez
La historia de este desatino recuerda al destrozo de los 50 aseos públicos del Picón, de este verano en Aranda de Duero, una instalación que colocó la asociación cultural Arte de Troya y que se estrenó en la última edición del festival Sonorama Ribera. El grupo de jóvenes, muchos menores de edad, se enfrentan ahora a un proceso judicial. En ese caso no dejaron nada: rompieron paredes por completo, espejos, inodoros e hicieron pintadas y grafitis con una violencia desmedida e innecesaria.