Aranda de Duero
“Vivo en un edificio con okupas en el barrio de Santa Catalina y ya me han amenazado varias veces”
Cinco vecinos aseguran que la ocupación está generando problemas de convivencia

Barrio de Santa Catalina
La ocupación se ha convertido en un problema en el barrio de Santa Catalina. Nos reunimos con un grupo de cinco vecinos que sufren a diario las consecuencias de una ocupación que está generando problemas de convivencia. “Yo vivo desde hace seis meses en un edificio donde hay dos pisos ocupados y la verdad es que la convivencia es muy difícil. Tienen niños que no están escolarizados, no tienen luz, están enganchados y son los dueños de todo. Ya me han amenazado y me han golpeado la puerta en varias ocasiones”.
En la misma calle, Manuel (nombre ficticio, porque ninguno quiere hacer pública su identidad por miedo a represalias), pudo evitar, gracias a una llamada de un vecino, que ocuparan la casa de su suegra en la calle Ortiz de Zárate. “Cuando me llamaron avisé corriendo a la policía y tras personarse lograron pararlo”, subraya mientras enseña la denuncia que presentó ante la Policía Nacional al día siguiente: el 13 de abril de 2025.
Ribera
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“Es la casa donde ha criado a todos sus hijos”
La vivienda pertenece a su suegra, que se encuentra en una residencia con un delicado estado de salud. “Esto no es un piso de un banco, no es un piso abandonado. De hecho, los hijos que viven fuera vienen de vez en cuando. Es la casa de mi suegra, donde ha criado a todos sus hijos. Ahí están sus recuerdos, su vida”, lamenta convencido de que junto al tema social, “aquí hay muchos que hacen de la ocupación un negocio”.
Según explica, el 12 de abril, un vecino le llamó advirtiéndole de que había escuchado un fuerte ruido y al bajar, vio como salían corriendo varias personas desconocidas. Cuando la Policía Local llegó comprobó que la vivienda referida presentaba daños en la puerta: habían dado varios golpes y habían movido el marco. Además rompieron una de las persianas aunque no lograron acceder al interior.
Para evitar nuevos sustos la familia ya ha puesto medidas. “Hemos instalado un cerrojo de seguridad y además hemos puesto una alarma que tenemos conectada al móvil por lo que si vuelven a intentarlo al menos estaremos más preparados”.
Prostitución y droga
A pocos metros, en la Avenida de Burgos, dos vecinos lamentan la inseguridad. “Hay pisos de prostitución y de droga y ahí mismo, en el bloque 2, en diciembre asesinaron a navajazos a un chico. Lo que estamos viviendo ahora nunca había pasado. Esto era un barrio trabajador de toda la vida y alguien debería hacer algo”.
Todos coinciden: aunque la situación es muy preocupante no se puede generalizar a todo el barrio de Santa Catalina. “A nosotros aquí nos ha tocado, pero ojo que están ojeando e igual que están ahora en esta zona pueden moverse a otros barrios como ya estamos viendo con casos en el centro”.
Según datos de la asociación de vecinos del barrio de Santa Catalina a día de hoy seis viviendas ocupadas en la calle Duque de Avellaneda, dos en la Fernán González y una en la calle Pizarro.
Teresa, una vecina de la calle Nuño Rasura fue una de las primeras en denunciar a sus inquiocupas. Ella recuperó su casa en junio de 2024 tras 17 meses de impago, angustia e impotencia. “Al final la hemos vendido. No quería más líos”.
Dos años antes, en la calle Hontanar una familia con cuatro hijas ocupaba la casa de los padres de los propietarios: cinco hermanos que tras esperar siete largos meses vieron cómo habían arrancado los rosales que con esmero había cuidado siempre su madre. “Ahí pasé las mejores navidades de mi juventud. Es la casa de mis padres; era mi casa, mi seguridad pero han violado mi infancia, mis recuerdos…”, lamentaba entonces la propietaria.
El lado positivo del barrio
Aunque son conscientes de estos casos, la asociación de vecinos insiste en recordar el lado positivo de un barrio, el más populoso de Aranda, que también es “amable”, "plural y “acogedor" con espacios deportivos y verdes, colegios, comercios, bares y restaurantes y con una ruta de arte urbano que crece cada año con nuevos y atractivos murales. “Dentro de pocos meses, contaremos con Universidad y una amplia plaza pública que nos permitirá realizar toda clase de eventos”, aseguran sin olvidar el importante papel del tejido asociativo”.