El Correo de Burgos

La CHD exige incluir mejoras de seguridad en la rehabilitación del Centro de Arte Joven

El proyecto deberá incorporar una escalera de emergencia y garantizar la resistencia de las ventanas

La falta de personal de Obras retrasa la rehabilitación del Centro de Arte Joven de Aranda

La falta de personal de Obras retrasa la rehabilitación del Centro de Arte Joven de ArandaLoreto Velázquez

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Aranda

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Se complica de nuevo la rehabilitación del Centro de Arte Joven de Aranda. Cuando parecía que la redacción del proyecto permitía pasar a la fase de adjudicación de la obra, un requerimiento de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) obliga a frenar el proceso.

Y es que, al estar situado en una zona inundable, el proyecto requiere la autorización de la Confederación Hidrográfica del Duero. Tras varios meses de impasse, porque no estaba definido qué departamento debía encargarse, ya hay informe. La CHD exige al Ayuntamiento, además de varios requerimientos de documentación, incorporar una escalera de emergencia y garantizar la resistencia de las ventanas. “Estamos trabajando con los redactores del proyecto para encajar las peticiones de la CHD y darles contestación. En cuanto esté resuelto, continuaremos con la tramitación para poder adjudicar la obra lo antes posible”, explica el concejal del área de Juventud, Carlos Medina.

Objetivo frustrado

Ubicado en la Bajada del Molino, el Centro de Arte Joven es un proyecto largamente demandado. Tras muchos años de espera, el centro juvenil abrió sus puertas en marzo de 2022. Su objetivo era ambicioso: dar cabida a unos jóvenes que, tras el cierre primero del centro juvenil de la Caja de Burgos y luego de la bolera, se habían quedado sin alternativas lúdicas. Sin embargo, la alegría duró poco, apenas un año. Una grieta precipitaba el cierre en marzo de 2023 y obligaba a una rehabilitación exhaustiva que tiene su epicentro en un problema estructural del tejado. “En la anterior legislatura, cuando gobernaba Raquel González, se hizo una intervención, pero ya entonces los informes técnicos avisaron de que no merecía la pena un arreglo puntual, había que quitar la estructura, y no se hizo”, lamenta la concejala de Obras, Ana María Hervás.

La obra subsanará además deficiencias detectadas en la Inspección Técnica del Edificio; desde cuestiones menores en materia de extinción de incendios, a carencias básicas del proyecto original, como un sonido que no está preparado para albergar conciertos y espectáculos, una pieza clave en el programa juvenil que se quiere desarrollar ahí. “Nuestra intención es licitar cuanto antes para que la obra pueda empezar. Desde luego, trabajamos para que esté terminado en esta legislatura”, afirma.

Para ello, el Ayuntamiento ha reservado, para la licitación de la obra, climatización y mobiliario, un total de 1.300.000 euros.

PGOU

La buena noticia llega con la solución constructiva que ha encontrado el Ayuntamiento para ajustar el edificio al Plan General de Ordenación Urbana y evitar así el derribo de los 22,39 metros cuadrados que estaban en cuestión por el PGOU.

Aunque en un principio el plan pasaba por delimitar la esquina, finalmente han encontrado una salida técnica que permitirá mantener la superficie actual, conservando el subsuelo y colocando un chaflán en la cubierta. “De esta forma, la calle se ensancha para cumplir alineaciones y lo que está debajo mantiene la superficie original”, detalla la concejala de Obras, Ana María Hervás.

En cuanto reabra, el espacio recuperará su finalidad inicial: convertirse en punto de encuentro de adolescentes y jóvenes, con un programa marcado por la música, las actividades culturales y de ocio. Verá así la luz un proyecto que comenzó a gestarse en la legislatura 2003-2007, con Ángel Guerra como alcalde, gracias a una idea compartida entre político e historiador, Máximo López Vilaboa (del Partido Popular), y el artista y director del Museo y la Escuela de Cerámica, Miguel Martínez Delso. Tras comprobar que la escuela de Cerámica se había quedado pequeña, buscaron un lugar más amplio; un centro de arte joven que podría encajar a la perfección en el viejo edificio del Molino, que entonces se utilizaba como almacén de la Brigada de obras.

Con el cambio electoral llegó el PSOE, con Luis Briones como alcalde, y el concejal de Juventud, Sergio Ortega, que también fue clave en la continuidad de un proyecto que no fue fácil, al tener que lidiar, entre otros retos, con un tejado que se hundió en parte por primera vez en 2008. En la última etapa, fue Emilio Berzosa, con la alcaldesa del PP, Raquel González, el encargado de dar el último empujón.

El lugar es único. A una calle de los Jardines de Don Diego, y junto a un parque que ya se ha convertido en referente cultural gracias a iniciativas como los Premios Envero.

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