Los médicos del Hospital Santos Reyes alertan: sin tren y la A-11, la fuga de profesionales será “continua e irremediable”

La precariedad de la plantilla, la sobrecarga laboral y el aislamiento aceleran el éxodo de facultativos

Luis Merino es cirujano digestivo en el Santos ReyesL.V.

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Aranda

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“Sin tren y sin autovía A-11, la fuga de médicos en Aranda será continua e irremediable”. Es la advertencia que hace el cirujano Luis Merino, quien ejerce de portavoz de los médicos que esta semana están haciendo huelga en el hospital Santos Reyes de Aranda. “El acuerdo marco que Sanidad ha aprobado sin tener en cuenta a los médicos afectará de forma muy negativa al hospital de Aranda. Con una plantilla incompleta, el desgaste que sufrimos es aún mayor”, advierte.

Él padece cada día las complicaciones de la N-122, una carretera “peligrosa, con cambios de rasante, camiones, tractores y animales”. “Es uno de los grandes motivos por los que muchos médicos dejan de trabajar en el hospital de Aranda”, apremia.

De Madrid apenas hay médicos en el hospital Santos Reyes. “Si se recuperase el tren Directo de viajeros entre Burgos-Aranda y la capital, estoy seguro de que vendrían, pero no se puede depender de un autobús que tarda como mínimo dos horas”, insiste.

“Tenemos un absoluto drama en cuanto a número de médicos"

Según explica, en Aranda “tenemos un absoluto drama en cuanto a número de médicos. Hay servicios que están muy en precario como ginecología o anestesia, un departamento fundamental para el desarrollo del día a día y eso no va a mejorar con la construcción del nuevo hospital”.

Los que siguen en el Santos Reyes están cansados. “Hacemos huelga para terminar, entre otras cosas, con las guardias de 24 horas. Los médicos en general hacemos al mes unas 4-5 guardias, pero en momentos como vacaciones se puede llegar con tranquilidad a las 6-8 guardias. Eso se traduce en 1.000 horas extras al año, cuando el estatuto del trabajador impone un máximo de 80 horas extras anuales”, rechaza, preocupado también por el poco tiempo de descanso. “A diferencia de los médicos de ambulancias o los bomberos, que trabajan 24 horas y luego libran 4 o 5 días, nosotros solo descansamos 24 horas. Luego recuperas tu horario habitual de 8.00 a 15.00 horas, de lunes a viernes, y hasta la siguiente guardia”, detalla.

La falta de descanso afecta a la conciliación, pero también repercute en la calidad asistencial que recibe el paciente. “Aunque puedas descansar algún rato, tras 20 horas tus capacidades están mermadas, pero tenemos que seguir y, si toca operar, operamos. El desgaste físico y psíquico es terrible”, explica el cirujano de aparato digestivo.

Como portavoz insiste en la importancia de acabar con unas jornadas maratonianas que ya han sido suprimidas en la mayor parte de países. “Nos hemos quedado atrás”, lamenta, a sabiendas de que la solución no es sencilla porque “quitar las guardias implicaría aumentar las plantillas con médicos que no hay”.

“Se van con pena, pero se van”

En su opinión, ante las limitaciones reales de formación que impiden bajar la nota de corte en la Universidad, la única opción factible en este momentos es remunerar “en condiciones” las plazas de difícil cobertura. “El 30 de diciembre se aprobó un nuevo decreto, pero la Junta de Castilla y León no lo ha desarrollado del todo. Aquí, en Aranda, el ambiente laboral es maravilloso y el trato, fantástico. Lo dicen todos los médicos, pero la realidad es que, aunque se van con pena, se van”, lamenta.

Imagen de trabajadores en huelga esta misma semanaL.V.

Con un sueldo base de unos 1.100 euros de media, que con suplementos no llega a los 2.400 euros, las cuentas a día de hoy solo salen si suman guardias, que, por otro lado, son de obligado cumplimiento hasta los 55 años. “En España no existe ningún profesional tan formado como los médicos. Entre la carrera, el MIR y la especialidad, en el mejor de los casos tardas 12 años, pero, para cobrar lo que corresponde, nos tenemos que matar a hacer guardias que luego, por otro lado, no computan como tiempo trabajado de cara, por ejemplo, a la jubilación. No nos valoran y por eso muchos se van de Aranda y de España”, termina.

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Por todos estos motivos el Santos Reyes se ha convertido en uno de los centros donde la huelga está obteniendo mayor seguimiento. “Perdemos una parte importante del sueldo, pero lo hacemos por nosotros y sobre todo por nuestros pacientes”, termina.