El Correo de Burgos

“Con la subida de costes ya no sale rentable cebar a los terneros”

Naiara ha cambiado la residencia de ancianos donde trabajaba por una ganadería de vacas, caballos y ovejas

Naiara posa en su explotación ganadera en el Valle de Mena

Naiara posa en su explotación ganadera en el Valle de MenaL.V.

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Aranda

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Naiara Granillo Cañadas ha cambiado de profesión. Tras 17 años trabajando en una residencia de ancianos, hace un año decidió dejarlo todo para unirse a la ganadería extensiva de su marido en el Valle de Mena (Burgos). Ella lo tiene claro. “Antes completábamos el ciclo de los terneros con el cebadero, pero, a día de hoy, es impensable. Con la subida de costes, como el pienso, no sale rentable cebar”, advierte Naiara.

Como consecuencia, ahora venden los terneros pasteros a los 4- 5 meses. “Hay una parte que seguimos cebando, pero es muy poco”, puntualiza.

En cifras, las cuentas no salen. “Solo en pienso, estamos en un sobrecoste del 15% y las perspectivas no son esperanzadoras”, lamenta, sin olvidar otro factor determinante en la cuenta de resultados, como es el gasóil. “Es una rueda porque no solo te afecta a ti. Llamas al veterinario y, como a él le han subido también los costes, te sube el precio de la visita. Y así todo”, afirma.

Naiara ha descartado ampliar. “Por un lado, con la situación actual, da miedo realizar cualquier inversión importante, porque luego no sabes si vamos a poder continuar, pero luego tampoco es fácil porque en esta zona, al menos, no hay terrenos disponibles”, señala.

Mercosur, una condena a muerte

En su opinión, Mercosur, lejos de ser una oportunidad, se convertirá en una condena a muerte. “Es imposible que podamos competir porque los costes de producción que tenemos aquí no los tienen en Brasil. Ni los costes ni los controles. Nuestra carne tiene mucha más calidad porque nos regimos por estándares muy exigentes, pero, si entra todo en el mercado, estaremos hundidos”, zanja, convencida de que las políticas deberían velar por el sector primario, “que es el que garantiza la soberanía alimentaria del país”.

A la hora de controlar al ganado, este matrimonio emplea vallado virtual, una tecnología que permite controlar el movimiento de los animales sin necesidad de instalar cercas físicas. “Controlamos sobre todo a los toros porque, cuando coinciden con otros, tienden a salirse para pelear, y la verdad es que el sistema funciona”, afirma.

Sus toros son de la raza Limusines, “por la calidad de la carne y por el manejo”. Naiara y César completan su explotación ganadera con siete caballos de la raza Hispano Bretón y 17 ovejas churras y carranzanas. “Los potros los vendemos a un tratante que los ceba y los vende, y de las ovejas vendemos los lechazos”, detalla.

Precios

En precio, el balance es desigual. Según explica, en la actualidad lo más rentable es el lechazo, que está “alto” porque apenas hay, “como también pasa con el cabrito”. “Cada año cierran más explotaciones de ovino y caprino. Los ganaderos se jubilan y no hay relevo generacional, por lo que se han convertido en productos caros”, advierte.

Aunque el mercado está al alza en la venta de carne de ternera, “esta semana ha bajado algo y la previsión apunta a que puede seguir bajando”. Lo que peor está en estos momentos es el precio de la carne de caballo, que “este año ha bajado muchísimo”. “El precio del kilo caballar está a 2,30 euros frente a los 7,20 que marca el precio de los novillos. La diferencia es grande”, subraya.

Con el pienso por las nubes, el forraje se convierte en un aliado de excepción. “Ahora empezamos con la siega de la hierba y luego, en agosto, subimos a hacer la losa para almacenar de cara al invierno”, detalla.

Al estar en extensivo, la mayor parte del año la cabaña come forraje y paja, salvo los meses de lluvia o frío y los animales que paren, “que les damos un refuerzo de pienso como a los del cebadero”.

Naiara posa en su explotación ganadera en el Valle de Mena

Naiara posa en su explotación ganadera en el Valle de MenaL.V.

“Estoy donde quiero estar”

Sin lobos a la vista, la alerta está en los buitres. “En cuanto sale un poco el sol, como haya una vaca pariendo o recién parida, atacan sin miramientos a la vaca y al ternero. Se tiran al ganado vivo”, denuncia, harta porque “en el último mes ha habido bastantes casos en la zona”. “Alguien tiene que hacer algo porque no es lógico que los ganaderos sufraguemos la alimentación de los buitres, porque hay que saber que, a diferencia de un ataque de lobo, con los buitres la muerte no se compensa”, reivindica.

La jornada comienza pronto en la Ganadería Tierras Altas, donde tiene la titularidad compartida, con un recorrido para comprobar que todos los animales están bien. “Luego damos de comer, atendemos a las vacas que vayan a parir, sobre todo sin son primerizas, limpiamos la nave... y luego, por la tarde, después de llevar a los niños a las extra escolares, volvemos”, señala, sin olvidar el papeleo. “Lo de la burocracia no hay quien lo entienda. Nos entierran en papeles”, recrimina con la esperanza de recibir pronto la ayuda por ser darse de alta como mujer joven ganadera. “Cuando dejé la residencia lo hice para ayudar a mi marido porque tenía mucha carga de trabajo y también por conciliación, porque tengo dos niños pequeños, y la verdad es que aunque no paramos estoy donde quiero estar. Ojalá podamos seguir haciéndolo”, termina.

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