PELLO IRAZU Artista
«La cantidad de necios que están gestionando las necesidades de los demás es impresionante»

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A.S.R. / Burgos
Las referencias de Pello Irazu (Andoain, Guipúzcoa, 1963) en internet le sitúan como uno de los renovadores de la escultura española y le enmarcan en la Nueva Escultura Vasca junto a Txomin Badiola -expuso en el CAB- y Ángel Badós. Estudió Bellas Artes en Bilbao, vivió en Londres y Nueva York en los ochenta y noventa antes de volver a su tierra para quedarse en Bilbao. Su obra no es nueva en la ciudad del Arlanzón. Expuso en la Sala Espacio de Caja de Burgos y ahora lo hace en el CAB, que cogió el testigo de aquella. Una oportunidad cada día se abrió el pasado 29 de septiembre (hasta el 13 de enero) al público con una visita guiada por el propio autor. «Creo que espera mucho de estas visitas», dijo y dio pie a la charla.
Pregunta- ¿Siente una responsabilidad para con el público?
Respuesta- No, no tengo ninguna responsabilidad de cara al público. El compromiso lo tengo conmigo mismo. Yo no intento vender el arte contemporáneo, sino que la práctica artística es algo importante para mí y también puede serlo para los demás, más que importante, fundamental, porque lo que origina y fomenta es una sensibilidad hacia la vida en general, estar despierto ante las cosas... Crea una dinámica de relación con el mundo.
P.- Habla de que la práctica artística es fundamental y, tal y como están las cosas, no parece que todos opinen lo mismo...
R.- Es fundamental para mí. Es una capacidad de apertura a la vida, a la sociedad y a las cosas establecidas. La cultura es lo más establecido. El arte que hago va contra la cultura en el sentido de esta como convencionalismo más absoluto. Uno trabaja con las convenciones y lo que quiere es desvelarlas. Lo creativo, en principio, es inherente a la condición humana, hay sociedades que, en cierto modo, aprecian esto y lo fomentan, pero en el momento en el que empiezas a jerarquizar cuáles son las prioridades económicas, aparte de la de comer, que es la de subsistir, tanto la educación como la parte creativa, necesarias para cultivar el espíritu, desaparecen. España es un ejemplo abrumador. La cantidad de necios que está gestionando las necesidades de los demás es impresionante e impresentable. Más allá de que suban o bajen el IVA, es el aprecio que se hace a una necesidad que cualquier sociedad tiene y en el caso de España es todavía más ridículo porque en un ranking de patrimonio cultural estaría solo detrás de Italia. La falta de valoración de esa condición es de risa. Parece que nadie comprende que la parte creativa y cultural genera, además de sensibilidad, economía.
P.- Pero el problema, entonces, no es solo una consecuencia de la crisis, sino que viene de lejos...
R.- Es una falta de conciencia de cuál es el material que están gestionando. Pero es que además, hay momentos de vacas gordas que tienes que saber gestionar para responder a las flacas. Ahí hay también una pérdida de distancia con la realidad. Esto aplicado a la gestión de patrimonio, cultura y demás ha desembocado en un desastre absoluto, en lo público y en lo privado. Yo vivo profesionalmente de lo que hago y la estructura de la profesión está dejando de existir.
P.- ¿A qué se refiere?
R.- A las galerías, a la estructura económica que me permite vivir. El anhelo de los artistas no es vivir de subvenciones, es hacerlo de lo que una sociedad civil, en relación con el aprecio que tenga por la cultura, sea capaz de promover en ese intercambio económico.
P.- ¿Hasta qué punto afecta al hecho creativo esa progresiva destrucción de la estructura económica?
R.- En lo que es la necesidad, en nada. Un artista responde a una necesidad vital personal, no a una iniciativa o reactivamente a algo que le piden los demás. En el hecho creativo, no, pero sí afecta en tener capacitación económica para vivir de ello. Y yo me puedo sentir privilegiado porque puedo hacerlo, pero hay mucha gente que no. Esta estructura en España está muy renqueante.
P.- ¿Y el futuro? ¿Es cada vez más negro o hay un rayo de luz?
R.- No lo sé, hacer cábalas es difícil. En las administraciones no hay presupuesto para nada de Cultura y en lo privado, el mayor centro de galerías es Madrid y muchas se están cerrando por motivos económicos. Esto quiere decir que hay artistas que van a tener que buscarse la vida de otra manera. Lo cual tampoco es malo porque se pueden generar nuevas mecánicas creativas con el público, no solo está el hecho económico, también está el comunicativo. Las galerías han realizado esta función hasta ahora, pero si no hay esa posibilidad habrá que inventarse otras.
P.- Y hablando de creación. ¿El arte da una oportunidad cada día?
R.- El título de la exposición está sacado de una frase que aparece en una de las piezas, no tiene ninguna pretensión explicativa. Quería utilizarla como un signo más dentro de la multiplicidad que uso, formales, de imagen…
P.- ¿Y si nos vamos al sentido semántico? ¿El arte da una oportunidad cada día?
R.- Procesualmente, sí. Mi mecánica de trabajo es crear un proceso en el que yo sea capaz de asimilar toda serie de signos que me puedan interesar, mi capacidad luego es mi capacidad, igual que mi incapacidad, y no es que busque un objeto cerrado sino uno con muchas posibilidades y que sea mutante.
P.- ¿En ese trabajo tienen algo que decir las musas?
R.- Las musas desaparecieron con los griegos. El arte es una necesidad vital y lo que haces es estar en un mundo en el cual vives muchas cosas irreflexivamente, vives en una continuidad, estás aquí, te sientas, pero no piensas en qué estas aquí ni en que te sientas. Mi trabajo como artista es crear una discontinuidad siendo capaz de hacer visibles cosas que no se ven. ¿Por qué una silla es una silla? ¿Por qué algo funciona de una manera? Mi trabajo es generar ese espacio de extrañeza y se hace dando la vuelta alrededor de las cosas, objetos, situaciones, movimientos, materiales… Y el espectador es quien genera sentido en ese material latente que compone la pieza.
P.- ¿Todo el mundo puede acercarse a ella? ¿Vale escudarse en el manido 'no entiendo nada'?
R.- Se trata de acceder a la posibilidad de comunicación con una persona. Buscas un espectador activo, no al pasivo, al que le das la obra lista y acabada, la consume y no pasa nada, sino que tú le ofreces una serie de signos articulados complejamente y le invitas a que él proyecte su complejidad, la que tenga. El 'no entiendo' es un rechazo, es un 'no te quiero conocer'.
P.- Escultura, fotografía, pintura se aúnan en sus instalaciones. ¿Qué determina la elección? ¿Cada momento pide su género?
R.- Se trata de utilizar lo que necesitas para hacer evidente todo, que todo sea como transparente y, de repente, que no lo sea, ese espacio de extrañeza. Yo no me considero pintor, lo que hago es emplear la capacidad de registro de la realidad que tiene la pintura, la utilizo como un signo. El fin es que esas acciones se desvelen, se evidencien.
P.- ¿El espacio es un signo más?
R.- Los espacios para mí son alicientes. No quiero que este sea solo un contenedor, creas la pieza y la colocas ahí, sino que tienes que pervertir las posibilidades que te da, de volumen, apreciación, recorridos…
P.- Dice que no se siente pintor. ¿Y escultor? ¿O son solo etiquetas?
R.- Me considero escultor porque pienso que trabajo con la forma, no me considero pintor porque, aunque empleo el lenguaje de la pintura, no soy pintor. Me siento más escultor, aunque híbrido. La convención dice que el escultor es alguien que modela, pero ahora mismo ese modelo no existe porque las cosas no se comunican de esa manera, es algo más complejo que lo puramente formal, aunque al final trabajas con la forma.
P- ¿Pesa que digan de uno que es uno de los renovadores de la escultura española?
R.- Eso sí son tópicos. Es una lectura ajena a ti mismo, entra dentro de la visión externa y, entre comillas, de la historia. Es una perspectiva sobre tu trabajo y uno mismo no la tiene tan proyectada, intenta tenerla más real.
P.- ¿Se ve como tal?
R.- No, y prefiero no mirarme de esa manera.
P.- ¿Cómo prefiere mirarse?
R.- Insisto, prefiero mirarme como alguien que tiene unas necesidades vitales y creativas y que intenta llevarlas adelante de una manera que responda a las necesidades de su situación histórico social.