Exposición
El misterio de los árboles
Enrique del Rivero se patea la provincia, ‘escucha’ a sus bosques y reinterpreta la naturaleza en las piezas que forman ‘Raridades’, en el Monasterio de San Juan hasta el 5 de febrero

Un visitante observa una de las imágenes de Enrique del Rivero.-Raúl Ochoa
Había una vez un hombre que la gozaba andando por los bosques y las tierras de su provincia. Buscador incansable de sus secretos, creyente rendido a su magia. Presta siempre la cámara de fotos para atrapar su misterio. Una y otra vez sus pasos volvían al mismo lugar. Suele ocurrir que en cada paseo un nuevo enigma se revela. Y en el crujido de sus ramas, el movimiento de sus hojas o los claroscuros que la luz del crepúsculo dibuja en sus imponentes figuras, él sentía que los árboles le hablaban.Ese hombre es Enrique del Rivero. Se sabe raro por estas sensaciones que le transmite la naturaleza, pero, lejos de esconderlas, las comparte en Raridades, una colección de seis fotografías que abren una ventana a este insólito mundo en el Monasterio de San Juan hasta el 5 de febrero.«Cada obra es una interpretación. Cada uno ve lo quiere: seres extraños o fantasmagóricos, extraterrestres, insectos gigantescos... Quiero que la gente desarrolle la imaginación, que se detenga en esta visión de la naturaleza, que no es la habitual, que se pare a escuchar a los árboles. A mí me hablan a través de sus imágenes», resalta el fotógrafo, que con la elección del gran formato enfrenta al espectador con la realidad, con su insignificancia frente a esos árboles centenarios, singulares, inconmensurables.«Nos creemos muy imperantes y dueños de la naturaleza y no somos más que un elemento, por desgracia, capaz de alterarla de tal manera que estamos acabando con ella», ahonda Del Rivero sobre esta muestra con un claro mensaje ecologista. «Tenemos que honrarla y protegerla, si no lo hacemos, al final, todas estas maravillas van a desaparecer. Con esta interpretación artística, fantástica, quiero que la gente sepa que estos bosques están vivos y transmiten belleza y misterio», ahonda convencido, además, de que están intercomunicados entre ellos.«A través de las raíces los bosques forman una especie de unidad gigante, y entre ellos se prestan ayuda, cuando un árbol tiene una enfermedad el resto intenta curarle. La ciencia ahora mismo está dando valor a esas teorías que eran mágicas», observa.Raridades juega con los paisajes de Villasur de Herreros, Agés, Quintanilla del Rebollar o el Valle de Valdelaguna, con árboles singulares, algunos centenarios que viven a pesar de las extremas condiciones climáticas y otros altivos y secos que han caído derrotados ante duras sequías o intensas heladas, pero que se mantienen como «auténticas reliquias» en el que es otro espectáculo inexplicable de la naturaleza.El autor se entrega al blanco y negro sin concesiones. No quiere que el color distraiga al espectador en su misión. «Aunque la mayoría de los árboles están desnudos, he buscado su rotundidad, el movimiento de las ramas... Al final acaban hablándote», reitera sabedor de que, aunque sea una raridad, él seguirá dialogando con los bosques y persiguiendo sus enigmas.