El Correo de Burgos

XV Salón del Libro Antiguo

Paraíso nostálgico y exquisito

Ocho libreros de viejo extienden su tenderete en el claustro del Monasterio de San Juan con género para todos los bolsillos, desde volúmenes de ocasión a joyas bibliográficas además de curiosas piezas para coleccionistas

Luis Ceballos atiende a uno de los primeros compradores que se dejaron caer por San Juan durante los compases iniciales de la feria.-Raúl Ochoa

Luis Ceballos atiende a uno de los primeros compradores que se dejaron caer por San Juan durante los compases iniciales de la feria.-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Una fotografía de Pi i Margall por dos euros, una novela de cine de Cuando quiere un mejicano, de Jorge Negrete, por seis euros, el cuento de Mariuca la Castañera por 20 euros, un ejemplar del TBO por tres euros (dos por cinco), Las mujeres en la fracmasonería, de Leo Taxil, del siglo XIX, por 180 euros o Tratado de los usos, abusos, propiedades y virtudes del tabaco, café, té y chocolate, del siglo XVIII, por 500 euros...El Salón del Libro Antiguo se dibuja en el claustro del Monasterio de San Juan como un pequeño paraíso para la nostalgia y la exquisitez. Los ocho establecimientos participantes venden género para todos los bolsillos. Desde ediciones populares a joyas bibliográficas pasando por curiosas piezas de coleccionista.«La crisis ha bajado mucho los precios. Es un buen momento para comprar y para iniciarse en el coleccionismo. Se pueden encontrar cosas muy buenas a precios razonables. Este es un vicio muy bonito», apunta Luis Ceballos, propietario de la librería burgalesa Lyda, al tiempo que lamenta la falta de relevo generacional en el cliente.«La gente es muy mayor. Atraer a los jóvenes es muy complicado», advierte este pesimista por naturaleza que asiste un año más a esta cita con negros augurios que, espera, que la realidad se encargue de borrar. Desea que la decimoquinta edición sea la de la recuperación definitiva tras los pasos dados el año pasado en esa dirección tras sufrir los anteriores el zarpazo de la crisis.Esos baches bien se los conoce Moncho Perales, dueño de La Trastienda de León, un fijo de este encuentro del que ha renegado, al que ha aplaudido y al que siempre ha vuelto con ilusión. «Ya veremos cómo va», dejaba caer ayer mientras terminaba de colocar los volúmenes en el puesto, el más cercano a la entrada, en el que, como en el resto, se combinan libros de ocasión y joyas bibliográficas.Con unas y otras en el equipaje, más de los primeros, que en los tiempos que corren tienen más salida, debuta Venancio Sánchez, que ha cogido carretera y manta desde Mogarraz, un pequeño pueblo salmantino, para participar por primera vez en el encuentro burgalés. Irrumpe sin expectativa alguna y con los pies en el suelo.Al margen de esta línea, esta feria se convierte de nuevo en escaparate de la editorial burgalesa Siloé, que presume de sus próximos facsímiles: el Cartulario de Valpuesta -sobre el que los editores Juanjo García y Pablo Molinero dan una charla hoy en la Sala Capitular (20 horas)-, que está a punto de caramelo; el misterioso Voynich; Vida y milagros de San Luis; o la Carta náutica de Mecia de Viladestes.La aventura acaba de comenzar. Queda mucho por brujulear entre las piedras de San Juan.

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