El Correo de Burgos

ESPECIAL PERSPECTIVAS / HIPERBARIC

Hidrógeno verde, mueve el futuro

Andrés Hernando, CEO de Hiperbaric, empresa burgalesa líder en tecnología de altas presiones, señala que es la mejor alternativa y la más limpia frente a los combustibles fósiles

Andrés Hernando, CEO de Hiperbaric, en las instalaciones de la empresa.  S. OTERO-min

Andrés Hernando, CEO de Hiperbaric, en las instalaciones de la empresa. S. OTERO-min

Burgos

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El hidrógeno verde se ha convertido en un combustible alternativo a los fuentes de energía fósiles que ha cobrado un mayor protagonismo en un contexto en el que el elevado coste la energía ha acelerado la necesidad de encontrar alternativas a los combustibles fósiles. En el ámbito de la movilidad, el hidrógeno verde es una fuente de energía que se puede obtener de diferentes recursos renovables como la energía solar o la eólica. Hiperbaric es una empresa burgalesa que es líder en tecnología de altas presiones. Y el hidrógeno verde es una de las grandes apuestas de esta empresa, tal y como explica el CEO de Hiperbaric, Andrés Hernando. «Llegamos a esta situación porque el mundo necesita dejar de utilizar combustibles fósiles porque producen CO2, que se acumula en la atmósfera y crea los gases de efecto invernadero», reflexiona Hernando. En la actualidad, los vehículos se mueven bien con combustible diésel o gasolina que se pude electrificar, «se cargan y ya está». Pero hay otros vehículos que no se pueden electrificar, «sobre todo para grandes recorridos, grandes cargas». Entre las opciones de futuro está el llamado hidrógeno verde, es decir, «almacenar la energía eléctrica en forma de hidrógeno y volverla a recuperar en el vehículo». En eso consiste, de forma básica el hidrógeno verde, «tomas la energía eléctrica procedente de fuentes renovables y rompes la molécula de agua y sacas una molécula de hidrógeno». Es un proceso que cuesta energía, pero «va almacenada en el hidrógeno que tú guardas». Ese hidrógeno, continúa Hernando, «lo metes en una pila de combustible y te devuelve la electricidad». Ese es el círculo de la energía de hidrógeno. Una de las ventajas que ofrece el hidrógeno es que «tienes mucha energía almacenada en un kilo de hidrógeno». En un kilo de hidrógeno se almacena «aproximadamente la misma energía que en tres kilos de gasolina». De tal forma que si «en tu coche se habla de que un kilo de hidrógeno puedes hacer 100 kilómetros en un coche normal, con un kilo de gasolina no hago 100 kilómetros». En este sentido, el CEO de Hiperbaric explica que «cuando quemas gasolina el rendimiento es mucho menor que cuando metes hidrógeno a una pila de combustible». La idea es que «si soy capaz de meter los kilos de hidrógeno en un coche que los mismos kilos de gasolina, ya está, produzco de forma renovable hidrógeno, lo cargo en los coches y punto». El hidrógeno presenta una serie de retos para su almacenamiento. Tiene una densidad muy baja, cerca de 13 veces inferior a la del aire, y a temperatura ambiente ocupa un gran volumen, por lo que su almacenaje es complicado. «El problema surge que para meter un kilo de hidrógeno a presión atmosférica ocupa 11 metros cúbicos de volumen, entonces un coche que tenga que tener un depósito de no sé cuántos metros cúbicos de volumen y no es un coche». Por eso hay que comprimir el hidrógeno para que tenga la densidad energética adecuada. La tecnología que desarrolla Hiperbaric permite alcanzar una compresión de hasta 1.000 bares. «Pasamos de tener hidrógeno a presión atmosférica a hidrógeno a presiones muy altas para conseguir que tenga la densidad energética adecuada para que sea utilizable en la movilidad». Para usar hidrógeno en la movilidad hay que «comprimirlo mucho para almacenar suficiente energía en el coche», y  también para hidrogeneras. La tecnología permite llenar tanques de entre 50 y 100 litros de varios kilos de hidrógeno a presiones de 350 bares, en el caso de camiones y autobuses, y de 700 bares en los nuevos vehículos de pila combustible de nueva generación. La ventaja que tiene el hidrógeno es que se puede utilizar como la gasolina, «tú recargas en un par de minutos, tienes la energía almacenada».Eso hace que se sea más rápido su repostaje que el que hace falta para una batería de un vehículo eléctrico. Y la autonomía de este tipo de vehículos es muy parecida a la de los convencionales, permiten recorrer hasta 800 kilómetros sin repostar. Además, es una energía que prácticamente puede fabricarse en cualquier lugar.El hidrógeno plantea, no obstante, una serie de retos, como cambiar la infraestructura.Es un «reto potente» porque hay que almacenarlo a mucha presión, porque «hay que comprimirlo, ese es el reto del hidrógeno, hay que almacenarlo a altas presiones y hay que comprimirlo para repostarlo». Hernando apunta que «estamos hablando de presiones muy altas, del orden de 1.000 bares, una presión brutal». Y pone como ejemplo la comparación de la presión de una rueda de un coche, que se hincha en torno a tres bares de presión. A este reto técnico se unen otros retos de tipo logístico y económico. Hernando recuerda que en España hay en la actualidad en torno a 11.000 gasolineras.«Cambia toda esa red por hidrogeneras puede suponer 20.000 o 30.000 millones de coste», apunta. Además, el hidrógeno «hay que producirlo en algún sitio, hay que instalar plantas de producción de hidrógeno, instalaciones de transporte».Hernando insiste en que es un «tipo de combustible imprescindible» que es «sí o sí necesario» para buscar paliar los efectos del cambio climático.

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