El Correo de Burgos

Herederos de la vocación librera

Las librerías burgalesas Hijos de Santiago Rodríguez, Luz y Vida y Margof recuerdan sus orígenes y los motivos que llevaron a sus dueños actuales a recoger el testigo de sus padres y continuar con el negocio familiar

Álvaro Manso, de la libreria Luz y Vida, junto a su padre.

Álvaro Manso, de la libreria Luz y Vida, junto a su padre.Ricardo Ordóñez / ICAL

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Burgos

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El placer de la lectura es algo tangible en Burgos. Muestra de ello son las numerosas librerías que se ubican en sus diferentes barrios, muchas de ellas tan antiguas que han pasado de una generación a otra. Es el caso de tres establecimientos que se sitúan en el centro de la capital y en el barrio de Gamonal: Hijos de Santiago Rodríguez, la librería más antigua de España y a punto de soplar sus 174 velas de historia; Luz y Vida que celebró el pasado mes sus 75 años; y Margof, la más joven de las tres pero que celebrará en 2024 sus 40 años. Cada una de estas tres librerías está regentada hoy por una generación diferente a la que la fundó.

Hijos de Santiago Rodríguez

La más antigua se remonta a 1850, cuando Santiago Rodríguez, con apenas 21 años, abrió esta librería, que hoy tiene al frente a la sexta generación de la familia Rodríguez. Lucía Alonso, que también conserva el apellido de la familia, recuerda con cariño la figura de su abuelo y el gran papel que jugó en la librería, pero sobre todo en la editorial, a la que llevó a su “máximo nivel”.

Lucia (D), de la libreria Hijos de Santiago Rodríguez, junto a su equipo

Lucia (D), de la libreria Hijos de Santiago Rodríguez, junto a su equipoRicardo Ordóñez / ICAL

 “Tuve la mala suerte de que mi abuelo murió relativamente joven y realmente no lo conocí como librero y editor”, lamenta Alonso, por lo que su gran referente en el negocio fue su madre, Mercedes Rodríguez, con la que empezó a trabajar poco después de acabar la carrera.

Alonso se reafirma como una enamorada de los libros y de la lectura, y aprecia especialmente el trato que existe entre un librero y un lector. “El lector de librería es muy fiel y orgulloso de comprar en su librería y dejarse recomendar por su librero”, afirma, a la vez que recuerda que pese a que el negocio no está en un “mal momento”, sí que podría “ser mejor si el gobierno se implicara un poco más en defendernos”.

 “Un librero siempre va a recomendarte literatura y recomendarte lo mejor. Un libro al final está educando, y un pueblo, cuanto más educado esté, más raciocinio va a tener”, explica a Ical la librera.

Luz y Vida

Álvaro Manso, de Luz y Vida, también recuerda una infancia rodeado de libros, en esta ocasión en la librería fundada en 1948 por su abuelo, también de nombre Álvaro. 

Álvaro, de la libreria Luz y Vida

Álvaro, de la libreria Luz y VidaRicardo Ordóñez / ICAL

El pasado mes de octubre este negocio librero celebró sus 75 años de historia, con grandes eventos que reunieron a decenas de clientes burgaleses. Acompañado de su padre, el segundo Álvaro Manso de esta generación librera, recuerdan cómo ha cambiado el negocio en estos años. En un primer momento se concibió como un lugar de venta de libros religiosos, y con los años, adaptándose también a las demandas de los clientes, la librería evolucionó hasta el momento actual, donde tienen cabida libros de todos los géneros literarios, y para todas las edades.

Recuerda así que en tiempos de su abuelo, la forma de atender a los clientes era diferente a la actual, dado que contaba con un mostrador que daba directamente al público. La llegada de su padre al negocio también introdujo cambios, y ahora el establecimiento cuenta con más espacio, para que los clientes puedan moverse cómodamente y ver con tranquilidad los libros. “Entendemos la librería como un lugar bonito en el que uno puede estar a gusto, pasar el tiempo y disfrutar de la lectura”, añade.

Interior de la librería Luz y Vida. ECB

Interior de la librería Luz y Vida. ECB

“Mi abuelo abrió la librería con una perspectiva y tres generaciones después el proyecto ha aumentado un poco, pero sobre todo se mantiene, seguramente con la misma filosofía con la que comenzó: estar centrados en el cliente”, expone Manso. En esta línea, el librero señala que se siente “privilegiado” de poder trabajar en esto, no solo porque le “apasiona la lectura”, sino también porque le ofrece la “oportunidad” de relacionarse con los clientes, los cuales también saben mucho de libros. “Una librería se convierte en un comunidad, un lugar de intercambio cultural”, explica.

María (I), de la libreria Margof

María (I), de la libreria MargofRicardo Ordóñez / ICAL

Margof

En el barrio de Gamonal se sitúa la librería y papelería Margof, un negocio familiar que hoy tiene al frente a su segunda generación de libreros. María Gonzalo se hizo cargo de forma oficial de ella hace casi un año, aunque recuerda haber vivido entre libros “prácticamente desde que nació”.

Librería Margof, cuyo nombre es una “fusión” entre los apellidos de sus tres fundadores, nació un 8 de marzo de 1984, y el próximo 2024 celebrará sus 40 años de historia.

Enfocada siempre en la venta de libros y material de papelería, la librería también ha sufrido cambios en los últimos años, especialmente tras la llegada de esta nueva generación librera. “Ahora estamos metiendo más género de lectura, porque creo que se reclama más”, afirma Gonzalo, que señala que en los últimos años, y después de la pandemia, se ha notado un incremento del interés por la lectura, especialmente en gente joven.

Interior de la librería Margof. ECB

Interior de la librería Margof. ECB

Pese a este auge de los libros, Gonzalo reconoce que la situación “siempre es complicada”, porque venden un producto que también se puede adquirir a través de Internet, y aunque el precio de los libros en España está fijado por ley, las grandes plataformas o cadenas utilizan la rapidez de los envíos o el transporte gratis para atraer a los clientes. 

Sin embargo, al igual que sus compañeros libreros de la ciudad, Gonzalo asegura que uno de los puntos fuertes que tienen las librerías es el trato con el cliente. “El que se acostumbra a ir a un sitio y le gusta cómo le han atendido o lo que le han recomendado, vuelve. Al final te haces una clientela fija”, apunta.

Profesionales

Pese a que estas tres librerías han sido una herencia familiar, que ha pasado de padres a hijos, en la actualidad no solo la familia se hace cargo del negocio.

 “Luz y vida es un equipo, anteriormente era la familia la que atendía pero ahora somos un equipo”, afirma al respecto Álvaro Manso, que pone en valor el trabajo de todos los miembros de su equipo. Lo mismo ocurre en Hijos de Santiago Rodríguez, donde Lucía Alonso cuenta a su lado con un amplio equipo de profesionales que le ayudan diariamente a sacar adelante el negocio. También en Margof, donde María no está sola, sino que cuenta con la ayuda de su hermano Álvaro y su compañera Lara, para atender la clientela diaria de la tienda. “Si ellos no hubiesen estado, no sé si hubiese seguido adelante con esto. Es de los tres”, agradece Gonzalo.

Día de las Librerías

Desde hace doce años, a iniciativa de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) España acoge cada 11 de noviembre la celebración del Día de las Librerías, una fecha que impulsa el hábito de la lectura y la existencia de estos espacios comerciales desde los que se promueve precisamente esta pasión por la lectura.

Desde entonces, cada 11 de noviembre, con el objetivo de promover más la lectura, las librerías celebran este día con un descuento del 5 por ciento en todos sus libros, así como otras sorpresas, que incluyen sorteos, charlas, presentaciones de libros, o actividades para grandes y pequeños. 

Asimismo, con motivo de este día, los libreros burgaleses recomiendan libros como ‘El problema final’ de Arturo Pérez-Reverte; ‘La Asistenta’ de Freida McFadden, ‘Lecciones de química’ de Bonnie Garmus y ‘El olor del miedo’ de Manuel Ríos San Martín.

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