El Correo de Burgos

De llenar estadios con Mägo de Oz a «unir familias a través del rock»

Con Delalma en parón indefinido, el guitarrista Manuel Seoane asume la batuta de ‘Rock It Family’, un proyecto educativo a base de conciertos, talleres y actividades en colegios. El show aterrizará en Burgos el 27 de abril y falta por concretar fecha para Aranda en junio

Manuel Seoane, al frente de 'Rock It Family' tras su paso por Mägo de Oz y Delalma.

Manuel Seoane, al frente de 'Rock It Family' tras su paso por Mägo de Oz y Delalma.ROCK IT FAMILY

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Hay que echarle mucho valor para bajarse de un barco que navega viento en popa a toda vela. Alejarse del confort que proporciona una banda como Mägo de Oz, acostumbrada a tocar ante miles de personas, para surcar los mares cogiendo con firmeza un timón propio. No fue una decisión fácil de tomar, pero Manuel Seoane optó por centrarse al cien por cien en Delalma junto a Manuel Ramil, Ramón Lage, Jesús Cámara y Dave Lande. Un equipazo que sorprendió con su debut discográfico y que, de repente, dejó a sus seguidores con un palmo de narices al anunciar un parón indefinido cuando su segundo álbum parecía estar cerca. Para entonces, Seoane ya andaba enfrascado en otro proyecto. Nada que ver con lo anterior. Una nueva aventura, bautizada como Rock It Family, concebida para «unir familias a través del rock».

«Nunca había rozado el público infantil y familiar, pero me parece muy interesante y es otra manera de trabajar en lo que me gusta», reconoce el guitarrista madrileño y profesor de la Escuela Superior de Música Forum Musikae, a poco más de un mes de empezar a rodar el proyecto con Hijos del Rock. Más que un simple concierto, se trata de un «espectáculo inmersivo», con la mascota Rayito como maestro de ceremonias, que rinde homenaje a los principales referentes del rock en castellano. «Lo fácil hubiese sido tirar de AC/DC, Ramones y demás, pero eso ya llegará», subraya convencido de que, ante todo, «hay que dar valor a lo de aquí».

La primera fecha confirmada fue la de Burgos, el 27 de abril en el Cultural Cordón a las 12 del mediodía. «El espacio es una maravilla y tenemos muchas ganas», confiesa el director musical de Rock It Family, encantado de volver a una ciudad que siempre le ha recibido con los brazos abiertos. De hecho, mantiene una gran amistad con la Asociación Burgos Heavy Metal y con los promotores del Zurbarán Rock. «Son gente guay y es de admirar que promuevan la cultura para no dejarla morir». Tanto es así que prefiere «tocar en escenarios para estos colectivos que hacer auditorios enormes porque me parece más sincero, más salido del alma» (nunca mejor dicho).

Hijos del Rock también recalará en Aranda de Duero el próximo mes de junio, aunque aún falta por concretar día y emplazamiento. Mientras tanto, el show ya habrá desfilado como mínimo por Madrid, A Coruña, Vigo y Santiago de Compostela. Y el equipo habrá pasado la «prueba de fuego», ya que «en el rock and roll, uno se somete al juicio del público sobre el escenario».

Todavía inmerso en los últimos retoques para que «el rendimiento sea óptimo», Seoane y compañía ensayan en una sala de cine al tratarse de un espectáculo donde la interacción con el público lo es todo. «Tiene bastante acting con músicos y actores entre las butacas», precisa mientras establece un paralelismo con Mägo de Oz y ese «circo del rock» -en el buen sentido- que tiene «muy interiorizado». Lo que persigue, a grandes rasgos, es que Hijos del Rock sea «muy impactante» a todos los niveles.

«El rock nunca muere, siempre hay alguna oveja negra»

Seoane, en principio, se mantiene en segundo plano. Dirigirá la orquesta desde la sombra, aunque no descarta algún que otro «cameo» porque, al final, siempre se acaba «liando la manta a la cabeza».

Obviamente, dejar atrás las noches de vino y rosas llenando estadios supone un gran «reto». Lo afronta con más emoción que nerviosismo, pero quiere tenerlo todo atado al milímetro. En el guion, por ejemplo, se ha de cuidar el lenguaje para explicar la historia del rock en España de forma amena y con un enfoque pedagógico. Dejando, eso sí, «chascarrillos para los padres». Ya se pueden imaginar por dónde van los tiros.

Aparte del concierto en sí, el proyecto Rock It Family ofrece la posibilidad de impartir talleres previos de temática rockera para toda la familia. Una hora, a mayores, para disfrutar con un pintacaras, una boutique para vestir elegante o construyendo un instrumento con materiales reciclados al más puro estilo luthier. Por si fuera poco, también se ha diseñado un formato especial para centros escolares.

«Los colegios necesitan actividades y resulta más económico y logísticamente viable que vaya alguien a dar una charla en vez de sacar a 200 niños en un autocar», esgrime Seoane a sabiendas de que «hay mucha demanda» en la actualidad. Aparte, le parece «muy gratificante» que se apueste por esta clase de iniciativas «en estos tiempos en los que impera el trap y el reguetón». Nada nuevo bajo el sol, ya que en su época «de cada cien, éramos cinco rockeros».

«El rock nunca muere, siempre hay alguna oveja negra», sentencia uno de los mejores guitarristas de España -a ojos de la crítica especializada y de cualquier oyente habitual de heavy metal- tras confesar lo mucho que se está divirtiendo con este proyecto al tener «carta blanca para crear todo lo que queramos». Con los cimientos asentados, se da por satisfecho si «los chavales aprenden datos de bandas míticas y los padres hacen un remember de sus años de rock and roll».

Inmerso en «el proyecto más ambicioso en el que me he embarcado en toda mi carrera», Seoane anticipa que será «muy ampuloso y grotesco a todos los niveles»

Entretanto, Seoane afronta una «etapa de creación pura y dura». Después de Mägo y Delalma, se halla inmerso en «el proyecto más ambicioso en el que me he embarcado en toda mi carrera». Nadie, salvo su círculo más íntimo, sabe de qué va la historia. Pronto anunciará novedades, ya que «está todo muy adelantado y únicamente falta darle un formato conceptual». Lo que sí advierte es que se trata de «algo muy ampuloso y grotesco a todos los niveles». Hasta el punto de que «no sé si saldré loco perdido porque pretendo que sea algo muy bestia».

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