El tiempo vuela cuando el arte manda
La Feria Nacional ‘Art’s Up’, promovida por el Gremio de Autores Plásticos de Burgos, afronta su quinta edición con la expectativa de batir un nuevo récord de asistentes

Inauguración de la Feria Nacional de Arte 'Art's Up'.
Cada minuto es oro en esta efímera galería. Pensárselo dos veces puede ser sinónimo de oportunidad perdida. A más de uno le ha pasado al ir a comprar una obra y lamentarse porque ya se ha vendido. Es lo que tiene La Feria nacional de Arte Art’s Up, que este jueves daba el pistoletazo de salida a su quinta edición, en el monasterio de San Juan hasta el domingo, con la expectativa de batir el récord de afluencia de 2024: alrededor de 3.500 asistentes en menos de 20 horas.
El Gremio de Autores Plásticos de Burgos (GAP) sabe lo que se hace. Sus eventos captan la atención dentro y fuera del mundillo. Y Art’s Up, lejos de ser excepción, confirma el interés de la ciudadanía por la belleza estética. Los nueve «supervivientes» de la casa (Ismael Alí de Unzaga, Óskar Díaz, Fran del Hoyo, Humberto Abad, Beatriz Marcos Garrido, Luiso Orte, Rafael Mediavilla, José Luis Ramos y Fernando Arahuetes) apuestan este año por el color como «leitmotiv». Y vaya si se nota.

Los cuadros, todos a la venta, vienen con su correspondiente marco.
«Elegir una temática nos ayuda a autoexigirnos», apunta Alí de Unzaga, presidente del GAP, mientras detalla que en cada stand predomina un color diferente. Él se decantó por el rojo cadmio, que le apasiona, y la distribución de tonalidades entre los artistas resulta sumamente llamativa. Además, el hecho de fijar esta seña de identidad obliga a crear «mucha obra nueva», por no decir casi toda.
Al igual que en anteriores ocasiones, Art’s Up cuenta con invitados. Menos de los deseados porque se decidió prescindir del claustro por dos motivos: la falta de luz natural y la búsqueda de un mayor equilibrio espacial entre los participantes en el patio. Al margen de dicha cuestión, el GAP comparte estos días su feria con el vizcaíno Juan Manuel Arruabarrena, especializado en pintura abstracta sin dejar a un lado el plano figurativo; el burgalés Alfredo Arranz, afincado en Valencia y gran artista de la seda; y Jesús Castro, también paisano, que recientemente expuso La visibilidad de lo invisible en el Arco de Santa María.

Cada stand tiene un color predominante. En este caso, el rojo cadmio.
«Es una feria curiosa. Seguramente, una de las pocas que no cobra el stand a los invitados», comenta Alí de Unzaga mientras pone de relieve la «comunión» que surge entre los artistas. En cuanto a las ventas, reconoce que el año pasado fueron «muy bien» y espera que este año vayan mejor.
Después de centrarse en otras disciplinas en años anteriores, Art’s Up se focaliza ahora en la pintura. Salvo contadas excepciones como las Humberto Abad con su escultura y José Luis Ramos con esa cerámica cobalto que «da mucho calor». También Óskar Díaz se salta ligeramente la norma con alguna que otra escultura, pero todos tan contentos porque lo verdaderamente importante es hacer piña y visibilizar el talento burgalés.

Aunque casi todo es pintura, también hay hueco para la escultura.
Como en anteriores citas, se espera la llegada de visitantes procedentes de Madrid, País Vasco, Galicia y distintas provincias de Castilla y León. El precio de las obras oscila entre 150 y 5.000 euros y los cuadros están perfectamente enmarcados, por supuesto. Para Alí de Unzaga, y para el resto del GAP, esta feria constituye un importante punto de encuentro para tender nuevos puentes. Por eso, el miércoles se celebró una suerte de preestreno en propio monasterio al que, aparte de políticos, asistieron profesionales del sector con los que se abordaron «proyectos para un futuro cercano». Fue, por lo tanto, un encuentro «muy productivo» y la mejor manera de «hablar con la gente» sin los clásicos agobios que entraña una inauguración.

El Gremio de Autores Plásticos (GAP), con sus invitados, en la inauguración de la feria 'Art's Up'.