Institución Fernán González

Historias y personajes de Castilla y León en el declive del Imperio romano

El historiador Francisco Gómez imparte este jueves, 29 de mayo, una charla sobre este tema en el Salón de Estrados de la Diputación a las 20 horas

El historiador y escritor Francisco Gómez.TOMÁS ALONSO

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Burgos

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«Se trata de un periodo muy interesante dado que estamos en el momento preciso del hundimiento de la administración romana en la península, en Hispania, y en el ámbito de una sociedad cambiante, debido a las dinámicas que ya venían de tiempo atrás, y que se estaban viviendo. Aquella sociedad acusó los cambios y recogió la semilla de lo que sería después la Edad Media», indica el historiador, profesor y escritor Francisco José Gómez Fernández.

Este jueves, a partir de las 20 horas en el Salón de Estrados del palacio de la Diputación Provincial, Gómez impartirá la conferencia ‘La sociedad hispana en la submeseta norte al final del Imperio romano’. La cita, que forma parte de las actividades de la Institución Fernán González, tiene entrada libre hasta completar el aforo.

«Las ciudades de la meseta norte se encontraban muy disminuidas de tamaño y funciones, con un escaso pulso económico y comercial, como lo denotan los materiales que aparecen en las excavaciones», explica Francisco Gómez. «Varias de ellas -Legio o León, Abela o Ávila, Astúrica Augusta o Astorga, entre otras- han vuelto a levantar sus murallas, lo que indica una sensación clara de inseguridad. Pero el esplendor cedido por las ciudades lo toman las villas en el campo. Estas explotaciones agropecuarias están compuestas de una parte señorial, para vivienda y recreo de los señores, y otra rústica, para la explotación agropecuaria. Tenemos ejemplos muy notables en Cardeñajimenoy Baños de Valdearados (Burgos), La Olmeda (Palencia), la de Renedo de Esgueva (Valladolid)... entre otras muchas. Estos hábitats constan de termas, mosaicos elaboradísimos, restos de cerámicas de importación, alfares, talleres... en muchos casos, lo que indica la capacidad económica de sus propietarios. E incluso basílicas y baptisterios, edificios religiosos que no han aparecido en las urbes de nuestro territorio en ese momento».

Gómez destaca que en esta época vuelven a ser útiles los castros, «asentamientos en altura que vuelven a ser ocupados, seguramente por razones defensivas de las que ya hemos hablado. Y es que, antes incluso de las invasiones bárbaras del siglo V, existían bandas muy numerosas de saqueadores, la llamada bagauda hispánica».

El conflicto también alcanzó el plano religioso. «Más que entre paganismo y cristianismo en la submeseta norte, entre el cristianismo ortodoxo o correcto, podríamos decir, y una corriente rigorista encabezada por Prisiciliano, que fue obispo de Abela, o Ávila, hasta el año de su muerte, en el 385, por orden del emperador Graciano», indica.

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Este tiempo y este espacio de la península presenta también algunos enigmas «de momento irresolubles, como la presencia, o mejor dicho, ausencia de la Legio VII Gemina, asentada en León y que en el momento de las invasiones no hizo acto de presencia. O la posible existencia de cuerpos privados o tropas privadas de guerreros germanos, cuyos ajuares han aparecido en las conocidas como Necrópolis del Duero», asevera el historiador. «Estamos, en definitiva, en un periodo cambiante y muy convulso, que a los problemas expuestos sumó las invasiones de suevos, vándalos y alanos en el siglo v d.C., con las destrucciones e inestabilidad política que generaron», concluye indicando que «los hombres de aquel siglo, son el asunto de la conferencia».