Arlanza Rock: Autogestión, solidaridad y «amor de comarca»
El festival de Puentedura suma y sigue apostando por la música en directo con Reincidentes como cabezas de cartel. La décima edición promete: «Si sobrevivimos, algo especial habrá que hacer»

Los organizadores del Arlanza Rock, dispuestos a seguir haciendo ruido (del bueno).
De tanto ir a festivales, la cabra acabó tirando al monte. A Puentedura, para más señas. «En la bodega, con dos vinos, soñábamos con traer a cualquier grupo grande de los que llevamos escuchando toda la vida». Y así, como quien no quiere la cosa, nació el Arlanza Rock. Siempre con «los pies en el suelo», tal y como explica David, y apostando desde el principio por la escena local.
La primera edición, en 2014, se celebró en una campa alejada del pueblo. En plan familiar, por amor al arte y puro «disfrute». Al quinto año, recuerda Jaime, se produjo un «cambio de rumbo». Nada de tirar la casa por la ventana. Lo que se pretendía, a grandes rasgos, era dar un pequeño salto de calidad porque hasta entonces «lo hacíamos para nosotros y los amigos de la comarca». Para ello, se optó por «involucrar a más gente» y tantear al Ayuntamiento para celebrar el evento en el casco urbano. «Era una apuesta arriesgada, pero había que intentarlo».
Dicho y hecho, Arlanza Rock consiguió afianzar su propuesta sin perder su esencia primigenia. La autogestión sigue siendo marca de la casa y, además, parte de los beneficios se destinan a causas solidarias. El cartel, con los años, ha experimentado una notable evolución incluyendo referentes del punk-rock estatal como Kaos Etíliko, Josetxu Piperrak o Tropa do Carallo, con el incombustible Evaristo Páramos pilotando la nave.
El tiempo vuela y la novena edición se acerca. «A falta de 15 días es todo muy intenso», confiesa Jaime. A su lado, David asiente. Los dos forman parte de la organización. Diez jóvenes que, en su día, quisieron visibilizar su «amor de comarca» a través de la música. Y lo están consiguiendo. Sin grandes aspavientos, con el corazón por encima de cualquier interés económico. Encima, subiendo el listón poco a poco.
Que se prepare Puentedura, en el mejor de los sentidos, para lo que se avecina este jueves 14 de agosto. Los sevillanos Reincidentes, que el pasado mes de octubre arrasaron en el BurgoRock, se mantienen al pie del cañón tras cuatro décadas de rock, reivindicación y luchas compartidas. Por lo general, su presencia en cualquier festival es sinónimo de éxito. No sería de extrañar, por lo tanto, que la cita supere el millar de asistentes.
Tampoco es moco de pavo el resto del cartel. Histeria, Las MoSKAs Retrompeteras, Tudanca y Diegovisión no se conforman con jugar un mero papel de teloneros. Lo darán todo, cada cual desde su parcela sonora, para demostrar que la escena no solo se nutre de los de siempre. En este sentido, David precisa que «seguimos un patrón desde hace varias ediciones: un estilo más tradicional, orientado al folk aunque con ritmos modernos, otro más intermedio como el ska o la rumba y rock».
A la hora de confeccionar el cartel, lo primero es «hacer cábalas con el presupuesto». Los organizadores se ven prácticamente cada semana y mantienen «cuatro o cinco reuniones al año para definir el rumbo de la siguiente edición». Cada cual aporta sus propuestas y al final se vota. Por lo general, no hay demasiadas discrepancias porque, a fin de cuentas, todos reman en la misma dirección.
«No hay ninguna empresa involucrada y nadie de nosotros ha estado nunca organizando festivales», aclara Jaime mientras deja claro que «sin la colaboración de los vecinos sería inviable». Eso es, precisamente, lo mejor de todo. «El pueblo se vuelca, está contento con lo que hacemos y quiere ser partícipe», añade David, eternamente agradecido y orgulloso del «clima familiar» que impera en Arlanza Rock edición tras edición.
La principal seña de identidad, sin duda, es ese amor de comarca al que David hacía anteriormente referencia. «La alimentación es de Arlanza y los proveedores de bebidas también», asegura Jaime antes de indicar que «el merchandising se lo damos a gente de Burgos». En la medida de lo posible, agrega David, se intenta que la comida que se sirven en barra sea «de un radio de 10 kilómetros como mucho».
Sobre el carácter solidario de Arlanza Rock, imprimido a raíz del crecimiento sostenido experimentado hace unos años, nadie puso un 'pero' cuando se abordó el asunto. En esta ocasión, se recaudarán fondos a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), ya que «hasta ahora no habíamos colaborado con una asociación sanitaria». Aparte, se venderán pulseras a un euro cuyos beneficios se destinarán íntegramente a asociaciones pro-Palestina de Burgos que denuncian el genocidio que se está cometiendo en Gaza.
Si algo han constatado los promotores del festival es que «las bandas se van con una sonrisa en la boca y palabras de agradecimiento». De hecho, David confiesa que «hemos hecho amistad con Josetxu Piperrak y Kaos Etíliko y se han ofrecido a volver». El público, por su parte, «se porta bien» con el pueblo. Es lo suyo, como también consumir en barra para contribuir a que Arlanza Rock siga existiendo.
Después de esta nueva edición, Jaime, David y compañía se tomarán un mes de «relax». Después volverán a la carga porque sarna con gusto no pica. Encima se viene el décimo aniversario, que no es baladí. De momento, mejor afrontar lo inmediato y después ya se verá. Aun así, Jaime avanza que «si sobrevivimos, algo especial habrá que hacer».