El Correo de Burgos

«Si no fuese por la música estaríamos perdidos. Es nuestra vida»

El grupo burgalés Lolablue rompe sus propios moldes con 'Mi salvación', cuyo «sonido duro sin llegar a ser extremo» transita desde el rock clásico hasta el nu metal

Lolablue, antes de su concierto en Campo Base Escalada el pasado mes de septiembre.

Lolablue, antes de su concierto en Campo Base Escalada el pasado mes de septiembre.TOMÁS ALONSO

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De vez en cuando, «no hay mal que por bien no venga». Aunque lo malo sea una pandemia mundial totalmente inesperada y con confinamiento durante los primeros meses. El mundo se nos caía encima por aquel entonces, pero la banda de rock burgalesa Lolablue supo amoldarse a las circunstancias e incluso ponerse más las pilas si cabe. La formación, por fin estable desde poco antes, había venido para quedarse (con o sin covid). 

«Siempre he sido tenaz y tozudo», asegura Óscar (voz y guitarra) tras echar brevemente la vista atrás. Mucho ha llovido desde que arrancó el proyecto, allá por 2010, nutriéndose de algún que otro tema propio y un extenso ramillete de versiones, desde Burning o Ángeles del Infierno hasta Neil Young. Casi una década de idas y venidas, «sobre todo de baterías y bajistas», hasta la conformación del núcleo duro con Luismi (batería), Felipe (bajo) y Gonzalo (guitarra). 

Manos a la obra, con más ganas que nunca, el grupo aprovechó el inevitable distanciamiento pandémico para perfilar una serie de temas que Óscar tenía en el tintero desde hacía tiempo. Después, bastaron «cuatro vueltas» para vertebrar su primer álbum de estudio. Sin embargo, todavía quedaba cierto trayecto por delante para que viese definitivamente la luz. 

Mi salvación (Ekis Producciones, 2025) saltó a la palestra el pasado mes de mayo. Una decena de cortes que se caracterizan, como la propia banda en directo, por un «sonido duro sin llegar a ser extremo». Las letras, «más hardcore» que de costumbre, nacen de las entrañas de Óscar. Desde un plano sumamente personal pero accesible, la esperanza y el positivismo se imponen a la autodestrucción. El afán de superación, no exento de rabia sonora, gana la partida. 

Llama la atención, y así se lo han hecho saber los oyentes, el amplio abanico de estilos que convergen en el disco. Del rock clásico y alternativo al punk pasando por el nu metal, sin necesidad de forzar porque la mezcla, en este caso, surge de manera espontánea. Grabado en La Granja Estudio (Andén 56) con Jesús Segura a los mandos, Lolablue ha logrado quitarse una espina clavada. Y demostrar, tal y como enfatiza Óscar, que «si no fuese por la música estaríamos perdidos» porque «es nuestra vida». 

A priori, cualquiera pensaría que la banda se decantó por Mi salvación como título por lo que se expresa en términos generales. Puede que en cierto modo sea así, aunque también se barajó la opción de Es nuestro turno como carta de presentación. Al final, el cuarteto escuchó la opinión mayoritaria de su entorno más próximo y la decisión se tomó por «consenso». 

Con el LP ya disponible, hubo que esperar hasta el pasado mes de septiembre para su presentación en el Campo Base Escalada. Una pena que se suspendiese la primera fecha, en junio, porque «era muy buena y habíamos hecho bastante promoción». Pese a ello, el concierto fue «rodado» y «la gente dice que sonó genial». 

En estos momentos, Lolablue mantiene dos frentes abiertos. La prioridad, obviamente, es tocar. De cara a los próximos meses, la banda prevé desplegar su vibrante directo por Palencia, Leganés, Vallecas o Burgos. En paralelo, al menos cinco temas nuevos esperan en la recámara y es probable que se rematen y lancen en invierno. «Buena época», apunta Óscar, porque «nos metemos más en casa y hay más tiempo para hacer estas cosas». 

Sobre lo siguiente, el vocalista de Lolablue avanza su intención de buscar registros más melódicos. En cuanto a los textos, son más «picantes y reincidentes» que los de Mi salvación. Menos introspección y más «cizaña», en definitiva, abriendo aun más si cabe el foco musical a base de hard rock, hardcore punk al más puro estilo Suicidal Tendencies o metal tipo Sôber. 

La clave reside en «aprovechar todo lo que se pueda». No esperar a que la inspiración venga sino buscarla. Y no dejarla escapar, desde luego, porque cuando se instala en una mente creativa conviene exprimirla al máximo. En este sentido, Óscar sabe de sobra que «aparte de intención hay que tener ganas e ideas». Por eso le congratula tanto que la formación esté «cohesionada» y dispuesta a seguir dando el callo. 

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