Presentación literaria
Poder, misterio y crímenes en el convento de las Huelgas de Burgos
El escritor y guionista Joan Barbero presenta este jueves, 15 de enero, la novela, ‘El monasterio de la rosa negra’ (Newton Compton Editores), a las 19:30 horas en la librería Luz y Vida
El escritor y guionista Joan Barbero.
Acaba de llegar a las librerías su primera novela, pero Joan Barbero (El Prat de Llobregat, 1966) no es un novato en el oficio de escribir. Lleva varias décadas formando parte del equipo de guionistas de algunas de las series de televisión más exitosas. Títulos como ‘Todos los hombres sois iguales’, ‘El comisario’, ‘El príncipe’, ‘Vivir sin permiso’, ‘Madres’ o ‘Entrevías’, entre otras, jalonan su brillante carrera. El próximo 6 de febrero estrenará en Netflix ‘Salvador’, una miniserie producida por Aitor Gabilondo y dirigida por Daniel Calparsoro, que está protagonizada por Luis Tosar, Claudia Salas y Leonor Watling.
Este jueves se acerca a Burgos para presentar ‘El monasterio de la rosa negra’ (Newton Compton Editores), un ‘thriller’ histórico cuya trama se desarrolla en la ciudad de Burgos durante los primeros años del siglo XIII. La cita será en la librería Luz y Vida (calle Laín Calvo, 34) a partir de las 19:30 horas, con entrada libre hasta completar el aforo.
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«Llevaba muchos años escribiendo guiones para productoras y cadenas de televisión y llegó un momento en que quise hacer un proyecto más personal. Hace doce años, buscando documentación, llegué a un artículo donde se decía que algunas mujeres, en la Edad Media, encontraron la libertad encerrándose en un convento», indica Barbero. «Esta paradoja me hizo continuar estudiando más información hasta que llegué a la tesis doctoral de Josemaría Escrivá de Balaguer, que hablaba de la figura jurídica de las abadesas del monasterio de las Huelgas Reales de Burgos y las describía como las mujeres que habían tenido más poder en la Iglesia católica desde el siglo XII hasta el siglo XIX. Tenían una serie de privilegios que las hacían muy poderosas... En los primeros tiempos del convento podían bendecir monjas, confesar, predicar en público, llevar mitra y báculo o presidir concilios. Su abadesa ostentaba un poder religioso y político de primerísimo rango».
La sinopsis de ‘El monasterio de la rosa negra’ reza -nunca mejor dicho- así: «Burgos, 1200. La visita de la legendaria Leonor de Aquitania coincide con el hallazgo de un cadáver en el monasterio de Santa María la Real, un bastión de poder inexpugnable. Doña Elvira, la maquiavélica abadesa, intenta averiguar quién se oculta tras el macabro descubrimiento antes de que sus enemigos utilicen esa información en su contra, quedando atrapada en una peligrosa red de conspiraciones. Mientras tanto, una misteriosa doctora siciliana avanza hacia la ciudad, portando la más insospechada y poderosa de las armas: el conocimiento. Su llegada desafía la jerarquía en un mundo donde la superstición y la violencia dictan el destino de las mujeres. Las muertes inexplicables se suceden mientras en el cercano Hospital del Rey se gesta una revolución que amenaza los cimientos del monasterio, donde las jóvenes internas luchan por sobrevivir. Las alianzas se tambalean, los secretos acechan y la lealtad puede cambiar de bando en un instante».
Un ejemplar de la novela de Barbero, junto al monasterio de las Huelgas.
El escritor barcelonés se planteó crear una trama de misterio en los primeros años de existencia del cenobio burgalés. Estudió a fondo las figuras de sus fundadores, los reyes Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, «dos personajes muy interesantes. De Alfonso VIII tenemos muchos datos, pero de la reina, hija de Leonor de Aquitania, apenas hay documentación», señala. «Sobre el matrimonio pesaba una gran losa, quizá leyenda, de que el rey tuvo una amante judía en Toledo, a la que llamaban Rahel la Fermosa [Raquel ‘la Hermosa’], con la que convivió durante unos años y pudo tener hijos», y analizó toda la historia y la geografía de la capital burgalesa de principios del siglo XIII.
La historia del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, el cenobio femenino más importante e influyente de los que el Císter estableció en España, va paralelo a los acontecimientos ocurridos en el reino de Castilla durante de baja Edad Media. Fundado en 1187 con permiso del papa Clemente III «fue, seguramente, el convento femenino más importante de la historia de España y contaba con un hospital de peregrinos, el Hospital de Rey, que fundó poco después del monasterio el propio Alfonso VIII». Además, no podemos obviar la calidad arquitectónica del convento, que guarda elementos del último románico, el primer gótico y algunos detalles del arte mudéjar. Un dato: en las Huelgas se encuentran las vidrieras más antiguas que se conservan del arte español.
Burgos, protagonista
En la trama me mezclan personajes que dejaron su impronta en la historia -como los reyes Alfonso y Leonor, sus hijos o la reina madre Leonor de Aquitania- y otros nacidos en la mente de su autor. Por las páginas de la novela desfilan figuras como doña Elvira, la joven e inteligente abadesa; el obispo de Burgos, don Juan de Lara, muy afín a la reina y muy poco a la abadesa; Beatrice, una mujer sabia cultivada en la Escuela Médica Salernitana que recaerá en Burgos tras vivir varias desventuras; María de Alarcón, una joven que ayudará a Beatrice en sus labores sanitarias y de la que aprenderá muchos de sus saberes; sor Inés, la fiel criada de la abadesa; fray Diego, confesor de doña Elvira; o don Yagüe, director médico del Hospital del Rey, personajes ficticios que pudieron existir perfectamente en aquella época junto a los reales. «Es a lo que me aferro para que la historia funcione», indica el autor con simpatía.
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Y, claro, otra gran protagonista de ‘El monasterio de la rosa negra’ es la ciudad de Burgos, con sus acaudalados conventos, su imponente castillo enclavado en el cerro de San Miguel, su catedral románica -poco después del final de la acción de la novela comenzaría la construcción de la gótica, impulsada por el obispo Mauricio y el rey Fernando III, nieto de los fundadores del cenobio de las Huelgas- y su privilegiada situación estratégica como encrucijada de caminos en torno a la ribera del Arlanzón. «Había estado hace muchos años en Burgos, pero visité dos veces la ciudad para ver de cerca los escenarios de la novela. También estuve en Salerno, aunque no quedan restos... La Escuela Médica era más una corriente de pensamiento que un espacio físico. Seguía la didáctica de maestro y aprendiz, tú acompañas a tu mentor en su trabajo y vas aprendiendo».
Forense medieval
La medicina y los cuidados de los enfermos tiene un gran peso en la trama a través de unos espacios y unos personajes. «En aquella época, las personas iban a curarse a las iglesias y a los hospitales a morir. Me interesaba mucho tratar el tema de la medicina medieval y la más avanzada de la época era la Escuela de Salerno, una ciudad portuaria al sur de Nápoles donde confluían las culturas árabe, judía, latina y griega. Tenía la peculiaridad de que las mujeres no sólo podían aprender medicina, sino también enseñarla, algo que después fue inviable porque las mujeres tenían prohibida la entrada en la universidad», apunta Joan Barbero.
Varias de las muertes que suceden en la novela y tambalean la vida de los protagonistas son producidas por venenos. «Yo soy licenciado en Biología. Iba para microbiólogo, pero finalmente el último año me decidí por Antropología Física... ¡Yo he tenido en las manos huesos humanos medievales!», ríe. «He intentado que Beatrice aplique, en su forma más rudimentaria por la época que tratamos, el método científico y haga pequeños experimentos para descubrir qué ocurre con esas personas que aparecen muertas en el monasterio o en el hospital. Es, por así decirlo, una forense medieval con los medios de la época», subraya.
«No puedo quitarme de encima escribir de manera muy visual. Aunque escriba narrativa, mi profesión como guionista está ahí. En la novela tengo la ventaja de que puedo describir lo que se ve y también lo que se siente y lo que piensa. También puedo cuidar más el lenguaje. En el guion, el tiempo y el espacio está muy acotado», asevera Barbero. «Hay muchas herramientas de guionista que me han venido bien a la hora de armar la novela, como hacer escaletas para las tramas, el dibujo de los personajes... Aunque luego se te rebelan y van hacia donde quieren. Es algo que como autor me encanta, que me sorprendan mis propios personajes», ríe e invita a los lectores burgaleses a la presentación de la novela de este jueves, donde el misterio de unas muertes hacen de las Huelgas una nueva ‘abadía del crimen’.