El Correo de Burgos

Presentación literaria

Luis Zueco: «Goya fue un pionero en pedir libertad creativa para los artistas»

El escritor zaragozano presenta este miércoles, 4 de marzo, su última novela, ‘El juicio’ (Ediciones B), en la Fundación Círculo a las 20 horas

El escritor Luis Zueco presneta en Burgos 'El juicio'.

El escritor Luis Zueco presneta en Burgos 'El juicio'.JEOSM

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Desde hace muchos años le rondaba a Luis Zueco (Borja, Zaragoza, 1979) la idea de dedicar una novela a Francisco de Goya. Por el camino se han ido cruzando a lo largo de su fructífera y exitosa trayectoria literaria otras figuras y etapas históricas, pero el momento de Goya ha llegado por fin con su undécima obra. «Bueno, en ‘El cirujano de almas’ (2021) tiene un cameo», ríe el escritor. «Afrontar una novela sobre este personaje tan complejo y longevo, que vivió cuatro reinados y murió con 82 años, necesitaba mucho trabajo de documentación y tener un argumento de misterio dentro de su vida para tener el motor de la narración. Hasta que me llegó la trama de ‘Los Caprichos’, que tampoco es que la conociera en profundidad, y vi que ese fuera el arranque».

Este miércoles, a partir de las 20 horas en el salón de actos de la Fundación Círculo, Luis Zueco se reencontrará una vez más con los lectores burgaleses –será la cuarta ocasión– para charlar sobre ‘El juicio’ (Ediciones B). El acto cuenta con entrada libre hasta completar el aforo y la colaboración de la librería Luz y Vida.

El 13 de febrero comenzó el 'Zueco Tour' en Huesca y la furgoneta eléctrica –serigrafiada con la portada de la novela y el eslogan «Leer a Luis Zueco es viajar en el tiempo»– en que peregrina el autor con su mujer y su hija de acto en acto ya ha recorrido varias plazas de la geografía española. Ciudades como Salamanca, Valladolid, Ávila, Madrid, Bilbao y, por supuesto, Borja, su ciudad natal, ya han recibido la visita del autor de 'El mercader de libros'. Habrás muchísimas más.

Aunque la novela se desarrolla entre los años 1799 y 1804 –más un epílogo en 1808–, Zueco abarca la personalidad total del artista de Fuendetodos: su genialidad pictórica, sus relaciones políticas y sociales con las altas esferas de la corte, su visión de la sociedad española, su entorno familiar... «Goya es una figura importantísima de la cultura española, pero no tan conocida como creemos. Me gustó comenzar la novela con un informe que envió a la Real Academia de San Fernando en 1792, que es una defensa de la libertad del artista, algo muy innovador y del que fue un pionero», señala. «Venimos del clasicismo, donde todo está muy reglado, normativo... Y entonces aparece Goya y dice que lo que hace falta es libertad creativa, un mensaje muy rompedor. Es un artista muy moderno que te dice que el arte tiene que tener un mensaje. ‘Los Caprichos’ o ‘Los Desastres’ son los mejores ejemplos».

‘El juicio’ comienza en Madrid en 1799. Francisco de Goya y Lucientes, pintor de cámara del rey, anuncia la puesta en venta de un lujoso libro de estampas titulado ‘Los Caprichos’. Aunque las ventas son un éxito, dos semanas después de publicarlo, Goya lo retira del mercado. Durante los meses siguientes su escandaloso contenido comienza a correr como la pólvora.

A su vez, la joven Angélica Diez llega junto a su padre a la capital española para empezar una nueva vida. Madrid se ha convertido en un lugar de contrastes, donde convergen las ideas ilustradas que se propagan por Europa e instituciones del Antiguo Régimen como la Inquisición, que se resiste a morir. Para darse a conocer en la sociedad madrileña, Angélica acude a Goya y le pide un retrato. Sin embargo, la joven ignora que este los unirá en una peligrosa trama relacionada con el Santo Oficio, ‘Los Caprichos’ y un rumor que podría acabar con el maestro: se dice que Goya ha pintado a una mujer al desnudo.

El escritor zaragozano, junto a la furgoneta con la que está realizando el #ZuecoTour.

El escritor zaragozano, junto a la furgoneta con la que está realizando el #ZuecoTour.FACEBOOK DEL AUTOR

‘Los Caprichos’ es una colección de 80 grabados que, «estéticamente anticipan la sensibilidad moderna y el desplazamiento hacia un arte dominado por la subjetividad y la libertad creativa» destaca Javier Blas desde la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se custodian las planchas de cobre originales. «Podría también cuestionarse el carácter satírico de las escenas. Goya no propone soluciones, presenta la visión de una realidad cargada de elementos negativos [...] La deformación grotesca remite a un mundo sin salida, del que dicha disformidad constituye su esencia, su verdadera y única condición».

«La sátira y la crítica del artista sobre muchos temas sociales y políticos, a pesar de haberlos creado hace más de doscientos años, están de plena actualidad», asevera Zueco. «Para Goya fue todo un riesgo publicar ‘Los Caprichos’. A pesar del dineral que le costó hacer una tirada de 300 ejemplares y la buena venta que estaban teniendo, los tuvo que retirar de la circulación... Lo llamaban ‘El libro de las brujas’. Este episodio hizo que ‘Los Desastres de la Guerra’, años después, no se atreviera a publicarlos» subraya el escritor zaragozano y añade que otras dos obras que aparecen en la novela, ‘La maja desnuda’ y ‘La familia de Carlos IV’, son dos pinturas «con muchos misterios también». 38

Galería de personajes

Además de Goya y Angélica, hay buen número de protagonistas en ‘El juicio’. A personajes históricos como Jovellanos, Godoy, Moratín, Carlos IV y la familia real, Luciano y Napoleón Bonaparte o Josefa Banyeu, esposa del pintor aragonés, se unen a otros ficticios como el marchante de arte Bernardino Domenico, el capitán de la Guardia de Corps Rafael Gironell, el escritor Jaime Melgar o el inquisidor fray Bartolomé de Castro.

«En la novela hago una visita a Zaragoza para presentar al personaje de Martín Zapater, gran amigo de Goya. Gracias a la correspondencia que mantuvieron y que se conserva podemos saber muchas cosas de la vida del pintor, detalles íntimos de su vida cotidiana algunas muy curiosas», apunta el escritor. «Me gusta que en mis novelas, cuando el escenario es muy concreto, sea un personaje más. Y Madrid, en ‘El juicio’, lo es. Era una ciudad muy diferente al resto de España, principalmente, porque estaba la corte. Y sobre esta época ya te puedes documentar sobre los teatros, la gastronomía, las corridas de toros, los palacios...».

«Goya era un dandy, le gustaba ir a la moda y se gastaba mucho dinero en ello. Era imagen tópica del hombre desastrado es muy equivocada», indica Luis Zueco. «En la novela nos encontramos a un artista que es el pintor de cámara y tiene propiedades, maneja dinero, se relaciona con gente pudiente... pero que no olvida sus orígenes humildes ni reniega de dar voz en su obra a la gente más desdichada de la sociedad. Para los ilustrados, lo peor es la ignorancia del pueblo, que permite la existencia de gobernantes malos y corruptos que únicamente buscan su propio beneficio. Eso sólo se puede solucionar con la educación y cultivando la mirada crítica de la ciudadanía», subraya el escritor en una afirmación que sigue de plena actualidad.

La Inquisición acecha

Lo de expurgar, robar o directamente eliminar documentos de los archivos de las distintas instituciones españolas no es cosa de hoy ni del golpe de Estado del 23-F. De los procesos que Francisco de Goya tuvo con el Tribunal del Santo Oficio faltan diversos documentos y se conservan incompletos. Por esas rendijas de la historia se ha podido colar Luis Zueco para introducir la ficción de su novela. «Sobre algunos aspectos no sabemos lo que pasó. Conocemos el expediente, pero está muy parcial, alguien eliminó pruebas contra Goya. Y no nos puede extrañar, dentro de la Inquisición había ilustrados que querían salvarle... Pudo ser un admirador, alguien cercano a Godoy o un enviado del propio rey. Quién sabe».

Luis Zueco posa con una montaña de ejemplares de 'El juicio'.

Luis Zueco posa con una montaña de ejemplares de 'El juicio'.FACEBOOK DEL AUTOR

La Santa Inquisición fue abolida en España en 1834 durante la regencia de María Cristina. En la bisagra de los siglos XVIII y XIX, cuando sucede la novela de Zueco, estaba viviendo sus últimos estertores, lejos del gran poder que tuvo entre los siglos XV al XVII. «Todavía tenía cierta utilidad dentro de la Iglesia católica y la protección de sus dogmas. Controlar libros, las ideas que venían de Francia, ciertos comportamientos considerados obscenos... Para eso sí servía. Y abrir un proceso contra una persona tan conocida como Goya también tenía su grado de autoafirmación», advierte el autor de ‘El tablero de la reina’.

Luis Zueco, además de novelista, es director del Castillo de Grisel y del Castillo de Bulbuente, inmuebles medievales que sacó de la ruina su tío Manuel Giménez y cuya larga rehabilitación vivió el escritor desde niño. En uno de esos castillos vive, trabaja y escribe sus novelas. Qué mejor lugar para refugiarse y escribir aventuras sucedidas siglos atrás que una habitación discreta acotada entre muros medievales. Pura inspiración. «La novela histórica tiene que acercar la historia al lector del siglo XXI, haciéndola atractiva sin perder el rigor y ni la capacidad de sorpresa que tiene la ficción», concluye el autor aragonés, que este miércoles aparcará su furgoneta cerca de la Fundación Círculo para reencontrarse

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