Un Sonorama "increíble" quiere dejar una huella permanente en Aranda: un parque y más actividad cultural
Javier Ajenjo reivindica el impacto del festival en la ciudad de Aranda y plantea transformar el entorno de El Picón en un parque para todo el año.Art de Troya quiere aprovechar el 30 aniversario para que el festival ayude a crear empleo y genere actividad cultural permanente en Aranda.

Leiva se sumó a la interpretación de La M.O.D.A. en su concierto en la plaza del Trigo.
«Esto no son cinco días de festival, son los 360 días restantes» y eso pese a que el Sonorama Ribera es pródigo en sorpresas y momentos memorables sobre los escenarios como el homenaje a Robe Iniesta por parte de Leiva en la multitudinaria noche del sábado o la presencia del artista madrileño en la plaza del Trigo en un inesperado dúo con los burgaleses de La M.O.D.A. Momentos que «solo hubiera podido pasar aquí», a juicio de Javier Ajenjo, portavoz y alma mater de la asociación Art de Troya de Aranda de Duero, organizadora del mayor festival de Castilla y León y un referente nacional en su género.
Siguiendo la argumentación de Ajenjo, Sonorama no ha bajado el telón sino que ha echado ya a andar para el verano de 2027 de cara a una edición que en las que «cumplimos 30 años y hay muy pocas cosas en esta vida que duren tanto tiempo», remarca.
En su balance del festival, destaca sobre todo que la organización ya está mirando al año próximo para el que ya ha anunciado a Siloé como primer artista confirmado y pondrá a la venta 5.000 abonos a 85 euros con motivo del aniversario. Pero Art de Troya quiere darle una vuelta de tuerca a su criatura para aprovechar esa trayectoria para dar un paso más en Aranda. «Vamos a intentar generar una industria cultural en nuestra tierra. Vamos a seguir sintiéndonos orgullosos de lo que hacemos», afirmó, porque «ha sido un Sonorama increíble».
El futuro inmediato pasa además por el propio recinto. Art de Troya quiere que la zona que ocupa Sonorama cada verano tenga utilidad durante todo el año y Ajenjo anunció su intención de actuar sobre ese espacio. «Vamos a hacer un parque aquí. Vamos a tener un espacio para todos los arandinos. Vamos a arreglar ese parque que tiene que ser un parque, que ahora no lo es. Y que sirva para todo, para una zona de acampada, para que la gente pasee a lo largo de todo el año». Defendió, además, que el verdadero valor del festival está también en lo que deja en Aranda cuando «esta ciudad efímera» que es el Sonorama «desaparece y vuelve a ser todo normal. Vuelven a ser los inviernos como eran, el otoño como era».
Cultura
Sonorama desde dentro: «La esencia de cuidar al músico se mantiene al cien por cien»
Diego Santamaría
En ese sentido, en su balance dejo espacio para el propio equipo de Art de Troya, al que atribuyó buena parte de lo conseguido después de casi tres décadas. «Lo mejor de todo es seguir dándonos cuenta que tenemos el mejor equipo del mundo, soñando, luchando por su tierra, acordándonos de toda la gente que no está», enfatizó, sin dejar de reconocer que el festival todavía tiene margen para corregir errores. «Ha sido un Sonorama donde seguimos aprendiendo, donde seguimos mirando todo el rato alrededor. Hay muchísimas cosas por hacer y muchísimas cosas por aprender» y volvió a detenerse en los escenarios pequeños cuando habló del futuro del festival.
150.000 asistentes, pero «no se trata de cifras»
La organización considera, no obstante, que este año sí avanzó en algunos asuntos que llevaba tiempo pendiente de mejorar, entre ellos la inclusión y la sostenibilidad, para afinar la excelencia en un festival que fue realmente multitudinario. Aunque para Ajenjo «no se trata de cifras». «Ha sido increíble que 150.000 personas en estos días pasen por nuestro pueblo. Es lo mejor que nos puede pasar», reconoció, pero, su objetivo es «seguir pensando en la gente que todavía no lo entiende».
Esas cosas que «solo pueden pasar aquí»
En el plano artístico, el Sonorama es una colección de momentos imborrables año tras año, sin dejar de galvanizar la conexión entre los artistas con «el mejor público del mundo» del primer al último día. Ajenjo lo define gráficamente al afirmar que «a la gente le han pasado cosas que pensaban que no le iban a pasar».
Como el cierre del domingo en una plaza del Trigo abarrotada de público en el quinto día del festival, pendientes de la última sorpresa que vino de la mano de La M.O.D.A. que venía de trínfar la noche anterior en el Picón y que sumó a su concierto a Leiva, que se unió a los burgaleses para interpretar ‘Subiendo como El Chava Jiménez’ después de que la víspera emocionara en su concierto con un homenaje a Robe Iniesta. «Ni miles de millones de euros podrían hacer que Leiva y La M.O.D.A. emocionaran a toda una Plaza del Trigo un domingo donde la gente piensa que no pasa nada», describía el momento el portavoz de Art de Troya.
Sorpresas como el espectáculo de drones del sábado, recodó Ajenjo, aunque para él el trabajo más importante sigue también a ras de suelo. «Suben los drones al cielo, todo el mundo grita, todo el mundo se asombra, pero al final donde nosotros tenemos que trabajar es en seguir viendo a los escenarios pequeños, a decirles a las bandas que tienen que ser nuestras cabezas de cartel del futuro que tienen una oportunidad».
Cultura
Kenya Saiz (Kitai): «Sonorama es mi casa, mi gente, el festival de mi vida»
Diego Santamaría
El balance de la organización incluyó también algunos de los conciertos que mejor representaron esa mezcla entre artistas ya consolidados y nombres que todavía crecen. Barry B regresó a Aranda y actuó en la Plaza del Trigo, Arde Bogotá volvió al escenario donde empezó a estrechar su relación con Sonorama y La M.O.D.A. recordó sus primeros pasos en el festival antes de reunir a miles de personas en El Picón. Ajenjo, sin embargo, insistió en que todavía hay margen para mejorar.
«Hay muchísimas cosas por hacer y aprender»
«Ha sido un Sonorama donde seguimos aprendiendo, donde seguimos mirando todo el rato alrededor. Hay muchísimas cosas por hacer y muchísimas cosas por aprender», afirmó. Uno de los momentos más difíciles llegó durante la jornada de Arde Bogotá, cuando la gran afluencia llevó al recinto a uno de sus momentos de mayor presión. Ajenjo no ocultó ese problema. «El día de Bogotá fue complicado y tenía que serlo. Pero para mejorar hay que verse en un extremo. Si no, no te das cuenta de eso».
La tormenta del sábado fue otro de los contratiempos. La lluvia obligó a detener durante un tiempo los conciertos, aunque el público esperó y la actividad pudo continuar después. Ajenjo utilizó ese episodio para expresar de forma muy personal la necesidad de no dar por hecho que todo funciona, «que todo está bien». Vamos a seguir aprendiendo», prometió.

"Un Sonorama increíble"

"Un Sonorama increíble"

"Un Sonorama increíble"

"Un Sonorama increíble"

"Un Sonorama increíble"

"Un Sonorama increíble"
