El Correo de Burgos

La Pegatina: «Venimos a armar jaleo y a quemarlo todo»

Tercera visita al Sonorama, con nuevo disco bajo el brazo y un «recibimiento bestial», tras un «verano huérfano» del combo catalán. Rubén Sierra (guitarra y voz) lo tiene claro: «No vamos a decepcionar»

La Pegatina vuelve al Sonorama con ganas de bailar, cantar y celebrar.

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Mejor imposible hasta el momento. La «vuelta a tope» de La Pegatina se palpa en cada concierto y el de hoy en el Sonorama Ribera, recién estrenada la madrugada, garantiza un cierre en alto de la primera jornada. De eso no le cabe la más mínima duda a Rubén Sierra, guitarrista, cantante y fundador de una banda que trasciende fronteras y gustos musicales. Y con una audiencia fiel, lo más importante al fin y al cabo, a la que dedican su último álbum: Fuegos del barrio (2026).

«Hemos vuelto con la gente que nos rodea y el público que nos quiere». Toda una «declaración de intenciones» concentrada en Siempre nos tienes aquí, puerta de entrada al disco más directo, crudo y libre de artificios del conjunto catalán. Un hit con vocación de himno que define a la perfección el regreso tras el parón de 2025. Lo que vino a ser, en palabras de Sierra, «un verano huérfano de La Pegatina».

También encaja como anillo al dedo en esta vuelta de tuerca Rómpela, mano a mano con los uruguayos Kchiporros. A Sierra le fascina porque se trata de una canción «muy enérgica» con regusto azteca. El mismo que imprime Camilo Lara, alma máter del Instituto Mexicano del Sonido, en calidad de productor. Con mayor o menor sutileza, pero siempre con acierto y ese punto de «frescura» que el grupo buscaba antes de convivir 24/7 un mes entero en La Casamurada (Tarragona) para orquestar su siguiente asalto a fuego lento.

El combo catalán ya tanteó a Lara en su día para «hacer un disco de versiones de cumbia». Sin embargo, la maldita pandemia trastocó sus planes y el proyecto quedó aparcado. Seis años después, la alianza culminaría con una docena de cortes. El que cierra el disco, cuanto menos curioso, nació sobre la marcha fruto de la improvisación al dictado de las musas y el buen rollo imperante en cada sesión.

De gira desde marzo, arrancando en Estados Unidos y México prácticamente del tirón, el guitarrista de La Pegatina agradece el «recibimiento bestial» que ha tenido Fuegos del barrio. Normal que entren todas las canciones salvo una en el repertorio. Ninguna «tranquila», de hecho, porque el tracklist al completo se concibió «pensando en el directo». Y para no dar puntada sin hilo, el espectáculo se enriquece con una cuidada puesta en escena, realización audiovisual mediante, que incluye más elementos que nunca, desde luces hasta pirotecnia e incluso tarimas en movimiento.

«No vamos a decepcionar», advierte Sierra. «Es una fiesta, igual que siempre, en la que no van a faltar los clásicos y guiños a alguna que otra versión». Ahora desde otra «perspectiva», con las «pilas cargadas» tras el necesario reposo y el mismo compromiso de toda la vida recién renovado con su público: «Venimos a armar jaleo y a quemarlo todo».

Con toda la artillería se presenta, queda claro, La Pegatina en Aranda de Duero. Para Sierra, la palabra Sonorama es sinónimo de «volver a un sitio donde coincides con muchísimas bandas amigas». Pero más allá de que «la zona y la gente es genial», lo que más le gusta es el concepto «ecléctico» del festival. No le parece indie, tal y como se le suele etiquetar, per se. Por lo que ha podido comprobar, ya sea en primera persona o repasando los carteles de cada edición, el público tiene la oportunidad de conocer a un sinfín de bandas de diferentes estilos. Aparte, puede dar fe de que «la gente va a dejarse llevar y siempre sale con una sonrisa».

Tenían ganas los de Montcada i Reixac (Barcelona) de pisar nuevamente suelo burgalés. Será su tercera visita al Sonorama y darán buena cuenta de la gastronomía y los caldos de la Denominación de Origen (DO) Ribera del Duero, eso seguro. No en vano, Sierra recuerda con especial cariño el último concierto del grupo en la capital, en diciembre de 2022, con motivo del 25 aniversario de La Rúa.

La sala Andén 56 se llenó hasta la bandera y La Pegatina lo dio todo sobre el escenario. La ocasión lo merecía porque La Rúa siempre ha sido el «after party» de la banda cada vez que acude a Burgos. Allí acabó la fiesta, como no podía ser de otra manera, culminando así «una noche muy bonita digna para el recuerdo». Y en compañía de su buen amigo Jacho, que «siempre ha creído en nosotros» y al que esperan ver, aunque sea de pasada, en el Sonorama.

Algo tiene el público burgalés, capaz de sacudirse el frío en pleno invierno y soltarse la melena en verano. «Lo cantan todo y se dejan ver en cualquier sitio», confiesa Sierra desmontando de un plumazo el típico tópico de la sequedad castellana.

«Lo máximo posible»

De aquí a finales de año, La Pegatina desplegará su mestizaje sonoro en multitud de festivales y fiestas populares antes de cerrar el ejercicio, en diciembre, con cuatro fechas en Países Bajos. Entre medias, si cuadra, no se descarta un nuevo viaje a Latinoamérica con México como opción preferente. Tiempo habrá, en cualquier caso, porque la gira de Fuegos del Barrio se prolongará «lo máximo posible».

Lo primordial, por ahora, es «visitar aquellos sitios donde nos han cuidado y buscar lugares nuevos». Disfrutando del directo y sin presión compositiva. Y con alguna que otra canción en el tintero, de las que al final no entraron en el disco, que «igual se graba más adelante».

Vivir el presente es la máxima. En realidad siempre lo fue, aunque la aventura haya exigido una ingente carga de trabajo non stop. Así las cosas, Sierra ya piensa en 2028 y el cuarto de siglo de La Pegatina. Habrá que soplar velas y a lo grande, aunque esa es otra historia cuyo guion y banda sonora todavía están por escribir. 

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