El inevitable destino de una reina sufridora
Los clásicos «nervios» antes del estreno ya emergen en Artella Teatro, que el próximo fin de semana -de viernes a domingo- celebra la mayoría de edad de su aclamada ‘Juana: Ciega Razón’ en Arcos de la Llana

Cortejo fúnebre de Felipe 'el Hermoso', con Juana I de Castilla al frente, en Arcos de la Llana.
Tres días llevan las entradas a la venta y todo parece indicar que entre hoy y mañana ya no quedará ninguna. Algo tiene Juana: Ciega Razón que engancha a quienes nunca faltan a la cita desde la primera edición. A punto de cumplir 18 veranos, la obra cumbre de Artella Teatro -con permiso de Don Juan Tenorio- genera cada año nuevos adeptos. Muchos repiten o, como mínimo, la recomiendan. Normal que la iglesia de San Miguel Arcángel se llene. Por dentro, tique en mano, y por fuera para asistir al cortejo fúnebre de Felipe 'el Hermoso' con su viuda, histórica y tristemente conocida como ‘la Loca’, recién llegada a Arcos de la Llana.
Vuelve Juana, por la puerta grande, del 28 al 30 de agosto. Por partida triple en esta ocasión, ya que a los pases habituales del sábado y del domingo se suma otro de cara al viernes. Era lo suyo, dado el éxito de la representación, y el presidente de Artella, Diego Ibáñez, ya puede dar fe de que «se están desbordando las previsiones» ante la masiva compra de entradas.
No es la única novedad de esta entrega. Por «empeño» del director, Fernando Manrique, la propuesta escénica de Juana: Ciega Razón se enriquecerá con un videomapping «maravilloso» expresamente diseñado para la obra. Después de la experiencia del año pasado con una proyección en el altar, el cuerpo pedía subir el listón y poner «la guinda del pastel».
Fuera del templo, después del cortejo fúnebre, el público podrá disfrutar gratuitamente de la representación gracias a una pantalla gigante. No en vano, Ibáñez recomienda rascarse el bolsillo (apenas 5 euros) porque «en el interior hay otro ambiente». Más intenso, sin duda, con una veintena de actores y actrices a escasos metros, sobre el escenario, dejándose el alma y la piel mientras el Coro de la Escuela de Música de Arcos transmite una «fuerza increíble» que se aprecia infinitamente mejor en las distancias cortas.
Resta menos de una semana para el (re)estreno y los nervios, aunque «controlados», ya emergen. Si no los hubiese, mala señal. Sería sinónimo de desgaste, apatía o ambas cosas a la vez. Pero nada más lejos de la realidad. «Mantenemos la ilusión del primer día y estamos muy agradecidos porque tenemos el apoyo del pueblo», enfatiza el presidente de la compañía. Aparte, nunca está de más subrayar que «aunque seamos veteranos, en el directo pasan muchas cosas».
Con «todo preparado para cualquier eventualidad», Artella cuenta con el respaldo de un equipo humano que ronda las 200 personas. Tampoco se olvida Ibáñez del Ayuntamiento de Arcos y de la Diputación Provincial, soportes necesarios para que el proyecto salga adelante, ni del centro cívico o la propia iglesia. Sin toda esa fuerza detrás, resultaría materialmente imposible resucitar a Juana, cuyo viacrucis por tierras burgalesas en dirección a Granada no se limita única y exclusivamente a la obra de marras. Alrededor de su figura, orbita un amplio programa de actividades para todos los públicos.
La veda se abrirá con antelación, concretamente el miércoles de la mano de Atópico Teatro y su Ancha es Castilla en San Miguel Arcángel. Una pieza «divertidísima», asegura Ibáñez, con «un tono totalmente diferente al de Juana» que recomienda encarecidamente. No todo va a ser drama y, en este caso, la entrada es libre hasta completar aforo.
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De cara al jueves, el cronista e historiador local José Antonio de la Fuente impartirá una conferencia bajo el título Los desastrosos efectos de la estancia de las tropas francesas en Arcos 1808-1813. Ponente habitual edición tras edición, atesora «cientos de archivos relacionados con Arcos» que siempre despiertan gran interés entre sus vecinos.
La tarde del viernes queda reservada para la chavalería con un taller de carteras de cuero para niños de 8 años en adelante -previa inscripción en el centro cívico- que tendrá lugar en la plaza Pedro Carazo a las 17:30 horas. En paralelo, se llevará a cabo una Ginjuana con punto de partida en ese mismo emplazamiento.
Después del primer pase de Ciega Razón, que este año se adelanta a las 21:15 horas en sus tres sesiones, se repartirán 500 raciones de sopa castellana en la plaza de la Iglesia al son de la música medieval de Fanfa & Company. Precisamente, la gastronomía estará muy presente durante el fin de semana gracias a la implicación de los establecimientos hosteleros de la localidad, seguidores confesos de Juana y con ganas de batirse sanamente en duelo a través de un Concurso de Pinchos.
Tampoco faltará el ya clásico artesanal, en Pedro Carazo, que se inaugura el sábado a las 12 del mediodía. De ahí en adelante, numerosas actividades lúdicas y deportivas -del ajedrez a la petanca y los bolos- para pequeños y mayores. Y los requiebros medievales, puro teatro de calle al que Ibáñez recomienda prestar especial atención. Aparte, agradece el empeño de «la gente joven porque ellos son el futuro y la cantera de Artella».
Sobran los motivos, queda claro, para seguir apostando por Juana: Ciega Razón. El público, cada vez más numeroso, dictó sentencia hace tiempo y su «impacto social» es innegable. Sin embargo, Ibáñez destaca otra serie de alicientes que le tocan especialmente la fibra. El «arraigo» y la «unión» hacen mella entre los vecinos de Arcos, ya sean de toda la vida u oriundos de la capital. Lo mismo da. Todos comparten un «sentimiento de pertenencia» que cristaliza en gran parte gracias al teatro. Y eso, sin duda, constituye un inmejorable «punto de encuentro» capaz de unir a todas las generaciones.