«Zurbarán Rock va a seguir en la misma línea, consiguiendo las mejores bandas posibles»
Las confirmaciones de Axel Rudi Pell, Tyketto y Ambush abren la veda de la décima edición del festival, que volverá a compaginar leyendas internacionales con talento emergente gracias al concurso de Las Candelas

Axel Rudi Pell, Tyketto y Ambush, primeras confirmaciones del Zurbarán 2027.
Miércoles, día de confirmaciones por antonomasia para el Zurbarán Rock Burgos. Así ópera, por lo que sea, la asociación Metal Castellae desde hace unos cuantos años. Sin embargo, nadie esperaba la primera tanda tan pronto. Menos aún por partida triple, en clave internacional y con varias leyendas del heavy y del hard rock sobre el escenario.
De buenas a primeras, como si nada, la organización del festival anunció los fichajes de Axel Rudi Pell , Tyketto y Ambush. «Muy en la línea de lo que hemos ido construyendo en los carteles de cada una de las ediciones, con sonidos agradables aunque sea completamente ajeno al movimiento heavy metal», precisa Laura Sagredo, portavoz de Metal Castellae, convencida de que «cualquier persona que los busque en su lista de reproducción podrá disfrutar con ellos».
Alemania , Estados Unidos y Suecia. ¿Casualidad? «No hemos elegido a estas bandas por su nacionalidad, sino porque son grandes productores de música y es imposible que no entre nadie de estos tres países en un cartel tan variado». Bastaría con esta respuesta, pero Sagredo va más allá al subrayar que «por supuesto que habrá cabida, como todos los años, para el talento de nuestra tierra a nivel nacional, autonómico y burgalés». De paso, confirma que pronto habrá noticias sobre el concurso de grupos del festival de Las Candelas, vía de acceso para el Zurbarán previo paso por la plaza Nueva de Gamonal.
El caso es que, de momento, el primer anuncio de la décima edición del Zurbarán, que volverá a celebrarse en el espacio de El Plantío los días 9 y 10 de julio de 2027, desató la locura en redes sociales en cuestión de minutos. «Nos gusta analizar lo que sucede y las reacciones han sido muy positivas», confiesa, entusiasmada, citando un comentario que coincide al cien por cien con el punto de vista de Metal Castellae: «Tener en el mismo escenario a Axel Rudi Pell y Tyketto va a ser la bomba».
«Son dos bandas con un trayectoria intachable, muy larga. En ambos casos, con cantantes muy carismáticos y queridos por la audiencia». Sagredo se refiere, en concreto, a Johnny Gioeli (Axel Rudi Pell) y Danny Vaughn (Tyketto). El primero, «viejo conocido» tras su paso por tierras burgalesas con Hardline en 2019. El segundo, tal y como remarcan desde Metal Castellae, «una de las voces más reconocibles del rock melódico», cuya «capacidad para conectar con el público sigue siendo una de las grandes señas de identidad de la banda».
«Eso sin hablar de Axel Rudi Pell», puntualiza Sagredo. Con más de 35 años de carrera a sus espaldas, esta leyenda del heavy metal melódico se mantiene en un inmejorable estado de forma y su último disco, Ghost Town (2026), lo demuestra. Por si fuera poco, se encuentra muy bien rodeado con músicos de la talla de Bobby Rondinelli (ex Rainbow y Black Sabbath) a la batería, Volker Krawczak al bajo y Ferdy Doernberg a los teclados. Con semejante plantel, no es de extrañar que los promotores del Zurbarán se sientan «muy orgullosos de tenerlos en la parte alta de este cartel».
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Con menor bagaje, «un poquito más duros pero sin ser excesivamente agresivos», los suecos Ambush también parecen haber sido «muy bien recibidos» por la audiencia. En pie desde 2013 y con cuatro álbumes en su discografía, el grupo capitaneado por Oskar Jakobsson ha sabido ir más allá de sus innegables influencias -sobre todo Judas Priest, Iron Maiden y Accept- dotando su propuesta de «energía y personalidad propias». En su mejor momento, el hecho de fichar por Napalm Records y la publicación de Evil in All Dimensions el año pasado les ha supuesto un inmejorable trampolín para conquistar cotas más elevadas.
Estas tres primeras confirmaciones ponen de relieve una de las características intrínsecas del Zurbarán Rock Burgos, la de «buscar bandas que no están frecuentemente en nuestros escenarios y son difíciles de ver». Obviamente, todavía quedan un montón de nombres sobre la mesa y la opinión del público vale su peso en oro. Hasta el punto de que las encuestas de satisfacción, leídas todas de principio a fin, «nos dan pistas para tomar decisiones de por dónde seguir trabajando».
Lo ideal, apunta Sagredo, sería «ofrecer algún regalo antes de Navidad a todos nuestros zurbaraners ». Ni lo asegura ni lo descarta porque harto «complicado» resulta gestionar un evento de semejante magnitud. No en vano, deja claro que «Zurbarán Rock va a seguir en la misma línea de siempre, consiguiendo las mejores bandas posibles pero sin volvernos locos».
El 10, sin duda, es un «número redondo». Al igual que el resto del equipo, Sagredo se pregunta lo siguiente: «¿Quién nos iba a decir, allá por 2016, que en 2026 íbamos a reunir a más de 30.000 personas en la novena edición y en un espacio tan inmenso como el de El Plantío? Sin duda, muchos les hubiesen tachado de locos. Aun con todo, el «gran dilema» de cara a la próxima entrega será «compaginar el confort que hemos creado con un lugar que el año pasado se llenó».
Los grandes retos, siempre al acecho, se superan con los pies en el suelo. «Intentamos conseguir lo mejor a nivel organizativo, dar los mejores servicios y traer a todas esas bandas que nos gustaría ir a ver como fans». Para lograrlo, a nadie se le escapa la necesidad de que «las entidades y empresas de Burgos nos sigan apoyando». Solo así será posible, tal y como enfatiza la portavoz de Metal Castellae, que «Zurbarán Rock se consolide todavía más como ese proyecto de ciudad que ya es».
Mientras, la organización seguirá vislumbrando «propuestas paralelas». Siempre desde «la modestia, el trabajo y siendo conscientes de que esto lo hacemos personas voluntarias en nuestro tiempo libre». Lo que está claro, y así lo puntualiza Sagredo, es que el Zurbarán aspira a crecer de manera sostenida «sin perder su filosofía, sin perder el rumbo y sin perder el control del proyecto». Dicho de otra forma, lo fundamental es que «no nos pase por encima y sigamos controlándolo para que todo el mundo que acude sienta lo que hemos conseguido hasta ahora: un lugar amable al que se viene a disfrutar».