El Correo de Burgos

Cinco años y más de 2.300 bandas de metal extremo

‘El Éxtasis del Ruido’ celebra su aniversario con 255 programas a sus espaldas y la posibilidad de erigirse como el Mejor Podcast de Música en Ivoox

Javier Peral, Rubén Ruido Noise y Raúl Weaver, presentadores de ‘El Éxtasis del Ruido’, prometen seguir dando caña durante mucho tiempo.

Javier Peral, Rubén Ruido Noise y Raúl Weaver, presentadores de ‘El Éxtasis del Ruido’, prometen seguir dando caña durante mucho tiempo.D. S. M.

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«Suave no creo que haya nada, aunque alguna vez sí ha caído algo un poco más melódico». Se dice, se comenta y cualquiera puede escuchar que una vez sonó, en El Éxtasis del Ruido, el Cemetery Gates de Pantera. Una «semibalada» en un programa radiofónico de metal extremo. Y todo porque uno de sus presentadores -no revelaremos quién- «estaba romántico ese día».

Cinco años de tralla llevan ya Javier Peral, Raúl Weaver y Rubén Ruido Noise en la emisora Anda Onda Lerma. 255 programas a sus espaldas en los que han pinchado a 2.305 bandas. Lo pueden corroborar a través de un documento de Excel que, sin duda, seguirá aumentando gracias a las aportaciones de sus oyentes.

«Nos mandan cosas muy chulas de diferentes sellos», detalla Javier, ideólogo del programa y también conductor de Onda Rock en la misma emisora. Con el tiempo, el número de grupos que contactan para darse a conocer en El Éxtasis del Ruido ha crecido hasta límites insospechados cuando arrancaron el proyecto. Objetivo cumplido, desde luego, pero nunca está de más dar un «tirón de orejas a los que te envían canciones, les pones y después ni siquiera lo comparten». A fin de cuentas, «te están pidiendo visibilidad y nos gustaría que fuese recíproco».

Lo importante, en cualquier caso, es que «el programa funciona». Tanto que se postula como candidato a los Premios Ivoox en la categoría de Música. Serán los oyentes quienes decidan y se puede votar hasta el 2 de noviembre. «Que un proyecto de metal extremo gane en España sería un puntazo», reconoce Javier. Y aunque lo importante sea participar, lo cierto es que todos permanecen «expectantes» porque supondría «dar la campanada».

Quien ya ha votado, eso seguro, es Fabián Hernández. Compañero de Raúl en Nasty Surgeons (a caballo entre el death metal y el grindcore), se subió al barco de El Éxtasis del Ruido desde el principio. Colombiano de nacimiento y -probablemente- el primer heavy latino que hubo en Burgos, se encargaba de repasar la escena sudamericana en el programa. Desgraciadamente, esta temporada ha tenido que dejarlo por «falta de tiempo» aunque la puerta siempre permanecerá abierta.

En un momento dado, Fabián hizo alguna que otra entrevista. Sin embargo, los conductores del podcast optaron por centrarse en la música. «Hay programas en los que hablan mucho y dedican menos tiempo a los temas. Nosotros queremos dar protagonismo a las bandas», señala Rubén, encargado de los especiales de verano mientras Javier y Raúl están de vacaciones. Ardua tarea, solo ante el peligro, porque acostumbra a realizar monográficos y «documentarse e intentar ser fiel a las discografías lleva su tiempo».

El caso es que, semana tras semana, El Éxtasis del Ruido muestra un amplio catálogo de canciones que jamás sonarán en la radio. Porque no nos engañemos, el metal extremo es café para muy cafeteros. Raro es que alguien se sumerja de golpe. Lo habitual es empezar con el rock o el heavy, como quien «el primer día se toma una cerveza o un kalimotxo y después un cubata», resume Rubén. Totalmente de acuerdo con esta apreciación, Raúl recuerda cuando conoció a un soldador inglés amigo de Dani Filth, vocalista de Cradle of Filth. Según le contó este hombre, «eran colegas de chavales por el skate y el metal moderno hasta que de repente monta una banda y ahí lo tienes, haciendo black metal».

De puertas hacia dentro, a Rubén la apena comprobar la existencia de «muchos grupos españoles que son más conocidos en el extranjero que aquí». Aunque lo extremo resulte minoritario dentro del metal, «raro es el fin de semana que no haya conciertos de este tipo». El problema, en el caso de Burgos, es que solo el Burgore Death Fest ofrece dicha posibilidad, una vez al año, en el Andén 56.

Raúl no se corta ni un pelo al relatar lo que sucede en la escena, tanto del metal extremo como del rock en general. «La putada de este país son los cortijos. En los festivales grandes está la mafia de siempre; como no tengas padrino, no entras». Y aunque «no se suele hablar mucho de ello», sabe de sobra -porque se lo han ofrecido- que muchos pagan por sumarse a una gira con bandas conocidas. «Te vas a Alemania en bicicleta, avión o como puedas. Luego, a partir de ahí, te montan en el autobús, te dan de comer y beber, te dejan probar el sonido y vender tu merchandising». Como si te hiciesen un favor, vamos.

También el público tiene lo suyo. «Hay gente que va a los conciertos, mira los horarios y pasa de ver al telonero», apunta Rubén. De ahí la necesidad de altavoces como El Éxtasis del Ruido, lo cual no quita para «dar oportunidades a los grupos en directo». Y es que, como bien dice Raúl, «si toca Metallica con tres bandas más y solo vas a verles a ellos, esas bandas nunca van a poder ser los próximos Metallica». 

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