El Correo de Burgos

Secretos desnudos a la voz de ¡Ah del monasterio!

Más de 2.500 escolares burgaleses se han adentrado en la historia del Monasterio de San Juan a través del teatro de Bambalúa y Los Kikolas, enmarcado en el programa educativo La ciudad también enseña

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

A la voz de Ah del Monasterio las pesadas puertas de hierro forjado del Monasterio de San Juan se abren a los pequeños peregrinos que caminan a Santiago. Ellos no lo saben, pero en cuanto las crucen dejarán el siglo XXI para adentrarse en el XVI. Adiós móvil, hola jubón. El que se han puesto los más de 2.500 escolares que han emprendido este viaje desde el 6 de noviembre. Un agujero en el tiempo que se cerró definitivamente, por este año, ayer. Bambalúa Teatro y Los Kikolas se han encargado de pilotar esta nave al pasado, que ha surcado gracias al programa La ciudad también enseña del Ayuntamiento.

Tal ha sido el éxito de esta propuesta entre los escolares y los profesores que el Instituto Municipal de Cultura (IMC) se plantea incluirla en la programación del próximo curso. Todo dependerá, no podía ser de otra manera, del bolsillo, es decir, de lo que dispongan las entidades colaboradoras Cajacírculo y Caja Rural.

Estos mundanos asuntos poco interesan a Fray Sisinio, volcado en que los peregrinos mantengan el silencio y no inoportunen al Gran Maestro. Subido en una bola gigante, ante la puerta de la botica del monasterio, muy importante en aquellos siglos, avisa a los escolares de que emprenderán un viaje en el tiempo, al pasado o al futuro. Las palabras del alquimista no les arredran. Descubren al fantasma Comodón, saben de Marceliano Santa María, reciben un alivio para el dolor de pies...

Se acaba la magia y regresan a la fría escalera del Monasterio, camino de la Capilla de la Chimenea. Allí conocen a Cunegunda Encinillas, el ama de llaves de doña Guiomar y don Diego de Bernuy, los principales banefactores del que fuera uno de los más importantes hospitales del Camino de Santiago destruido por un incendio en 1537.

Los chavales se ríen con, no de, los nobles. También con los plebeyos, entre ellos, el maestro encargado de la reforma del inmueble que baila bakalao y hace sus promesas a ritmo de hip hop. Es él quien los enseña el secreto mejor guardado del lugar. Lo hace antes de la airosa llegada del corregidor.

Atrás le dejan para adentrarse en la Sala Capitular, estancia donde los monjes leían el capítulo de la orden monástica. Allí se ven envueltos en una aventura de caballeros y vasallos, de golfos y jorobados, de guerras y sentimientos...

El viaje llega a su fin. Y lo hace con música y con una danza que bailan todos los participantes en el patio. Hasta las nubes se apartan para que el sol se una a ellos.

Teatro de sombras, malabares, títeres, humor, música... Múltiples son las disciplinas escénicas que alimentan este recorrido que va y viene del pasado al presente, del presente al futuro...

Tan bien ha ido la expedición que, de vuelta a la actualidad, Sito Matía, miembro de Bambalúa, apunta que se están planteando adaptar el espectáculo al público adulto. Considera una pena que los burgaleses desconozcan los tesoros escondidos entre los muros de San Juan.

Descubrirlos, pero sin aburrir, sin excesivos datos históricos, sin palabras ininteligibles y con insistentes referencias a la realidad más próxima de los escolares de hoy y con muchos guiños al humor, es el objetivo de este programa. Con él ha revivido un olvidado y agónico San Juan. Lo ha hecho a la voz de Ah del monasterio.

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