El Correo de Burgos

Voleibol / Superliga Femenina

Los elementos se conjuran contra el UBU

Las de José Miguel Pérez ceden en el quinto set contra el Cala de Finestrat / Tenían el choque encarrilado hasta que se lesionó Regina Miloserdova

Burgos

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D. O. C. / Burgos

Todos los elementos se conjuraron ayer en contra del Universidad de Burgos, que luchó contra viento y marea para sumar un nuevo triunfo a su casillero. Pero la fortuna le fue esquiva a más no poder en su duelo contra el Cala de Finestrat y la balanza terminó inclinándose de lado del combativo combinado alicantino en el quinto set.

El cuadro de José Miguel Pérez, con mucho trabajo y sufrimiento, fue capaz de encarrilar el choque sobreponiéndose a las dos importantes bajas con las que llegaba al inicio dela 19ª jornada para encarrilar el partido ante uno de los rivales más en forma de la Superliga Femenina de Voleibol. Así las cosas se colocó con una buena ventaja en el tanteador global, pero entonces el destino le tenía reservada otra mala pasada, de nuevo en forma de lesión de una de sus jugadoras más destacadas de la campaña, la central Regina Miloserdova. Con el tobillo izquierdo malherido se tuvo que sentar en el banquillo mediado el tercer set y ya no pudo volver a la cancha. Esta situación fue aprovechada por las visitantes para ir creciéndose ante la menor oposición que tenían en la red -el factor que había permitido a las burgalesas dominar la primera mitad del partido- hasta culminar la remontada en un agónico tie break.

Y fue una lástima, porque Menorca cayó derrotado frente a Palma, con que una victoria hubiese supuesto asegurar casi matemáticamente su segunda posición al término de la liga regular.

Con un largo intercambio de errores arrancó el choque hasta que Soraya dos Santos se erigiese en protagonista en el bando local, para hacer mucho daño desde la línea de saque y rematar todos los balones (8-5). A partir de ese momento las locales comenzaron a hacer valer su mayor fortaleza en la red, sobre todo en el bloqueo, para abrir una brecha más que notable en el luminoso al llegar al segundo tiempo técnico (16-9). La superioridad local era plausible, pero en ese momento el UBU comenzó a perder fuelle de forma peligrosa. Las alicantinas hacían daño por encima del bloqueo de Noemí Coloma y acortaron distancia en el tramo final (21-20). Pero las universitarias supieron mantener la calma y cerrar el set de la mano de Soraya y Sara González (25-21).

Por los mismos cauces transcurría la segunda manga, con un fuerte arreón de las castellanas de salida (8-4), con las de José Miguel Pérez más serias y contundentes ante un contrincante que no oponía resistencia en la red (su bloqueo brillaba por su ausencia). Pero la historia se volvió a repetir y las de El Plantío fueron dilapidando poco a poco su ventaja hasta que empataron en el luminoso (20-20). Mireya y Mariana salvaron momentáneamente la papeleta (23-22), pero fue un espejismo porque el motivado Finestrat empató la contienda (23-25).

Enrrabietado por haber dejado pasar una buena oportunidad de encarrilar el choque el UBU saltó a la cancha mucho más agresivo y concentrado. Yla diferencia entre los dos equipos, incluso con las bajas, se reflejó pronto en el electrónico (8-2). Pero entonces se produjo el contratiempo de la lesión de Regina, que terminó por variar el rumbo de la contienda. Su puesto en la pista lo cubrió, y de forma más que aceptable, la joven Alba Sánchez. Pese a que el bloqueo perdió potencial el cuadro de José Miguel Pérez logró mantener con solvencia la renta conseguida de salida para anotarse con relativa comodidad el set por 25-19.

Ahí comenzó el inicio de la debacle local. Pese a que el UBU estaba muy lejos del nivel que viene ofreciendo habitualmente con toda la plantilla disponible, las de El Plantío eran capaces de utilizar bien sus mejores armas para mandar en el luminoso (8-6). Su pérdida de pegada en la red la tenía que compensar multiplicándose en la defensa de segunda línea. Y la cosa parecía funcionar (16-13). Pero en el tramo final no se supo rematar la faena (21-19) ante un rival que tenía ante sí una inmejorable oportunidad para hacer la machada de ganar en una de las pistas más complicadas de toda la categoría y no la quería dejar escapar. Tirando de coraje y haciendo desde el saque mucho daño con Stalzer y los remates de Da Silva terminaron por dar la vuelta a la tortilla y forzar el quinto set (22-25).

Y una vez más se cumplió el manido adagio de que quien llega por detrás termina remachando. El tie break tuvo tintes agónicos. Las alicantinas llevaron siempre la iniciativa en el tanteador por los múltiples errores no forzados de un desdibujado UBU (5-7). Pero logró reponerse del susto y fueron capaces de empatar el duelo y empezar de cero (8-8) gracias a los fallos de su contrincante. Pero su buen trabajo defensivo, con Ana levantando bolas imposibles, no fue suficiente ante un contendiente que se mostraba mucho más certero en el remate y que terminó llevándose el choque por 12-15.

 

 

Todos los elementos se conjuraron ayer en contra del Universidad de Burgos, que luchó contra viento y marea para sumar un nuevo triunfo a su casillero. Pero la fortuna le fue esquiva a más no poder en su duelo contra el Cala de Finestrat y la balanza terminó inclinándose de lado del combativo combinado alicantino en el quinto set.

El cuadro de José Miguel Pérez, con mucho trabajo y sufrimiento, fue capaz de encarrilar el choque sobreponiéndose a las dos importantes bajas con las que llegaba al inicio dela 19ª jornada para encarrilar el partido ante uno de los rivales más en forma de la Superliga Femenina de Voleibol. Así las cosas se colocó con una buena ventaja en el tanteador global, pero entonces el destino le tenía reservada otra mala pasada, de nuevo en forma de lesión de una de sus jugadoras más destacadas de la campaña, la central Regina Miloserdova. Con el tobillo izquierdo malherido se tuvo que sentar en el banquillo mediado el tercer set y ya no pudo volver a la cancha. Esta situación fue aprovechada por las visitantes para ir creciéndose ante la menor oposición que tenían en la red -el factor que había permitido a las burgalesas dominar la primera mitad del partido- hasta culminar la remontada en un agónico tie break.

Y fue una lástima, porque Menorca cayó derrotado frente a Palma, con que una victoria hubiese supuesto asegurar casi matemáticamente su segunda posición al término de la liga regular.

Con un largo intercambio de errores arrancó el choque hasta que Soraya dos Santos se erigiese en protagonista en el bando local, para hacer mucho daño desde la línea de saque y rematar todos los balones (8-5). A partir de ese momento las locales comenzaron a hacer valer su mayor fortaleza en la red, sobre todo en el bloqueo, para abrir una brecha más que notable en el luminoso al llegar al segundo tiempo técnico (16-9). La superioridad local era plausible, pero en ese momento el UBU comenzó a perder fuelle de forma peligrosa. Las alicantinas hacían daño por encima del bloqueo de Noemí Coloma y acortaron distancia en el tramo final (21-20). Pero las universitarias supieron mantener la calma y cerrar el set de la mano de Soraya y Sara González (25-21).

Por los mismos cauces transcurría la segunda manga, con un fuerte arreón de las castellanas de salida (8-4), con las de José Miguel Pérez más serias y contundentes ante un contrincante que no oponía resistencia en la red (su bloqueo brillaba por su ausencia). Pero la historia se volvió a repetir y las de El Plantío fueron dilapidando poco a poco su ventaja hasta que empataron en el luminoso (20-20). Mireya y Mariana salvaron momentáneamente la papeleta (23-22), pero fue un espejismo porque el motivado Finestrat empató la contienda (23-25).

Enrrabietado por haber dejado pasar una buena oportunidad de encarrilar el choque el UBU saltó a la cancha mucho más agresivo y concentrado. Yla diferencia entre los dos equipos, incluso con las bajas, se reflejó pronto en el electrónico (8-2). Pero entonces se produjo el contratiempo de la lesión de Regina, que terminó por variar el rumbo de la contienda. Su puesto en la pista lo cubrió, y de forma más que aceptable, la joven Alba Sánchez. Pese a que el bloqueo perdió potencial el cuadro de José Miguel Pérez logró mantener con solvencia la renta conseguida de salida para anotarse con relativa comodidad el set por 25-19.

Ahí comenzó el inicio de la debacle local. Pese a que el UBU estaba muy lejos del nivel que viene ofreciendo habitualmente con toda la plantilla disponible, las de El Plantío eran capaces de utilizar bien sus mejores armas para mandar en el luminoso (8-6). Su pérdida de pegada en la red la tenía que compensar multiplicándose en la defensa de segunda línea. Y la cosa parecía funcionar (16-13). Pero en el tramo final no se supo rematar la faena (21-19) ante un rival que tenía ante sí una inmejorable oportunidad para hacer la machada de ganar en una de las pistas más complicadas de toda la categoría y no la quería dejar escapar. Tirando de coraje y haciendo desde el saque mucho daño con Stalzer y los remates de Da Silva terminaron por dar la vuelta a la tortilla y forzar el quinto set (22-25).

Y una vez más se cumplió el manido adagio de que quien llega por detrás termina remachando. El tie break tuvo tintes agónicos. Las alicantinas llevaron siempre la iniciativa en el tanteador por los múltiples errores no forzados de un desdibujado UBU (5-7). Pero logró reponerse del susto y fueron capaces de empatar el duelo y empezar de cero (8-8) gracias a los fallos de su contrincante. Pero su buen trabajo defensivo, con Ana levantando bolas imposibles, no fue suficiente ante un contendiente que se mostraba mucho más certero en el remate y que terminó llevándose el choque por 12-15.

UBU 2

CALA FINESTRAT 3

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