BALONCESTO / Adecco LEB Oro
Autocid Ford toma impulso
Suma una nueva victoria en el debut de Baldo / Los burgaleses siempre fueron por delante y sentenciaron en el último cuarto
TARRAGONA 2017 60
AUTOCID FORD 65
Tarragona 2017: Diouf (4), Franklin (6), Aguilar (5), Alba (11), Santana (6) -quinteto inicial- Fernández (7), Oglesby (2), Fornás (5), Schraeder (10).
Autocid: Lorant (13), Manu Gómez (10), Marcus Vinicius (2), Alberto Miguel (5), Raúl Mena (3) -quinteto inicial- Rai López (7), Víctor Baldo (5), Micah Downs (9), Chus Castro (11).
Árbitros: Quintas y Álvarez.
Eliminados: Fernández (min. 40).
Parciales: 12-17; 32-38 (descanso); 48-50 y 60-65 (final).
Tarragona
Autocid, terrateniente de la Adecco LEB Oro, poco tiene que ganar en incómodas visitas como la rendida anoche en Tarragona. En condiciones normales, son peores las consecuencias de una derrota que el espaldarazo moral que aporta el triunfo. Sin embargo, sumar victorias en territorios como el feudo catalán tienen un efecto calmante en momentos difíciles. Se trata de evitar disgustos inesperados, de sobrevivir un día más en la lucha.
Eso significa mucho para un Autocid obligado a arañar de aquí y de allá, a convencerse de haber encontrado el paso adecuado para alcanzar la plenitud. En plena reconstrucción a causa de los avatares acumulados, celebra sus ocho victorias conquistadas cubierto el primer tercio de curso.
Ayer, en la noche en la que Rai López regresó a las pistas, Autocid también sacó conclusiones positivas del debut de Víctor Baldo con la casaca azulona. El argentino dejó pinceladas de sus habilidades, diametralmente opuestas a la que podía ofrecer en su momento Ejike Ugboaja. Diferentes modelos, quizá más aprovechable el del recién llegado. Tiempo tienen el jugador y el cuerpo técnico para hacer válida la teoría acuñada por el club desde la formalización del fichaje.
Así se presentaba el conjunto castellano en Tarragona. Enfrente esperaba un bloque aguerrido y envalentonado tras sumar dos victorias consecutivas en su lucha por la permanencia, pero era Autocid el llamado a asumir su condición de 'grande' para esquivar sorpresas. Se puso en faena el equipo de Casadevall, de nuevo apoyado en arreones puntuales que le permiten bien salir del atolladero, bien hacerse con rentas cómodas en el marcador.
Ayer, el comienzo de partido parecía una continuación de lo vivido hacía una semana en el derbi Regional frente al Baloncesto León. Tardó en encontrar el ritmo ofensivo el combinado castellano, aunque las constantes pérdidas acumuladas por Aguilar, el base catalán, ayudaron al Autocid a no perder la compostura en el arranque. A pesar de todo, eran los burgaleses quienes ofrecían mayor sensación de consistencia y con el 6-12 tomaron un pequeño impulso gracias al acierto de Lorant (7 puntos), sólo frenado por los alarmantes errores desde la línea de personal (12-17).
Ya con Rai López en pista, llegó el momento del debut de Víctor Baldo, aunque la segunda falta de Manu Gómez obligó a Casadevall a situar a dos 'cuatros' en pista. Jugó abierto Autocid en ataque y encontró la fluidez necesaria mediado el segundo cuarto tras un tiempo muerto del preparador de los de El Plantío. Dos triples, además de un 2+1 de Downs, sellaron un parcial de 2-9 que dejó la máxima de la noche para los burgaleses (24-32).
Error de bulto pensar que con ello el partido estaba encaminado. El sprint final de los tarraconenses obligó a Chus Castro a apagar el fuego en un intercambio de golpes que, al menos, permitió al Autocid mantener la ventaja y las buenas sensaciones al descanso (32-38).
Aún quedaba por comprobar si el habitual bajón de los burgaleses en las segundas partes también tomaría protagonismo en la visita a Tarragona. La inferioridad en el rebote (entre Diouf y Alba sumaban más capturas que todo Autocid [17 a 14]) podía pasar factura al combinado de Casadevall, obcecado en mantener la delantera en una nueva fase de intercambio de errores (41-46). Ni unos ni otros eran capaces de enlazar dos acciones positivas, pero Tarragona supo nadar en estas arenas movedizas para dar alcance a los burgaleses antes del inicio del último cuarto (48-50).
Así, a 8:57 para el final, el equipo catalán logró la igualada a 52, obligando a Casadevall a pedir un tiempo muerto de urgencia. Se está acostumbrando el equipo azulón a finales ajustados y no está la situación como para acercarse al fuego. Abocado a caminar en el alambre, encontró Autocid el sustento para sobrevivir con un 3+1 de Lorant que tuvo continuidad en defensa.
Cuando el sol más calentaba, Tarragona acumuló tres minutos sin anotar y Manu Gómez dio lustre a su doble-doble para dar tranquilidad con el 56-62. Y si había alguna duda, una técnica sobre el banquillo catalán puso la guinda a una noche en la que Autocid volvió a demostrar su capacidad para adaptarse, que no es poco vistas las circunstancias.