El Correo de Burgos

122 tiros libres menos y 51 faltas más que sus rivales: los datos que avalan el enfado del CB Tizona

Cinco faltas más por partido y 12 tiros libres menos: el lastre arbitral que denuncia el Tizona

Salva Camps, con cara de circunstancias, espera el fallo arbitral de una jugada del partido ante Obradoiro.

Salva Camps, con cara de circunstancias, espera el fallo arbitral de una jugada del partido ante Obradoiro.TOMAS ALONSO

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En el análisis estadístico elaborado por el CB Tizona respecto a las jornadas entre la 24 y la 33, uno de los aspectos más llamativos es el relacionado con los «Tiros libres tirados», donde los datos reflejan una diferencia que, a juicio del club, resulta tan clara como preocupante. 

A lo largo de este tramo de la temporada, el conjunto burgalés ha ejecutado un total de 153 lanzamientos desde la línea de personal, una cifra sensiblemente inferior a la registrada por sus rivales más directos, que alcanzan los 275 tiros libres.

Esta brecha numérica —122 intentos menos— se traduce en una media por partido que deja al Tizona con 15,3 lanzamientos, frente a los 27,5 de sus oponentes, lo que implica una diferencia media de -12,2 tiros libres por encuentro. 

En el conjunto de la temporada, según datos del presidente del club, Miguel Ángel Benavente, el Tizona se le han pitado en contra 160 personales más que las faltas a favor.

Esa disparidad constante, jornada tras jornada, ha comenzado a generar inquietud tanto en la directiva como en la afición, que observan cómo esta desventaja puede haber tenido un peso determinante en el resultado de más de un partido.

La preocupación se intensifica al examinar el apartado de «Diferencia de tiros libres respecto a su media», donde se constata que el Tizona ha estado por debajo de su promedio habitual de lanzamientos en la mayoría de los encuentros disputados. 

La estadística muestra cómo, frente a determinados equipos, el déficit ha sido especialmente llamativo: -8,84 tiros ante Estudiantes, -6,03 frente a Zamora, -6,23 contra Cartagena y -8,42 en el duelo ante Fuenlabrada. Estos descensos recurrentes no solo reducen las opciones de sumar desde la línea de personal, sino que también inciden directamente en la dinámica psicológica y estratégica del equipo, afectando su capacidad de mantenerse competitivo en los momentos decisivos de los partidos.

Decepción de Thiam y Pacheco tras la derrota ante Obradoiro.

Decepción de Thiam y Pacheco tras la derrota ante Obradoiro.TOMAS ALONSO

El patrón se repite al revisar el balance de «Faltas personales cometidas», otro indicador que, según el club, demuestra un posible sesgo en la aplicación de los criterios arbitrales. 

El Tizona ha sido sancionado con 245 faltas personales durante las jornadas 24 a 33, mientras que sus contrincantes acumulan 194 infracciones, una diferencia de 51 faltas en contra.

Esta disparidad se refleja en un promedio de 24,5 faltas cometidas por partido para los burgaleses, frente a las 19,4 de sus rivales, con una diferencia media de +5,1 por encuentro. 

Esta penalización reiterada, sostienen desde la entidad, pone en evidencia que sus jugadores son castigados con mayor frecuencia por acciones similares a las que no se sancionan del mismo modo en el otro lado de la pista. Cabe señalar que en este periodo Tizona perdió 7 partidos consecutivos.

Para completar el cuadro, el apartado de «Diferencia de faltas recibidas de los rivales» refuerza la percepción de que el criterio arbitral no ha sido equitativo. En numerosos encuentros, los oponentes del Tizona han cometido un número de faltas que se sitúa por debajo del umbral habitual de infracciones sufridas por el conjunto azulón.

Falta clara sobre Seoane, en el partido contra Obradoiro.

Falta clara sobre Seoane, en el partido contra Obradoiro.TOMAS ALONSO

Incluso, en partidos clave, las cifras favorecen claramente a los rivales, como demuestra la diferencia de +2,7 faltas en favor de Estudiantes, +4,3 frente a Zamora o +5,6 en el caso de Cartagena. La reiteración de estos datos a lo largo de la temporada plantea para el club interrogantes difíciles de obviar.

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