Baloncesto / Primera FEB
Pombar, el revulsivo para romper la racha del Tizona
Denís Pombar debuta como técnico del Tizona ante Cartagena con la idea de que el cambio debe empezar desde dentro y con confianza en el equipo

El entrenador del CB Tizona, Denís Pombar, en su primera comparecencia ante los medios.
El Grupo Ureta Tizona acude a Cartagena para cerrar la primera vuelta de la Primera FEB en un partido que supone el estreno de Denís Pombar como primer entrenador tras la destitución de Jordi Juste a principios de semana. El encuentro frente al Cartagena CB, precisamente el anterior equipo de Juste, no puede llegar en un momento más delicado para los azulones, que arrastran una racha negativa de resultados y necesitan desesperadamente reencontrarse con su mejor versión en este desplazamiento que les enfrenta a un rival directo.
Pombar ha reconocido que los últimos días no han sido fáciles para el grupo «por lo que significa para el equipo perder a un miembro tan importante como Jordi» al frente del banquillo y admitió que este movimiento del club pesa en el estado anímico de los jugadores. «Estamos en un mal momento de energía y tenemos que ser capaces de darle la vuelta a la situación», recetó para aprovechar el revulsivo y salir del bache.
El técnico gallego insistió en que el equipo no puede depender de factores externos y «antes de pensar en el exterior o en un posible refuerzo», es partidario de que quede «claro» que el equipo está aportando el «máximo». «Lo que nos tiene que importar es el entrenamiento que acabamos de terminar, irnos a casa y pensar que estoy un puntito más», argumentó, subrayando la necesidad de mantener un proceso continuo de mejora.
«No podemos pretender pasar de una cosa a otra sin un proceso», enfatizó en su primera comparecencia como entrenador principal. «El Tizona está por encima de cada uno de nosotros», sentenció y la vez que mostró su confianza en que el grupo construido en su momento por Juste conserva una base sólida, aunque ahora necesita responder con responsabilidad y compromiso. «Esto es un golpe para todos, pero es lo que pasa en el deporte profesional y tenemos que ser capaces de afrontarlo ya». Sobre su propio papel, Pombar quiso mantenerse al margen de cualquier especulación y se sinceró explicando que «la oportunidad por la que di saltos de alegría fue cuando vine al Tizona». «Ahora simplemente es un rol diferente que el club me pide en este momento», razonó.
Con doce jugadores disponibles, incluida la recuperación de Rodrigo Seoane, el Tizona ha podido preparar el encuentro sin ausencias, pero con percances ya que hay jugadores que «estás tocados o que han recaído de alguna lesión anterior, pero han entrenado todos bien», aclaró el técnico, que tiene claro que «si un jugador, por un tema físico, tiene que estar menos minutos en pista de lo habitual, pues ya está y listo».
Al otro lado de la cancha, el Tizona se topa con un rival directo en la parte baja de la clasificación. El Cartagena llega tras imponerse a domicilio en Melilla (84-91), una victoria que le permitió salir de la zona de descenso y encarar esta jornada con una dinámica positiva. Pombar avisa que «jugar en su campo» hará que «su confianza sea diferente». En su análisis destaca a Vitor Faverani como una pieza determinante, tanto en la pintura como desde el perímetro, y subraya la aportación de jugadores como Kobe Wester o Spencer Svejcar, que superan los diez puntos de media. Su planteamiento táctico pasa por frenar sus transiciones y dominar el tempo del partido porque el conjunto cartagenero «juegan a un ritmo que no es excesivamente alto, pero tienen momentos de mucho peligro en contraataque», por lo que los azulones deberán llevar la batuta y «ser sólidos desde la defensa individual».
A pesar de la relevancia del encuentro, Pombar ha insistido en mirar más allá del marcador. «Evidentemente es un partido importante, pero en la situación en la que estamos tenemos que pensar en mejorar. Da absolutamente igual el rival si no somos capaces de mantener una misma línea de trabajo semana tras semana», remarcó. Su prioridad, reiteró coincidiendo con el planteamiento de su predecesor en el banquillo, es construir una mentalidad estable que se sostenga más allá de un resultado puntual.