“Todo ese trabajo no vale nada ahora porque hemos perdido”, la autocrítica de Pombar tras otra oportunidad perdida
Denís Pombar reconoció que su equipo firmó un “trabajo extraordinario” durante buena parte del encuentro, pero lamentó que el bajón del último cuarto dejara sin valor ese esfuerzo y convirtiera el partido en una oportunidad perdida.

Pombar admite que el Tizona dejó escapar una oportunidad ante Oviedo
El entrenador del Grupo Ureta Tizona, Denís Pombar, asumió la derrota ante el Oviedo Baloncesto en El Plantío con una mezcla de autocrítica y frustración por una oportunidad que considera desaprovechada. Su primera referencia fue para el rival, al que felicitó por haber sido capaz de haber impuesto más energía y más presencia física en los momentos determinantes.
En ese sentido, el técnico gallego situó una de las claves de la derrota de los azulones desde el mismo arranque del encuentro, dado que su equipo tardó en centrarse en el partido.
“Tardamos demasiados minutos en entrar cuando, a pesar de la canasta inicial, el primer cuarto es un muy mal primer cuarto”, admitió Pombar, quien no atribuyó ese mal desempeño tanto al ataque como a los fallos en fundamentos básicos del juego, especialmente en la defensa individual y en la aplicación de las pautas técnicas para el bloqueo directo.
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El Tizona se apaga en el último cuarto y encadena su cuarta derrota
El Correo de Burgos | El Mundo
Tras ese inicio, el Tizona se reseteó y ofreció su mejor versión durante el segundo y el tercer cuarto en los que el equipo ejecutó el plan con el nivel de energía y precisión necesarios, a juicio del entrenador coruñés, incluso ante un rival al que Pombar considera especialmente complejo por "sus continuas situaciones de small goal, de juego con pequeños" y su rendimiento defensivo. el Tizona encontró soluciones y dominó durante muchos minutos. En ese tramo, subrayó, el equipo firmó “un trabajo extraordinario” que permitió construir una ventaja significativa y ejecutar el plan que había diseñado para este partido.
La frustración llegó después. De hecho Pombar fue rotundo al lamentarse de que “todo ese trabajo no vale nada ahora porque hemos perdido el partido”, una frase que resume su lectura del desenlace. A su juicio, el problema no vino del acierto puntual ante la canasta, sino de haber abandonado los fundamentos tácticos que habían funcionado. En su análisis insistió en que el equipo dejó de generar ventajas desde el pase y también de “hacer las cosas con el tiempo y el espacio que teníamos que hacerlas”. Es por eso que, admitió, la derrota “duele bastante más”.
El golpe resulta más duro además porque, en palabras del propio entrenador, “estábamos preparados y lo hemos dejado escapar”, desaprovechando una situación de ventaja que acabó convertida en “una oportunidad perdida”. En ese sentido, el mensaje de Pombar a su plantilla es que “no podemos volver atrás” y más allá del resultado concreto, el técnico puso el foco en la regularidad como asignatura pendiente. Reconoció que el equipo alterna tramos de gran nivel con desconexiones que penalizan y la receta para superar este trance que ya dura demasiados encuentros pasa por “ser más sólidos durante los cuatro cuartos porque tenemos picos realmente buenos”. Ese contraste entre los momentos de lucidez en el juego y los apagones, según su diagnóstico, es lo que terminó por decidir el partido ante el Oviedo.