Balonmano / División de Honor Plata
El Balonmano Burgos incorpora al capitán del Ademar para dirigir el juego
Rodrigo Pérez Arce se reencuentra con Dani Gordo en el Balonmano Burgos.El central leonés, capitán del Ademar la pasada temporada, llega tras firmar 81 goles en Asobal y volverá a coincidir con el técnico que dirigió parte de su carrera en León y Nava.

Rodrigo Pérez Arce en la entrada a vestuarios.
El Balonmano Burgos continúa elevando el nivel de su plantilla con la incorporación de Rodrigo Pérez Arce, uno de los centrales con mayor recorrido de la Liga Asobal y capitán del Ademar León durante la última temporada. El leonés volverá a ponerse a las órdenes de Dani Gordo, entrenador con el que ya compartió etapa tanto en el conjunto ademarista como en el Balonmano Nava, un conocimiento mutuo que facilita su encaje en el proyecto burgalés, que ya ha reclutado al ex ademarista Jaime Fernández.
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A sus 30 años, Pérez Arce acumula más de una década de experiencia en la máxima categoría del balonmano español. Formado en la cantera del Ademar, desarrolló allí buena parte de su carrera antes de pasar por el Balonmano Nava y por el JS Cherbourg francés. En 2023 regresó a León para iniciar una segunda etapa que ahora cierra antes de emprender un nuevo reto en Burgos.
El nuevo central cidiano llega además después de completar una campaña de notable rendimiento ofensivo. Cerró la Liga Asobal con 81 goles en 27 partidos, una media de tres tantos por encuentro, cifras que avalan su capacidad para asumir la dirección del ataque sin renunciar al lanzamiento exterior. El club burgalés confía en que aporte experiencia y liderazgo a una primera línea llamada a ser una de las referencias del equipo durante la próxima temporada.
La incorporación revela la confianza existente entre entrenador y jugador, dado que Dani Gordo ya apostó por Pérez Arce en etapas anteriores y ahora vuelve a hacerlo para un proyecto que aspira a consolidarse entre los equipos más competitivos de la categoría. Esa relación previa permite al técnico incorporar a un jugador cuyo rendimiento y perfil conoce al detalle, reduciendo el periodo de adaptación a un sistema de juego que ambos comparten desde hace años.