El Correo de Burgos

Fútbol / Segunda División / Jornada 37

Ramis apela al impulso de la grada ante el Dépor con el playoff en juego

«En un partido como este va a ser fundamental contagiarnos de lo que nos transmita nuestra afición», admite el entrenador que confía en los suyos y espera un Deportivo peligroso en el tramo final del partido

Ramis camina junto al banquillo durante el partido ante el Castellón en el Estadio Castalia.

Ramis camina junto al banquillo durante el partido ante el Castellón en el Estadio Castalia.LALIGA

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El partido de este sábado (18:30h) entre el Burgos CF y el Deportivo de La Coruña será trascendental para las expectativas de ascenso de ambos clubes, sexto y segundo en la clasificación y separados por cuatro puntos, pero el conjunto blanquinegro jugará con la baza de hacerlo en El Plantío, al abrigo del empuje de su afición. Aunque se espera un numeroso desplazamiento de seguidores coruñeses, el Burgos espera que El Plantío sea más que nunca un fortín. Tanto es así que Luis Miguel Ramis confía en «contagiarnos de lo que nos transmita nuestra afición» para remar hacia la victoria, para lo que la plantilla blanquinegra deberá «conocer bien el plan de partido y jugar con soltura».

El técnico del Burgos aclaró que el vestuario no se ha detenido demasiado durante la semana en la derrota de la última jornada, porque «fue un tropiezo, pero nos lo tomamos con naturalidad», señaló Ramis, convencido de que el grupo ha trabajado bien desde entonces y de que el golpe no ha alterado el paso del equipo. Así las cosas, el objetivo inmediato pasa por recuperar la racha de las semanas anteriores, en las que el Burgos enlazó ocho partidos consecutivos puntuando, y hacerlo, precisamente, en un partido en el que se va a decidir de verdad la ambición de dos aspirantes reales al ascenso a Primera.

Ramis sostiene que el conjunto blanquinegro debe mirar este tramo final de la competición con confianza porque «dependemos de nosotros mismos, por ahora», por lo que se aferró al ‘partido a partido’, dejando a un lado las cuentas que puedan hacerse a falta de varias jornadas y buscando competir sin encogerse. Por eso defiende que el Burgos debe seguir con «una mentalidad ganadora, de equipo importante que pelea contra todos los rivales» y afrontar el momento sin sentir una carga extra porque, a su juicio, «la presión no la tenemos nosotros, la tienen otros».

El rival, con su objetivo declarado desde el inicio de temporada de buscar el ascenso, exigirá mucho esta tarde y lo recalca un Ramis que conoce bien el entorno deportivista después de su paso por el club gallego y no oculta el respeto que le merece el equipo coruñés. «Estuve en el Dépor cuatro años y sé lo que se vive allí, en la ciudad, en torno al equipo», explicó el técnico, que considera además que se trata de «un club que merece estar en Primera División». A partir de ahí, sitúa el encuentro de esta tarde dentro de una pelea mayor, la de dos aspirantes que quieren llegar con opciones hasta el final. «Nosotros también perseguimos ese sueño y vamos a ir a por todas a lograrlo», afirmó.

Ramis observa el partido del Burgos sentado en el banquillo del estadio castellonense.

Ramis observa el partido del Burgos sentado en el banquillo del estadio castellonense.LALIGA

De hecho, admitió que en la entidad blanquinegra, desde el vestuario y el staff técnico a la dirección del club, ya barruntan la posibilidad real de pelear algo grande en estas últimas jornadas. Ramis no esconde esa ilusión y recuerda que «hace casi un año, el Levante celebró un ascenso en nuestro campo» y es algo que se les «pasa por la cabeza». «¿Por qué no podemos vivir algo similar?», se preguntó en voz alta en la previa del partido un Ramis que valora que «está bien soñar», pero que insiste en que «tenemos que focalizarnos en cada uno de los partidos que nos quedan».

Peligro en el tramo final

Al realizar un análisis sobre el Dépor, Ramis destaca sobre todo su capacidad para sostenerse dentro de los partidos y su empuje en los minutos finales, lo que le ha llevado a ganar «muchos puntos en el tramo final de partido», advirtió el técnico blanquinegro, que ve al conjunto gallego como un equipo que «cuando tiene necesidad, te empuja», aunque ese paso adelante también le deje más expuesto atrás. En esa lectura aparece una de las claves del choque: saber interpretar cuándo apretar y cuándo sostener el partido.

El entrenador del Burgos espera «un partido diferente al de Castellón», porque se trata de «dos equipos distintos en prácticamente todos los aspectos». Aun así, cree que el suyo llega preparado para responder a este contexto, en la confianza de que la plantilla ha trabajado durante toda la temporada para moverse en escenarios diversos y que ahora toca demostrarlo en un duelo de muy alta exigencia.

A mayores, en entrenador tarraconense elogió el trabajo de su contraparte, Antonio Hidalgo al frente del Deportivo donde ha sabido amoldar el equipo «a las características de sus jugadores para potenciar sus cualidades» y sacar el rendimiento adecuado «de cada uno de sus futbolistas» de forma que se convierte en un rival incómodo, con argumentos ofensivos y con capacidad para alargar los partidos hasta el límite.

En el Burgos, mientras tanto, la única baja para este fin de semana será la de Lizancos «por precaución, ya que no existe una lesión como tal, si no una leve inflamación en el los isquiotibiales», según aclaró el técnico, quien insistió en que no quiere correr riesgos a estas alturas del campeonato y defendió una gestión prudente de las cargas para no perder efectivos en el momento más delicado del curso. «No vamos a arriesgar con ningún jugador», resumió, antes de recordar que la plantilla tiene fondo suficiente para responder a cualquier ausencia.

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