El Correo de Burgos

Ciencia para sumar movimiento y autonomía a los años

Un proyecto impulsado desde la Universidad de Burgos analiza cómo la combinación de ejercicio físico multicomponente y suplementación con creatina y HMB puede contribuir a mejorar la funcionalidad y la autonomía de personas mayores en residencias

En el centro, Juan Francisco Mielgo junto a miembros del equipo de investigación de la UBU

En el centro, Juan Francisco Mielgo junto a miembros del equipo de investigación de la UBUSANTI OTERO

Publicado por
María Merino
Burgos

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La pérdida de movilidad y autonomía en las personas mayores es uno de los principales factores que condicionan su calidad de vida en las residencias.

Un proyecto de la Universidad de Burgos centrado en la pérdida de masa y función muscular en personas mayores que viven en residencias ha sido reconocido con el primer premio de las III Ayudas a la Investigación en Nutrición. La iniciativa, seleccionada entre 42 propuestas, analiza el efecto combinado del ejercicio físico multicomponente y la suplementación nutricional con el objetivo de mejorar la funcionalidad y la calidad de vida de este colectivo.

El trabajo, dotado con 7.500 euros, está liderado por el profesor Juan Francisco Mielgo Ayuso desde el Área de Fisiología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Burgos. Participan investigadores del grupo IAFIV y el responsable médico de las residencias de la Diputación en un estudio que evaluará la combinación de creatina y -hidroxi- -metilbutirato sobre la capacidad funcional, la composición corporal y la autonomía de las personas mayores institucionalizadas.

La idea del proyecto, explica el coordinador, surge de una realidad habitual en las residencias de mayores, donde la pérdida progresiva de fuerza, movilidad y autonomía se traduce en un aumento del riesgo de caídas, hospitalizaciones y dependencia. El equipo parte de la evidencia de que el ejercicio físico es una herramienta clave para frenar ese deterioro, aunque considera que su efecto puede optimizarse si se acompaña de estrategias nutricionales orientadas a preservar la masa y la función muscular.

El planteamiento que guía la investigación se centra en determinar si la combinación de un programa de ejercicio bien estructurado con suplementos específicos puede ofrecer una mejora funcional superior a la obtenida por cada intervención por separado.

El carácter innovador del estudio reside precisamente en el análisis de esa posible sinergia entre ejercicio y suplementación en población institucionalizada. La creatina se relaciona con la disponibilidad de energía y la capacidad de generar fuerza, mientras que el HMB se asocia a la preservación de la masa muscular y a la reducción del catabolismo.

Mielgo subraya que el proyecto se centra en mejoras muy concretas en la vida diaria de las personas mayores, desde levantarse de una silla con mayor facilidad hasta caminar con más seguridad, mantener el equilibrio o reducir la dependencia en los desplazamientos. En este contexto, la funcionalidad, la fuerza muscular o la masa magra se traducen directamente en autonomía y calidad de vida.

La elección de la creatina y el -hidroxi- -metilbutirato responde a la evidencia científica disponible sobre su papel en la salud muscular y a su perfil de seguridad. La creatina es uno de los suplementos más estudiados en relación con la fuerza y la función muscular, mientras que el HMB se ha vinculado a la preservación de masa muscular en contextos de envejecimiento o fragilidad. La experiencia previa del equipo con ambos compuestos ha permitido plantear el estudio desde la hipótesis de un posible efecto combinado.

El programa de ejercicio se basa en un modelo multicomponente inspirado en iniciativas como Vivifrail y se adapta al nivel funcional de cada residente. Incluye trabajo de fuerza, equilibrio, movilidad, marcha y resistencia funcional, con una intervención estructurada, progresiva y supervisada.

Frente a las actividades habituales en residencias, el proyecto introduce un diseño específico con objetivos funcionales definidos, un carácter individualizado y una integración en la rutina diaria del centro. La intención es que, si los resultados son positivos, pueda mantenerse en el tiempo como parte de la atención habitual.

Para evaluar el posible efecto sinérgico, el estudio se desarrollará como un ensayo clínico aleatorizado, con cuatro grupos paralelos. Todos los participantes realizarán el mismo programa de ejercicio físico, pero recibirán distintas intervenciones de suplementación: placebo, creatina, HMB o la combinación de creatina y HMB. Este diseño permitirá comparar los efectos de cada estrategia por separado y determinar si la combinación aporta un beneficio adicional.

La evaluación de resultados se centrará en la funcionalidad global mediante la batería SPPB, que analiza equilibrio, velocidad de la marcha y capacidad para levantarse de una silla. Se completará con medidas de fuerza de prensión manual, movilidad a través del test Timed Up and Go, velocidad de marcha, resistencia funcional y análisis de composición corporal mediante DEXA, además de parámetros de seguridad metabólica y orgánica.

Más allá de las mejoras funcionales, el equipo también quiere avanzar en la comprensión de los mecanismos fisiológicos y bioquímicos implicados. Su objetivo es incorporar progresivamente análisis relacionados con el metabolismo muscular, la inflamación o el estrés oxidativo, en función de la financiación disponible. En palabras de Mielgo, comprender estos procesos puede ayudar a diseñar intervenciones cada vez más precisas y eficaces en personas mayores.

La colaboración con las residencias y con el equipo médico se considera un elemento central del proyecto. El estudio no se plantea como una investigación aislada desde la universidad, sino como un trabajo en el que participan de forma activa los centros residenciales, el personal asistencial y los profesionales sanitarios. Esa implicación resulta clave para el reclutamiento de participantes, la supervisión de las intervenciones, la adaptación del ejercicio a cada residente, el control de la seguridad y la continuidad del programa.

En cuanto a su impacto, el equipo investigador considera que, si los resultados son positivos, podría disponerse de una estrategia segura, sencilla y de bajo coste para mejorar la funcionalidad y la autonomía de las personas mayores institucionalizadas. El objetivo es que la intervención sea escalable y aplicable en otros centros.

El reconocimiento recibido supone, en palabras del equipo, un respaldo al trabajo desarrollado en la Universidad de Burgos y en el grupo IAFIV. Más allá del apoyo económico, refuerza la visibilidad de una línea de investigación aplicada con impacto social y consolida el avance del proyecto en condiciones más sólidas.

El futuro del envejecimiento, según Mielgo, pasa por intervenciones más preventivas, personalizadas y orientadas a la funcionalidad. Durante años, la atención se ha centrado en la dependencia ya instaurada, cuando la evidencia apunta a que preservar la masa muscular, la movilidad y la autonomía puede modificar de forma significativa la calidad de vida en la vejez.

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