El Correo de Burgos

PLANTAS AROMÁTICAS

Regreso a la tierra con aroma a lavanda

San Felices Virginia Re y Damián Navascués se han instalado en la localidad soriana, de la que él es originario, tras dejar la capital y sus trabajos en grandes empresas y han apostado por el cultivo de lavanda y lavandina y por la trufa negra

Plantación de lavanda y lavandina en la localidad de San Felices (Soria) que ha puesto en marcha esta pareja de emprendedores.-Cedida

Plantación de lavanda y lavandina en la localidad de San Felices (Soria) que ha puesto en marcha esta pareja de emprendedores.-Cedida

Publicado por
ANA P. LATORRE
Burgos

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E l cultivo de plantas aromáticas y medicinales combina a la perfección con otro tipo de cultivos y actividades en el medio rural soriano. Virginia Re y Damián Navascués, decidieron dejar Madrid y sus trabajos como altos ejecutivos y se instalaron junto a su hijo en San Felices (Soria), de donde él es originario. Ambos han apostado por el turismo rural (Las Abadías ,uno de los hoteles rurales con mayor categoría de la provincia) y por el cultivo de lavanda y trufa negra.Al heredar Damián las tierras de sus padres, estudiaron las posibilidades y primero pusieron en marcha una plantación de encina trufera de 30 hectáreas y depués una plantación de lavanda y lavandina de 40 hectáreas. Esta zona de Soria, a los pies del Moncayo, cuenta con mucha tradición en el cultivo de plantas aromáticas porque el clima y la tierra son adecuados para ello, principalmente. Incluso hay una variedad de lavanda que se denomina ‘Moncayo’. «Estamos dentro del Ebro y un desnivel con Aguilar, el pueblo de al lado, de 300 metros. Tenemos agua y humedad y siempre ha habido tradición de recolectar plantas aromáticas porque hay espliego, lavanda, salvia...», indican.Virginia Re explica que en esta zona se realiza una cosecha al año y suele ser a mediados de julio, ya que la planta empieza a florecer en torno a comienzos de este mes, pero también depende mucho de la climatología y, sobre todo de las precipitaciones de los meses anteriores. El cultivo ecológico de plantas aromáticas requiere que la flor, una vez recolectada, se deposite en remolques de acero inoxidable y su almacenamiento hermético para después calentarla en un horno y obtener, mediante el vapor resultante, la esencia de lavanda. El vapor pasa por un serpentín en el que se enfría y se puede separar el agua del aceite, que es la esencia de lavanda. Para poner en marcha la explotación contaron con el asesoramiento de asociaciones de productores de plantas aromáticas y medicinales, ya que Virginia reconoce que sabía muy poco sobre este sector al proceder del sector de las telecomunicaciones.Cuentan con una destilería en la que se completa todo el proceso y tienen otros cuatro socios de la zona y de las localidades de Inestrillas, Cabretón y Cascante, todas ellas en La Rioja; y Trasmoz, en Aragón.En San Felices producen más de 600 kilos de esencia pura de lavanda y lavandín, que se comercializan en España a través de cuatro empresas. Posteriormente, se venden a nivel industrial a grandes empresas cosméticas y de perfumerías y a firmas alimentarias, en las que se usa la lavanda como conservante. «Es un cultivo muy rentable», explica Virginia, que detalla además que tiene un precio de 550 euros por hectárea de lavandina y 800 euros por hectárea de lavanda. «Aunque es una planta que no crece en cualquier sitio», indica la experta, ya que hacen falta unas determinadas condiciones de altitud y temperatura.En cuanto a la trufa negra, han contado con el asesoramiento de la Asociación Forestal de Soria (Asfoso) y de Proynerso y también han asistido a numerosos ecuentros de truficultura. Todo ello les ha servido para estudiar la situación y ponerse manos a la obra.

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