Izquierdas y derechas
QUE nos hagan el test de intuición política y a resultas, acertemos en las urnas, va a ser que no. Siempre existieron derechas e izquierdas desde el día en que la gran tentación le obligó a él a morder la manzana. Obrero y patrón nos vemos las caras y así seguirá por mucho tiempo, a pesar de matices que tiñen las empresas de este milenio. Algunas, son gigantes intangibles que difuminan su nombre. La derecha tiene fama de barrer para casa, olvidando el sufrimiento de la clase trabajadora, y ésta última por supuesto, de izquierdas, defiende sus principios amparada en la masa social. Una especie de pugna entre el individuo y el grupo. Lo divino y lo humano. Cierto es, que nunca ha existido tanta diferencia entre ambos bandos a la hora de interpretar la vida, a excepción de honrosos discursos intelectuales acuñados en las enciclopedias. En esto, el tiempo es un valor añadido que somete a continuo chequeo y renovación. Podría decirse que con él, los sistemas al no depurarse, envejecen tal cual sucede en la actualidad a las dos grandes marcas políticas. Parece que el bipartidismo está tocado. Su error, ocupar ese espacio neutral llamado centro, de forma artificiosa y descafeinada. Me cuesta creer que aún quede gente anclada en postulados vitales de lucha de clases y hegemónica opresión, que si es así, les den por donde menos gusta. Conozco más bien, a muchos que se mueven dentro de esa banda común que es de todos y no precisa desplazamientos hacia ambos lados para buscar equilibrio. Gente de bien de la calle que se siente manejada y poco representada. La renovación pasa por nuevas formas de garantizar la representación, más cercanas y con menos manuales dogmáticos. Partidos que se rebelan contra el estatus y pretenden contar de forma directa e intuitiva el sentir de los ciudadanos. Pero esta oportunidad de oro que sólo una vez llega cada mil años, pone en riesgo sus raíces. De ella parten nuevas marcas que al final, plantarán su franquicia en cada pueblo y ciudad. Éstas, apresuradamente, ven la oportunidad de entrar en el juego y a toda costa, fichan mercenarios que hacen juramento de obediencia. Quizá alguno, prenda y prospere para un largo recorrido. Este proceso de nacimiento y vejez prematura, como ejemplo, se da en UPyD con un líder que pone en juego una alternativa sin el debido reposo y maduración. Lo bueno de todo esto, quizá quede de entre todos ellos, algún nuevo partido de largo calado que articule y abisagre. Otras consecuencias positivas, populares y socialistas revisen sus fondos de saco y remonten el vuelo. Confiemos en la renovación.