El Correo de Burgos

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LO DE Cataluña se veía venir y poco puede extrañarnos si tenemos en cuenta intuiciones y datos. El fondo profundo está en mantener viva la idea de nación que se rompe en cachos y buscar culpables. De aquí a pocas semanas tocará otro pacto semejante en Madrid con Socialistas que buscan sacar la cabeza a flote aunque sea pactando con el mismísimo diablo. Si bien, a Lucifer le aburren estas historias de política y prefiere batallar en las alcobas y burdeles de la vanidad que todos llevamos dentro. El nexo de unión entre Iglesias y Sánchez, estará en los cuatro años venideros sobre el pulso que entre ambos se echen de a ver quien manda más. Y que nadie lo dude, pronto habrá pacto de izquierdas para que el PSOE cambie los muebles de Moncloa. La cuestión será el grado de libertad con el que se pueda timonear sin que esto marche a la deriva. Si el desconcierto de escaños catalanes hubiese terminado en nuevas elecciones, quizás las piezas pudieran haberse recolocado y de ello, terminarse la discusión secesionista. O quizás no, nunca se sabe. Pero sin secesionismo, Podemos no tendría el liderazgo en el debate de pactos de izquierda y su consecuente erótica. Sencillamente, sin separatismo catalán, Pablo Iglesias perdería el puesto privilegiado en la escena política y los dos grandes partidos de siempre, habrían terminado entendiéndose. Los Socialistas impondrán a Iglesias que hinque la rodilla como lo hizo Galileo, y lo hará. Jurará con la boca pequeña el coco de la España dividida, incluso firmará el cuaderno de bitácora. Se peinará y recortará la coleta que no pinta bien con americana sport. Lidiará entre los suyos quienes le vigilen cuando duerme y a los que defraudará por su sensatez sobrevenida. El 2016 puede ser un año para el despegue después de los siete de vacas flacas en los que todos hemos perdido un poco de cordura y salud. España tiene fuerza, los españoles la tenemos, somos capaces de tirar como mulas a pesar de la mediocridad de nuestros dirigentes. Las reglas del juego son así. La democracia es la tela de araña en la que anidan estos insectos que poco pueden ayudarnos, mas bien, jodernos. Saldremos del barrizal en la medida que Europa lo haga y confíe en nosotros. Los Populares nunca aprenderán la lección de que no es suficiente ser el más votado y ganador a la vez, hay que saber llegar sin necesidad de ser el primero. Del laberinto catalán se pasa al español y más cerca, al laberinto Burgalés. Andemos con ojo, nuestro futuro está en manos de quienes ven el mundo a través del cristal ahumado de la política.

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