El calvo y la almohada
Los gestos nativos en la política burgalesas son tan explícitos como el lenguaje de los signos. La pasada semana todos los grupos de la oposición hicieron un calvo casi tan histórico como en “ The Full Monty”, dejando el salón de plenos del Ayuntamiento más vacío que lleno. De nuevo arden los acuerdos y se estampan contra la pared las carpetas cuando el concejal Fernando Gómez se pone de pie. Pocas horas antes, en el mismo salón y en otro pleno extraordinario, todos los grupos políticos de nuestra capital, se ponían de acuerdo y votaban un Sí a la idea que puede traer dinero para revitalizar nuestras calles y administraciones. A DUSI quizás le acompañe la fuerza galáctica y de Europa vengan los cuartos, que falta nos hacen. En rarísimas ocasiones se han tomado acuerdos por consenso en los últimos años en el Ayuntamiento, independientemente de quien mandase en cada caso. Habría que tirar de hemeroteca y por lo que me toca de cerca, recuerdo apoyos de todos los grupos políticos en procesos económicos singulares que se aplicaron a barrios. Amén de la rehabilitación de los entornos degradados tales como el Polígono Río Vena, San Cristóbal y San Juan de los Lagos, pocos acuerdos han sido con voto favorable de todos los grupos políticos, de forma sincronizada. A pesar de lo revuelto de nuestra política local, han sabido estar a la altura de las circunstancias con apoyo del Partido Popular, Socialistas, Ciudadanos, Silvia e Imagina y todos dijeron adelante con los faroles a esta idea con nombre de mujer que ha dibujado el Plan Estratégico y representa una esperanza para el Desarrollo Urbano Sostenible Integrado. De otra forma no hubiera podido ser, porque les hubiéramos untado en pecina. Con este gesto de buenos concejales que miran por la urbe, demuestran que a veces por encima de la erótica del poder, mandan los intereses generales. Pero después de arena viene cal cuando dejan al Alcalde que a ultranza defiende a Gómez, con la palabra en la boca. Por eso digo, lo del calvo en el salón. Con esto pocas bromas, nos jugamos mucho en el despegue de ciudad y si alguna pieza en la caja de cambios no rueda sincronizada, ha de ser sustituida por otra con total normalidad y garantía. La continuidad del Concejal no está ya en informes y verdad del medio sí o no de las cuentas y facturas. Es cuestión de que él se lo piense con la almohada y libere de tensión a toda su ciudad y en especial a los más cercanos de puertas adentro. De alguna forma, las cartas están echadas. La mecánica municipal va a despegar pronto con un presupuesto que no dejará a nadie contento, pero ha de ser aprobado sí o sí. Y a buen entendedor, pocas palabras.