T C & L
ES HORA de empezar a pensar en las próximas elecciones de alcaldes, concejales y presidentes autonómicos. Esto corre que vuela. A dos años y medio vista, los requiebros y bailes de salón en la escena política son previsibles. O mejor dicho, predecibles en cada ciudad y pueblo. Después de diez años de hambruna a todos los niveles, los partidos se han atomizado y dispersado, dividido y partido. Los dos, que siempre alternaban en el gobierno, o sea, socialistas y populares, quedan sometidos a los nuevos encajes de otros menores que han crecido con fervor y rebeldía popular. Era de esperar. La gente está enfadada hasta con el portero del portal de enfrente, sin que tenga culpa de nada. Pero después de la tempestad llega la calma y como consecuencia, un acelerado encaje de tendencias más serenas y menos radicales. El feo Rajoy aguantará unos meses más a verlas venir, jugando como siempre ha hecho, con dos barajas. Si los presupuestos se aprueban, por el bien de todos, tendrán un poco de todo. Mas aperturistas porque los Socialistas necesitan serlo. En caso contrario, nuevas elecciones de aquí a mitad de año y que nadie lo descarte, momento en el que un PSOE reconstruido y con líder o lideresa, rescatará los votos necesarios para ser la fuerza paralela a Populares. Estos últimos, subirán un poco más aun. Bajarán como la espuma de una mala cerveza, los dos grupos que han entrado a cubrir el hueco del enfado. Ciudadanos y Podemos. Es así, así será y siempre ha sido. Todo ello con el bálsamo de un año que apuntará al crecimiento económico y hará olvidar poco a poco las quiebras y el fondo de las neveras. Dos tercios de quienes han votado a Iglesias y Albert Rivera salieron de las filas bipartidistas de siempre y volverán a ellas cuando vean que ambas, se centran y entierran su carroña. Así pasarán en nuestro Burgos del alma querida, donde cada día es una sorpresa con tintes vodevil. Volverá el centrismo más equilibrado entre los dos partidos grandes, por narices, y de ello se derivará la natural desaparición de muchos concejales de Ciudadanos e Imagina. Las nuevas matemáticas dejarán entrar a algún otro partido que con tres o cuatro concejales, sea la magia para encontrar equilibrios honestos. Siempre he pensado que tuvimos un grupo años atrás, que quemó prematuramente sus velas. Catalanes, Vascos y alguno más, atizan duro con sus partidos regionalistas, y no dejan títere con cabeza. Ojala algún día, veamos un grupo de ese perfil, castellano leonés que esté en todos los ayuntamientos y sin dejar de ser español, mire por nuestra tierra. Tierra de Castilla & León.