Crítica literaria
Vidas que arden en el fuego
El poeta Ricardo Ruiz reseña la última obra del escritor burgalés Eliseo González, 'Un lugar frente al fuego', editada por Medulia Ediciones

Detalle de la ilustración de la portada de 'Un lugar frente al fuego'.
La nueva obra del escritor Eliseo González (Burgos, 1962), 'Un lugar frente al fuego', está compuesta por cerca de un centenar de historias, de relatos breves, de microrrelatos muchos de ellos, protagonizados por una galería de personajes ficticios que bordean la irrealidad desde una realidad desconcertante, y que convierten la vida, la realidad cotidiana y ordinaria en una suerte de extraña y absurda ficción extraordinaria.
Son todas ellas criaturas a la deriva, viajeros que protagonizan una intrigante road movie, una misteriosa y desasosegante película de carretera, y cuyas vidas arden en el fuego de la resignación, en las llamas del fatalismo, la derrota, la soledad, el desamor o el desencanto sin posibilidad alguna de redención, contemplando cómo se desvanecen entre las cenizas los sueños, las ilusiones, sus propias vidas. Un viaje, en definitiva, a las profundidades del alma humana, a la esencia agridulce de la condición humana.
Si exceptuamos su anterior obra 'El nadador del desierto', donde el autor hace un ejercicio de sobrecogedora desnudez confesional y autobiográfica -más intimista que artificiosa-, el resto de sus obras: 'La hospitalidad del carcelero', 'Galería de suicidas' y 'Un lugar frente al fuego' son trabajos donde el yo se oculta entre la espesa maleza de personajes que no pocas veces son el alter ego del propio autor, cuando no seres cuyas distintas capas de personalidad ofrecen una multiplicidad de aristas y perfiles y donde se advierte una inquietante tensión e intensidad dramática.
Los suyos son personajes que retratan la naturaleza humana radiografiando certeramente sus claroscuros y mostrando, cual observador privilegiado, cual atento voyeur, toda la fatalidad de unos seres -derrotados, desencantados y desgarrados- cuya cotidianeidad nos introduce en un mundo de perturbadora e inquietante realidad atrapando a los lectores en una tela de araña de la que no pueden escapar mientras se esparce un aroma de desasosiego, inquietud y perturbación. Personajes, que bordean sus propios abismos interiores y existenciales, víctimas del azar o de un destino incierto y que recuerdan a los protagonistas de obras de algunos de los autores tutelares de Eliseo como Borges, Pessoa, Cortázar, Auster, Carver, Joyce, escritores que siempre le han acompañado en su viaje literario.
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En manos de Eliseo González esos personajes, víctimas del amor o del desamor, la enfermedad, la familia, las relaciones sociales, la soledad aplastante, la memoria, los estragos del paso del tiempo o la muerte, sobre todo la muerte, son meros peones que el autor mueve a su antojo como marionetas o títeres de guiñol para mostrar su debilidad, su desasosiego, su absurda pero no pocas veces tierna y piadosa existencia aunque también amarga y truculenta, cuando no fruto de una soterrada violencia que los acerca al género negro pero sin despreciar una fina ironía, un humor negro que caracteriza también a muchas de las criaturas que protagonizan sus historias. Seres donde habita tanta crueldad como ternura, tanto desconsuelo como conmovedora belleza.
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Y es que el escritor burgalés siempre ha sido un fabulador, un creador de atmósferas que esparcen un halo de niebla sobre la realidad, un prestidigitador del lenguaje que, escondido detrás de una suerte de heterónimos, de personajes tan reales como ficticios, oculta una personalidad múltiple bajo un juego de máscaras, azares y espejismos donde todo se rebela extraño, brumoso e irreal.
Este libro confirma una vez más el indiscutible talento literario del escritor y poeta burgalés, considerado como un exquisito mago del lenguaje, un elegante retratista del alma humana que fusiona a su antojo realidad y ficción con naturalidad, magnetismo, ingenio y contrastado oficio literario. El autor burgalés conduce al lector a ese inquietante y perturbador “lugar frente al fuego”, donde en mitad de la noche resplandecen la memoria, el tiempo, los sueños, el amor, la vida en definitiva, todo cuanto arrasa el incendio literario de Eliseo González.